José Martí y el socialismo

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JOSE MARTI 2El 19 de mayo de 2014 celebraremos el 119 aniversario de la muerte en combate del Apóstol cubano José Martí en Dos Ríos. Es un momento para recordar y para pensar en el Apóstol de Cuba, en sus pensamientos y acciones al servicio de la libertad de su patria.

Desde niño Martí se preocupó por el presente y porvenir de su patria. Durante su juventud dio muestras inconfundibles de un amor por la libertad y la independencia de la nación cubana. Fue un insigne pensador e inspirado poeta de fama universal. Concibió a Cuba como una república soberana y democrática y, desde luego, pudo coordinar esfuerzos de patriotas de distintas generaciones para luchar por la independencia y alcanzar la victoria, la cual él no pudo ver.

La vida de José Martí debe ser estudiada, no sólo por los cubanos de las dos orillas, sino por todos lo que en el mundo, especialmente en Latinoamérica, deben saber cómo se luchó por la libertad y la independencia de una nación

JOSE MARTI 2José Martí es el héroe mayor y más admirado por los cubanos dentro de Cuba y de los cubanos que viven fuera de la isla en los Estados Unidos y a través de todo el mundo. La figura de Martí es tan importante para Cuba que no tolera comparación con ninguna otra figura política y literaria de toda su historia. La influencia de Martí ha sido decisiva en la formación de la conciencia nacional. Martí, como todos sabemos, se le conoce como “El Apóstol”, y “El Maestro”. También ha sido llamado “El Mesías Cubano” ya que este gran hombre consagró su vida a lograr la independencia de su patria y murió heroicamente tratando de alcanzar su libertad. Martí dijo lo siguiente en una ocasión: “La patria no es triunfo, sino agonía y deber… La patria necesita sacrificios. Es ara no pedestal. Se la sirve, pero no la toma para servirse de ella”.

Martí y el socialismo

CUBA COMUNISTAEl opresor y tiránico gobierno comunista que ha sufrido Cuba por más de 55 años ha distorsionado la imagen de José Martí al quererlo hacer lucir como alguien que apoyó el marxismo. Esto es una gran mentira. El Apóstol jamás hubiera estado de acuerdo con la brutal tiranía de los hermanos Castros. Él escribió “Con un poco de luz en la frente no se puede vivir donde mandan tiranos”.

El pensamiento martiano giró en torno a tres conceptos universales: libertad, igualdad y dignidad. Quería para su patria una república democrática que diera la felicidad y la prosperidad de sus habitantes mediante la plena garantía de la libertad, igualdad y la dignidad humanas. Esto es lo opuesto del corrupto y opresivo régimen comunista en Cuba donde no existe libertad, felicidad, prosperidad, igualdad, ni dignidad. Si Martí viviera sería el primero en unir a los cubanos dentro y fuera de Cuba para derrocar a la tiranía de los hermanos Castro.

Martí se dio cuenta que el marxismo o socialismo, es “la futura esclavitud” del mundo y predijo lo que pasaría con las naciones que adoptaran el socialismo. Entre el forjador de la nación cubana y Marx existió un profundo abismo. La doctrina martiana predicaba el amor y la libertad y no el odio y la lucha de clases del marxismo. Martí escribió la siguiente  crítica sobre socialismo:

“Todo el poder que iría adquiriendo la casta de funcionarios, ligados por la necesidad de mantenerse en una ocupación privilegiada y pingüe, lo iría perdiendo el pueblo, que no tiene las mismas razones de complicidad, en esperanza y provechos, para hacer frente a los funcionarios enlazados por intereses comunes. Como toda las necesidades públicas vendrían a ser satisfecha por el Estado, adquirirían los funcionarios entonces la influencia enorme que naturalmente viene a los que distribuyen algún derecho o beneficio.

El hombre que quiere ahora que el Estado cuide de él, para no tener que cuidar él de sí, tendría que trabajar entonces en la medida, por el tiempo y en la labor que pudiese el Estado asignarle, puesto que éste, sobre quien caerían todos los deberes, se le darían naturalmente todas las facilidades necesarias para recabar los medios de cumplir aquéllas.

