Más de 300 millones de chinos encerrados bajo pretexto de la tiranía del Covid

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Con los confinamientos en China, Xi Jinping garantiza el absoluto control social. (EFE)

La etiqueta “cierre de Chengdú” fue eliminada de redes sociales mientras que habitantes de esa ciudad saturaban los supermercados para abastecerse de alimentos. Temen revivir la pesadilla que padeció Shanghái por más de dos meses.

Los habitantes chinos no tienen respiro,  especialmente cuando se trata de casos de coronavirus y de las abusivas medidas que impone el régimen de Xi Jinping, para supuestamente contrarrestar los contagios. Luego del confinamiento total que padeció Shanghái —con infrahumanas condiciones en centros de aislamiento— ahora le toca el turno a otras ciudades como Chengdú, al suroeste del país y capital de la provincia de Sichuan. Sus ciudadanos corrieron desesperados a los supermercados para abastecerse luego del repentino confinamiento anunciado por las autoridades. El control es total sobre las más de 21 millones de personas que ahí viven, según el recuento de distintos portales informativos.

Con el inicio de septiembre el pánico se apoderó de las calles. Autoridades locales de Prevención y Control de Epidemias anunciaron pruebas masivas y confinamientos por cuatro días. Sin embargo, el temor es que se extienda. De acuerdo con un portal chino llamado What’s On Weibo (¿Qué hay en Weibo?, en inglés), refiriéndose a la red social parecida a Facebook que se usa en China, la etiqueta «cierre de Chengdú» fue eliminada, para que este tópico no capitalizara comentarios. Mientras tanto, funcionarios se protegen evitando el uso de la palabra «bloqueo». Por su parte, los usuarios se quejaban por hacer horas de fila para abastecerse de alimentos.

Con los confinamientos en China, ejecutados bajo la política de «Cero Covid», Xi Jinping garantiza el control sobre la sociedad, justo cuando está a pocos meses de asegurar un tercer mandato. Las dantescas imágenes de personas luchando por comida en supermercados, cual escena de un apocalipsis, ya reciben señalamientos por asemejarse a «un gran experimento social».

Más de 70 ciudades aisladas

El Partido Comunista Chino (PPCh) ordena los radicales confinamientos como si se tratara de una epidemia tan grave y extendida como la primera en el año 2020. No obstante, los números demuestran que no, los contagios no son a gran escala. De hecho, este 5 de septiembre se reportaron 1552 infecciones en todo el país, solo 140 radican en Chengdú, según datos de Bloomberg. Sumado a eso, la ciudad sufrió un día antes un terremoto que dejó 21 muertos.

Si hablamos de Guiyang, en la provincia de Guizhou, 132 personas resultaron ser positivas en la misma fecha. Los contactos cercanos —también rastreados por el régimen— se ubicaron en 1760. Sin embargo, una acotación de China Daily, es que «la fuente de infección y la cadena de transmisión no están claras». Es decir, a pesar los confinamientos en China, de que pasaron casi tres años desde que comenzaron los contagios (considerando que los primeros casos surgieron a finales de 2019) y la fabricación de vacunas o de que el resto del mundo dejó atrás la cuarentena, el PCCh aún sigue cercenando las libertades de la población.

El mismo medio cita 34 ciudades puestas en confinamiento total o parcial. Pero CNN ubica el número en 74 ciudades para sumar un total de 313 millones de personas. La cifra incluye a Wuhan, el epicentro del origen de la pandemia. Lugares de entretenimiento, escuelas, restaurantes. Toda actividad en este tipo de lugares queda suspendida. En paralelo, drones se pasean por los balcones con el mensaje “¡Esta comunidad ahora está completamente bloqueada!», reportó The Sun.

Golpe económico

El tema también tiene otra arista. En el caso de Chengdú, esta funciona como sede de importantes fábricas ensambladoras de Apple, Volkswagen y Foxconn. Algunas están adaptando sus sistemas de trabajo con empleados encerrados en las plantas y otras suspendieron por completo sus operaciones. A pesar de ello, habrán impactos para el economía china, porque la actividade que se desarrolla en la ciudad representa el 1,7 % del Producto Interno Bruto (PIB) del país. Además, es un destino turístico.

«Las consecuencias podrían ser graves para el sector manufacturero de la región si las cadenas de suministro se cortan durante un período prolongado, agotando los inventarios de las fábricas y afectando la producción», cita otro artículo de Bloomberg. Asimismo, el rubro inmobiliario también podría sufrir daños.

A esa presión económica hay que sumarle la tensión social. Esto principalmente porque si hay alguna diferencia con los confinamientos en China hace dos años es que sus ciudadanos están alzando su voz. En Nanning, capital de la región Guangxi, la policía entró a una comunidad bloqueada para confiscar un puesto de verduras «ilegal». En respuesta, los vecinos interfirieron. «¡Ahora deberías aislarte junto con nosotros!, dijeron a los oficiales usando la lógica de los estrictos confinamientos en China.

Oriana Rivas – PanamPost


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