De ser siervo de sí mismo, pasaría el hombre a ser siervo del Estado. De ser esclavo de los capitalistas, como se les llama ahora, iría a ser esclavo de los funcionarios.

damas de blanco golpeadasEsclavo es todo aquel que trabaja para otro que tiene el dominio sobre él, y en ese sistema socialista dominaría la comunidad al hombre, que a la comunidad entregaría todo su trabajo. Y como los funcionarios son los seres humanos y por tanto abusadores, soberbios y ambiciosos, y en esa organización tendrían gran poder, apoyado por todos lo que aprovechan o esperan aprovecharse de los abusos, y por aquellas fuerzas viles que siempre compra entre los oprimidos el terror, prestigio o habilidad de los que mandan, ese sistema de distribución oficial del trabajo común llegaría sufrir en poco tiempo de los quebrantos, violencias, hurtos y tergiversaciones que el espíritu de individualidad, la autoridad y osadía del genio y las astucias del vicio originan pronta y fatalmente en toda organización humana… El funcionario autocrático abusará de la plebe, cansada y trabajadora. Lamentablemente será, y generará la servidumbre”.

No existe mejor descripción de la Cuba de hoy y de los marxistas del mundo y en los Estados Unidos, que la que escribió José Martí hace más de un siglo. Desgraciadamente, algunos cubanos que viven en la isla oprimida han identificado a Martí con los Castro y lo detestan. Pero al llegar a tierras de libertad, estos cubanos cuando conocen la grandeza del Apóstol, lo vuelven admirar y a querer.

El forjador de la patria cubana

Verdaderamente, José Martí consagró toda su vida a la patria y lo dio todo por ella. El Profesor  Emérito de City University of New York, Elio Alba-Buffill, describió al Apóstol de la siguiente forma:

“Hablar de José Martí es hablar de luz… Martí fue de aquéllos que trazó su vida en el mundo… por la luz que emanaba de su ser, pues estuvo siempre envuelto, desde apenas un niño, en una llama de amor por la patria, por América y por la humanidad, que lo consumió hasta convertirlo en estrella que ilumina… Luz fue su vida y luz es su obra. Luz, por ser el forjador de la patria cubana y por haberla asentado en una base ideológica de amor, de culto a la libertad como piedra esencial de la República… Luz, por ser poeta excepcional”.

A. Curtis Wilgus, director del Programa de Estudios Latinoamericanos  de la Universidad de la Florida,  escribió un artículo con su esposa sobre José Martí en febrero de1953 durante la celebración del centenario de su natalicio.  Los profesores expresaron lo siguiente:

“Martí, posiblemente más que otra persona en la historia de nuestro Hemisferio representaba los mejores ideales de todo ser humano. Leía constantemente de niño; de joven con su pobre vestimenta se parecía a un Lincoln juvenil. A través de su corta vida tuvo la curiosidad intelectual e interés de aprenderlo todo de un Benjamín Franklin. Como observador de la humanidad y de todo lo que ocurría a su alrededor que escribía lo que sentía en su diario personal, se asemeja al presidente de los Estados Unidos John Quincy Adams.

Podía formular principios filosóficos como un Platón moderno, y expresarse con destreza oratórica de un Demóstenes y la facilidad al hablar de William Jennings Bryan. Escribía con el realismo dramático de un Víctor Hugo, por el cual, sin duda, tenía gran admiración. En su habilidad de expresar en palabras se semejaba Daniel Webster.

Martí tenía el fervor patriótico de un Patrick Henry, los ardientes ideales democráticos de un Thomas Jefferson y la habilidad de escribir sus ideas en ensayos y panfletos de un Thomas Paine. Como Voltaire, Martí era líder de un nuevo culto. El era un reformador idealista como el padre Miguel Hidalgo y Costilla. Como Benito Juárez, era un reformador social de primer orden. Tenía de energía de un Bernardo O’ Higgins, la inteligencia, visión política, y dotes de líder de un Simón Bolívar y la capacidad de organización de un José de San Martín y de un Napoleón Bonaparte.

Era un revolucionario de la medida de Francisco Miranda y poseía la determinación en derrotas y victorias de un George Washington. Su interés en la educación, como hizo Horace Mann, lo llevó a trabajar en la mejoría de la mente de las personas comunes. Como “Apóstol” de la independencia de Cuba tenía temores sobre los Estados Unidos, donde vivió una tercera parte de su vida; pero conociendo este país también tenía los ideales panamericanos de un Henry Clay y un James G. Blaine”.

Indudablemente, como escribieron estos profesores, José Martí, ere unas de las grandes figuras del Hemisferio Occidental. Fue un gran intelectual, pensador, escritor, poeta, ensayista, orador, dramaturgo, filósofo, educador,  diplomático,  periodista y estadista y a la vez hombre de acción y revolucionario.

Martí era un mago de la palabra. El general Máximo Gómez decía del Apóstol: “Era un mago, todo lo podía con la palabra”. Quienes tuvieron la suerte se escuchar sus discursos no lo olvidaron nunca.

martiTenía una increíble capacidad para la comunicación y una excepcional facilidad para convencer, motivar, emocionar y conmover a las personas. Tal vez fue el mejor orador de la lengua castellana. Poseía Martí una gran capacidad de organización y consiguió algo muy difícil, la unión de los cubanos en el exilio tanto en los Estados Unidos como en Iberoamérica.

Recordemos cómo los obreros tabacaleros en Tampa, Cayo Hueso, Martí City (hoy Ocala), New Orleans, Jacksonville y New York le donaban un día de trabajo para contribuir a la guerra contra España.  A ese  día le llamaban “El Día de la Patria”. También logró unir patriotas que tenían grandes diferencias entre ellos y donde existía envidias y rencores traer la unión y la concordia.

La proyección de Martí no sólo es cubana, sino realmente universal. Esto se ve en su pasión por la libertad, su proclamación de la solidaridad continental, su amor por Iberoamérica, su lucha por la igualdad de razas, su oposición al imperialismo y su compasión por los humildes y los pobres. Sobre la gente humilde Martí nos escribió un verso sencillo:

Con los pobres de la tierra

quiero yo mi suerte echar:

el arroyo de la sierra

me complace más que el mar.

José Julián Martí Pérez nació el 28 de enero de 1853 en una modesta casita en la calle de Paula Número 41 en La Habana en el seno de una familia humilde. Murió en combate en Dos Ríos el 19 de mayo de 1895.

Su padre, Mariano Martí Navarro (1815-1887), era natural de Valencia, España y su madre, Leonor Pérez Cabrera (1828-1907), de Santa Cruz de Tenerife en las Islas Canarias. El matrimonio tuvo muchos hijos, después de José nacieron siete hijas: Leonor, Carmen, Mariana, Antonia, Amelia, Dolores y Pilar. Éstas dos últimas murieron siendo niñas.

La escuela de Rafael María de Mendive

Una persona muy importante en la vida del Apóstol fue su maestro Rafael María de Mendive (1821-1886), quien era también patriota, periodista y poeta. Martí asistió al Colegio San Pablo de Mendive en la calle de Prado 88. Recibió de su querido maestro comprensión e inspiración intelectual, de la que carecía en su hogar. Martí lo admiró y lo quiso como a un padre. Su colegio fue su verdadero hogar y fue allí donde adquirió su ardiente patriotismo. Allí conoció a su mejor amigo Fermín Valdés Domínguez quien procedía de una familia adinerada de Guatemala.

Martí fue un gran estudiante. A la edad de 15 años compuso varias poesías. A los 16 publicó un periódico, La Patria Libre, y escribió un poema dramático, “Abdala”. Junto con su amigo Fermín Valdés creó un periódico llamado El Diablo Cojuelo. Cuando Martí era estudiante de tercer curso de bachillerato, Carlos Manuel de Céspedes lanzó el Grito de Yara el 10 de octubre de 1868  y comenzó la Guerra de los Diez Años.

Ya en esa época  Martí quería la independencia de Cuba y lo demostró en una poesía de lucha, la cual publicó en el periódico estudiantil El Siboney.

Grito de Yara

No es un sueño, es verdad: grito de guerra

lanza el pueblo cubano enfurecido:

el pueblo que tres siglos ha sufrido

cuánto de negro la opresión encierra.

 

Del ancho alto a la escambraica sierra,

ruge el cañón y al bélico estampido,

el bárbaro opresor, estremecido,

gime, solloza, y tímido se aterra.

 

De su fuerza y heroica valentía

tumbas los campos son, y su grandeza

degrada y mancha, horrible cobardía.

 

Gracias a Dios que al fin con entereza

rompe Cuba el dogal que la oprimía

y altiva y libre yergue su cabeza.

Su querido maestro y guía espiritual, Rafael María de Mendive, fue arrestado, condenado y encarcelado  en La Habana. Posteriormente fue deportado a España y el Colegio San Pablo fue cerrado.

El presidio político

La temprana carrera literaria de Martí fue interrumpida a los 16 años cuando fue arrestado, juzgado y sentenciado a seis años de trabajo forzado por un asunto completamente trivial. El 4 de octubre de 1869, una escuadra del Primer Batallón de Voluntarios al pasar por la casa de su amigo Fermín Valdés Domínguez oyó risas, lo que molestó enormemente a los voluntarios españoles.

Registraron la casa de Fermín Valdés y encontraron un documento considerado subversivo. Era una carta dirigida a un estudiante cubano firmada por José Martí y Fermín Valdés en donde lo criticaban por haberse inscrito en el ejército español  y lo calificaron de apóstata. ¡Es increíble que por esa razón condenaran a Martí y a Valdés a prisión!

Martí fue encadenado del tobillo a la cintura y enviado a trabajar a las Canteras de San Lázaro. Las cadenas y grilletes le deformaron el tobillo derecho y le produjo una lesión inguinal que mantuvo durante toda su vida. Conoció en las Canteras de San Lázaro a Lino Figueredo, un niño de 12 años condenado a 10 años de presidio y al negrito Tomás, de 11 años, sentenciado a una larga sentencia.

Al enfermarse seriamente, trasladaron a Martí a la fortaleza de La Cabaña. En este lugar, el asesino en serie argentino, Ernesto Che Guevara, fusiló en 1959 a más de 2,000 cubanos que luchaban por la libertad de Cuba. Debido a las gestiones de su padre, Martí fue enviado y confinado a la finca de un rico catalán en isla de Pinos. En ese lugar se recuperó, leyó y escribió.

El destierro a España

Martí fue deportado a España en enero de 1871. Mandó a hacer un anillo con el hierro de las cadenas que usó en prisión le grabó la palabra “Cuba” y usó esa prenda por el resto de su vida. Al llegar a España, Martí publicó un ensayo, “El presidio político en Cuba”, donde describió sobre el trato inhumano en las cárceles españolas en Cuba. Años más tarde, Armando Valladares denunció los horrores que sufrían los presos políticos en las mazmorras comunistas de Cuba.

El joven Martí describió la terrible prisión española diciendo lo siguiente: “Dolor infinito, porque el dolor de presidio es el más rudo, el más devastador de los dolores, el que mata la inteligencia, y seca al alma, y deja en ella huellas que no se borrarán jamás”. El embajador Valladares y los miembros de la Brigada de Asalto 2506, entre ellos mi hermano Jorge, varios primos y yo, sufrimos prisión en Cuba comunista. Todos los presos políticos entienden bien lo que explicó José Martí. Los que sufrimos en carne propia la cárcel inhumana tenemos huellas que no se borrarán jamás.

El mártir de Dos Ríos escribió un artículo el 27 de noviembre de 1872, en homenaje a los ocho estudiantes de medicina que fueron fusilados en La Habana. Al año siguiente se proclamó la República en España. Martí consideró erróneamente ese acontecimiento como algo positivo para la causa de independencia de Cuba. Publicó un folleto  en Madrid el 15 de febrero de 1873  titulado “La república española ante la revolución cubana”. Martí asistió a numerosas obras teatrales y escribió el drama Adúltera.

Martí decidió aprovechar su exilio en España para completar sus estudios. En 1874 recibió el título de Licenciado en Derecho y en Filosofía y Letras. Se ganó su vida dando clases particulares, haciendo traducciones del inglés y publicando artículos en varios periódicos. Su amigo Fermín Valdés llegó a España en 1872 y puso fin a las penurias económicas y a la soledad en que sufría.

Valdés lo convenció para que se mudara a Zaragoza y que allí continuara sus estudios. Durante su estancia en Aragón Martí disfruto de su mejor período en España. Allí vivió un romance con la bella aragonesa Blanca de Montalvo. Martí describió asa etapa de su juventud en Zaragoza en uno de sus versos sencillos y así lo expresa:

Para Aragón, en España,

tengo yo mi corazón

un lugar todo Aragón,

franco, fiero, fiel sin saña.

Fermín Valdés continuó ayudando económicamente a Martí. Al año siguiente después de pasar clandestinamente a Francia los dos amigos,  Martí se fue a vivir a México donde vivía su familia.

Martí en México y Guatemala

Llegó Martí a Veracruz el 8 de febrero de 1875  y procedió a la capital de México donde se reunió con su familia. En Ciudad México, Martí trabajó como periodista y escribió la obra teatral llamada Amor con amor se paga. Escribió para la famosa Revista Universal y tradujo una novela de Víctor Hugo llamada Mes fils (Mis hijos).

Martí se convirtió en un hombre amable, altamente educado y de finos modales lo que lo ayudó a conquistar fácilmente a las mujeres que  conoció. Tuvo un romance con una célebre actriz, Rosario Peña, y después con otra actriz, Concha Padilla. Conoció en esa ciudad a su futura esposa, Carmen Zayas Bazán, una cubana rica nacida en la villa de Santa María del Puerto del Príncipe, hoy Camagüey.

Martí se vio forzado a salir de México al triunfo del dictador Porfirio Díaz y se trasladó a Guatemala donde trabajó como profesor de historia y  literatura en la Escuela Normal Central. En ese país conoció a María García Granados quien después la inmortalizó en su poesía “La niña de Guatemala”. Escribió Martí, “dicen que murió de frío, yo se que se murió de amor”. Martí regresó a México para casarse con su prometida Carmen Zayas Bazán en 1877 y ambos regresaron a Guatemala al año siguiente.

Regreso a Cuba, su hijo y el fracaso de su matrimonio

Al final de la Guerra de los Diez Años, el matrimonio se transladó para La Habana en septiembre de 1878. El 22 de noviembre de 1878 nació el  único hijo del matrimonio, José Francisco Martí Zayas Bazán (1878-1945).

Martí dictó conferencias en liceos y asistió a veladas literarias en La Habana. Desde su llegada a Cuba comenzó a conspirar contra España. En septiembre de 1879, solamente un año después de su llegada, lo detuvieron y lo deportaron nuevamente a España. Su esposa y su hijo permanecieron en Cuba.

Después de la muerte en combate de su padre, José  Martí Zayas Bazán y en contra de la voluntad de su madre, se unió a la expedición de Carlos Roloff y desembarcó en Cuba, uniéndose al ejército libertador bajo las órdenes del general Calixto García Iñiguez. Participó en varios combates durante la guerra de 1895. Fue ascendido a  teniente y, al final de la guerra a capitán.

Al lograr la independencia de Cuba, José Martí Zayas Bazán, fue  nombrado comandante, ascendido a coronel y luego a jefe de Estado Mayor. Posteriormente, el presidente Mario García Menocal lo nombró secretario de Guerra y Marina con el grado de general. Se casó con María Teresa Bances y no tuvieron hijos.

El matrimonio de José Martí con Carmen Zayas Bazán fracasó debido a la disparidad de objetivos. Carmen quería una vida tranquila, la cual su esposo no pudo nunca darle. Martí siempre fue un revolucionario y hombre de mucha acción. El 30 de julio de 1891 Carmen viajó con su hijo a New York en un intento por reconciliarse con su esposo. Probablemente Carmen se enteró que su esposo tenía una relación amorosa con Carmen Millares y, dos meses después de llegar, regresó con su hijo a La Habana. Esta sería la última vez que Carmen y su hijo verían a José Martí. Carmen se separó definitivamente de Martí y se trasladó a Camagüey donde residían sus padres.

Martí en los Estados Unidos y su lucha por la libertad de Cuba

marti escritorAl año siguiente Martí se mudó a New York. Con la excepción de una breve estancia en Venezuela en 1881, Martí vivió la mayor parte de su vida adulta en los Estados Unidos, casi 15 años. Fijó su residencia definitiva en New York en 1881, en donde vivió el período de su vida de mayor intensidad como escritor y revolucionario.

En la ciudad de New York Martí se estableció en la casa de huéspedes de los cubanos Manuel Mantilla y su esposa Carmen Millares. Tuvo relaciones con Carmen Millares, quien eventualmente enviudó de su esposo. Probablemente la hija de Carmen Millares, María, era hija de Martí. Él siempre sintió hacia ella un gran cariño y, al morir en el campo de batalla llevaba una fotografía de María en su ropas.

Martí se unió a la lucha del Comité Revolucionario de New York en favor de la independencia de Cuba. Se dedicó a escribir poesías, ensayos, traducciones, y artículos periodísticos. El  Apóstol fue un brillante periodista cuyos artículos se publicaron en unos veinte periódicos y revistas en Iberoamérica.

Nunca antes ni después de José Martí un escritor ha dado a conocer tan bien la vida y la sociedad de los Estados Unidos a los iberoamericanos. Martí fue uno de los primeros escritores que explicó la vida política, económica y social de los Estados Unidos a lectores de Iberoamérica. Durante más de una década escribió para varios periódicos como La Nación, de Buenos Aires; El Partido Liberal, de México; La Opinión Pública, de Montevideo; La Opinión Nacional, de Caracas; la República, de Honduras; y otros periódicos y revistas de Iberoamérica y los Estados Unidos. Los excelentes artículos que Martí publicó en periódicos y revistas lo hicieron famoso en todas las Américas, llegando a ser el escritor hispano más leído y admirado en el continente.

En 1887 fue nombrado cónsul de Uruguay en New York y tres años más tarde cónsul de Argentina y Paraguay. Dos años más tarde Martí lanzó una revista, La Edad de Oro, dedicada a “los niños de América”. Martí escribió en La Edad de Oro lo siguiente: “En el mundo debe de haber cierta cantidad de decoro, como ha de haber cierta cantidad de luz. Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen en sí el decoro de muchos hombres”.

Los mejores poemas y artículos de Martí fueron publicados en los Estados Unidos, como fueron los Versos Sencillos de 1891. Escribió muchos artículos interesantes en la revista La Edad de Oro, tales como los “Tres Héroes” sobre Bolívar, Hidalgo y San Martín. También nos dio una simple definición de la libertad. Escribió que es “el derecho que todo hombre tiene a ser honrado y a pensar y hablar sin hipocresía”.

A mediados de 1882, Martí le escribió a los grandes patriotas de la Guerra de los Diez Años para reanudar la lucha por la independencia de Cuba. Dos años después, Martí se separó de la lucha por sus diferencias con el general Máximo Gómez, a quien le escribió criticando su falta de espíritu democrático diciéndole, “un pueblo no se funda, general, como se manda un campamento”.

Tres años después Martí regresó a la política. Durante los próximos años Martí se reconcilió con el general Máximo Gómez, pronunció discursos y se reunió con los líderes de independistas recogiendo dinero y preparando a los cubanos para la guerra de independencia. En noviembre de 1891, el forjador de la patria cubana comenzó a viajar por distintas ciudades de los Estados Unidos, Centroamérica, México y las Antillas para recaudar fondos, ponerse en contacto con los patriotas, hacer propaganda y preparar la futura guerra de independencia.

Martí en Ybor City Tampa y Cayo Hueso

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Una de las pocas fotos de Marti a cuerpo entero. Cayo Hueso

En 1891 Martí viajó a Ybor City, Tampa por primera vez invitado por el Club Ignacio Agramonte. Tampa ha sido llamada la cuna de la independencia de Cuba por el gran apoyo financiero y en hombres a la Guerra de 1895. Una de las personas que más ayudó a Martí económicamente fue el rico dueño de fábricas de tabacos, Vicente Martínez Ybor (1818-1896),  fundador de la ciudad. Este español nació en Valencia, España. Martínez Ybor estaba casado con una cubana y siempre apoyó la independencia de Cuba.

En Tampa  José Martí pronunció  dos de sus más importante discursos. El 26 de noviembre de 1891 pronunció su discurso en el Liceo Cubano el cual ha sido llamado “Con todos y para el bien de todos”. Con su enorme dotes de orador, Martí dijo lo siguiente:

“Para Cuba que sufre mi primera palabra… Porque si en las cosas de mi patria me fuera dado preferir un bien a todos los demás… Éste sería el bien que yo preferiría; yo quiero que la ley primera de nuestra República sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre… O la República tiene por base el carácter entero de cada uno de sus hijos, el hábito de trabajar con sus manos y pensar por sí propio, y el respeto como de honor de familia, al ejercicio íntegro de los demás; la pasión, por el decoro del hombre o la República no vale una lágrima de nuestras mujeres ni una sola gota de sangre de nuestros bravos…

¡Ahora a formar filas! ¡Con esperar, allá en lo hondo del alma, no se fundan pueblos! ¡Pues alcémonos de una vez, de una arremetida última de los corazones, alcémonos de manera que no corra peligro la libertad en el triunfo, por el desorden y por la torpeza o por la impaciencia en prepararla! ¡Alcémonos para la República verdadera, los que por nuestra pasión por el derecho y por nuestro hábito del trabajo sabremos mantenerla; alcémonos para darle tumba a los héroes cuyo espíritu vaga por el mundo avergonzado y solitario! ¡Alcémonos para que algún día tenga tumba nuestros hijos!… Y pongamos alrededor de la estrella, la bandera nueva, esta fórmula del amor triunfante: con todos y para el bien de todos”.

El día 27 de noviembre durante el vigésimo aniversario del fusilamiento de los estudiantes de medicina en el Liceo Cubano de Tampa, Martí pronunció otro gran discurso, “Los pinos nuevos”. Comparó a la nueva generación de cubanos con los pinos nuevos que traerían la independencia a la isla esclavizada. José Martí expresó lo siguiente:

“Rompió de pronto el sol sobre un claro del bosque, y allí, al centelleo de la luz súbita, vi por sobre la hierba amarillenta erguirse, en torno al tronco negro de los pinos caídos, los racimos generosos de los pinos nuevos: eso somos nosotros: ¡pinos nuevos”!

Al día siguiente en Tampa, Martí escribió unas resoluciones que describieron la futura acción revolucionaria. Por último, se aprobaron en Cayo Hueso, en enero de 1892, con la representación de muchos grupos independistas, las Bases del Partido Revolucionario Cubano (PRC).

Entre los patriotas presentes en Cayo Hueso estaba Fernando Figueredo Socarrás, quien fue secretario de Carlos Manuel de Céspedes durante la Guerra de los Diez Años. Figueredo fue el primer cubano electo a la Cámara de Representantes de la Florida representando a Key West o Cayo Hueso. Después Figueredo se mudó a Tampa  y colaboró con Martí en el PRC. Figueredo fue electo alcalde de West Tampa y fue el primer cubano en ocupar el puesto de superintendente de escuelas en esa ciudad y en  la nación. Posteriormente fue ministro en la Cuba republicana.

La guerra de 1895

En abril de 1892, Martí fue elegido Delegado del Partido Revolucionario Cubano, cargo que ocupó hasta su muerte. Martí nunca quiso usar el título de Presidente del Partido Revolucionario Cubano.

marti periodico patriaMartí fundó el periódico Patria y el primer número vio la luz en marzo de 1892. En Patria se publicaron las Bases del PRC y se explicó que la futura guerra en Cuba “no es contra el español, sino en contra de la codicia e incapacidad de España”.

José Martí preparó la invasión a Cuba desde el pequeño puerto de Fernandina en la isla de Amelia de la Florida. Hace muchos años en el lugar donde se hospedó Martí por varios días, tuve el honor de ser invitado por el Club Cubano de Jacksonville a pronunciar un discurso. Este artículo es una versión revisada de la conferencia que pronuncié en Fernandina. Ese mismo día, se colocó una placa de bronce en una base de piedra de coquina frente a lo que es hoy en día un “bed  and breakfast”  y que  funcionó como hotel en el siglo XIX.  Esta placa explica la razón de la ida Martí a esa ciudad.

El Plan de la Fernandina fue aprobado el 8 de diciembre de 1894 y firmado por Martí y los coroneles Mayía Rodríguez, representando al general Máximo Gómez, y Enrique Collazo, en representación de los patriotas de la isla de Cuba. Martí preparó tres embarcaciones llenas de pertrechos de guerra para comenzar la guerra de independencia en Cuba. Desafortunadamente, el Plan de la Fernandina fue descubierto y la embajada de España en Washington lo denunció a las autoridades norteamericanas. El gobierno estadounidense confiscó los barcos y las armas en enero de 1895. Fue un duro golpe para el Apóstol, quien llevaba varios años recaudando dinero, y para los obreros cubanos que habían donado un día de su salario la causa de libertad de Cuba.

maximo gomezJosé Martí continuó la lucha y se reunió con el general Máximo Gómez en la ciudad donde él nació, Montecristi, en la República Dominicana. Juntos firmaron el Manifiesto de Montecristi donde se prometió traer a Cuba un régimen democrático con el triunfo de la guerra de independencia. Martí nunca sintió odio contra España. Combatió el despotismo de España en Cuba, la corrupción del gobierno colonial y su arbitrariedad. El Apóstol escribió lo siguiente: ” La guerra no es contra el español, que en el seguro de sus hijos y en el acatamiento de la patria que se ganen podrán gozar respetados y aún amados de la libertad”.

Martí ordenó el comienzo de la guerra en Cuba en una carta que envió a su delegado en la isla, Juan Gualberto Gómez. Se acordó el 24 de febrero de 1895,  primer domingo de Carnaval, como el día del alzamiento. Esta fecha fue aceptada por los jefes de Oriente, Camagüey y las Villas. La nueva guerra de independencia comienza con el Grito de Baire.

El 11 de abril de 1895 desembarcaron Martí, Gómez  y cuatro patriotas más en la costa oriental de Cuba en una zona llamada Playitas. Tres días después del desembarco se acordó conferir a José Martí el grado de mayor general. El Apóstol estaba loco de alegría. Escribió en su diario lo siguiente: “Llegué al fin a plena naturaleza. Sólo la luz es comparable a mi felicidad. Hasta hoy no me he sentido hombre. He vivido avergonzado y arrastrando la cadena de mi patria, toda mi vida”.

José Martí y el general Máximo Gómez se reunieron el 5 de mayo de 1895 en al batey o la casa del ingenio La Mejorana con el general Antonio Maceo, el titán de bronce. El general Maceo dijo una vez que “la libertad se conquista con el filo del machete”. Los tres discutieron sobre la organización de la guerra de independencia. El general Maceo era partidario de establecer una Junta Militar con secretaría civil. Martí discrepó y expresó la necesidad de establecer un gobierno civil en armas. El general Gómez se mantuvo neutral. No se llegó a ningún acuerdo.

El 19 de mayo de 1895, al mediodía, el campamento de Martí y Gómez en Dos Ríos cerca de Bayamo fue atacado por una columna española al mando del coronel Ximénez de Sandoval. El general Gómez salió al encuentro y le pidió a José Martí que se quedara en la retaguardia. Martí se dio a la batalla galopeando en su caballo blanco y acompañado solamente por su ayudante, el capitán Ángel de la Guardia. Cabalgaron, sin saberlo, hacia un grupo de españoles que estaban oculto en la maleza. Pocos minutos después fue herido mortalmente con balas en la mandíbula, el pecho y el muslo. Los esfuerzos de las tropas cubanas por rescatar el cadáver del Apóstol fracasaron.

Su cuerpo fue recogido por las tropas del coronel Ximénez de Sandoval y llevado a la ciudad de Santiago de Cuba. El coronel Ximénez de Sandoval expresó ante su féretro, “cuando pelean hombres de hidalga condición como nosotros, desaparecen odios y rencores”. El 27 de mayo fue enterrado en el cementerio de Santa Ifigenia de esa ciudad. Los restos de Martí fueron trasladados en 1907 a un modesto panteón, y en 1947 al Retablo de los Héroes. Sus restos fueron trasladado definitivamente a un bello mausoleo en el cementerio de Santa Ifigenia.

Martí en la plenitud de su vida, a los 42 años, de cara al sol. Años atrás había escrito proféticamente en uno de sus versos sencillos:

No me pongan el oscuro

a morir como un traidor

¡yo soy bueno y, como bueno

moriré de cara al sol!

marti de cara al solY así murió nuestro Apóstol, “de cara al sol”, quien quería que “la ley primera de nuestra república fuera el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre”. La guerra continuó y después de la intervención militar de los Estados Unidos en 1898 y con el enorme apoyo de las tropas mambisas del general Calixto García, se ganó la guerra de independencia. El 10 de diciembre de 1898, se firmó el tratado de paz en París. España entregó Cuba, Puerto Rico y Filipinas a los Estados Unidos. Los Estados Unidos ocupó y administró Cuba hasta el 20 de mayo de 1902 cuando se izó en el Morro de La Habana la bandera de la estrella solitaria y Cuba logró su independencia.

Dios quiera que el sueño de José Martí se convierta en realidad en nuestra patria esclavizada y oprimida por el régimen comunista más sanguinario y brutal en toda la historia de las Américas. La mejor forma en que podemos honrar la memoria de nuestro Apóstol es trabajando juntos, cubanos dentro y fuera de Cuba,  para lograr la destrucción del comunismo. De esa forma, todos los que vivimos fuera de Cuba y los que viven en la isla esclavizada, podremos disfrutar de una Cuba libre, soberana y democrática, como lo quiso José Martí. Juntos podremos trabajar para crear en Cuba una república constitucional y próspera donde se respete la “dignidad plena del hombre” y que sea “con todos y para el bien de todos”, como lo soñó el Apóstol, José Martí.

 

 

 

 

 

 


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