Falta de comida y medicamentos en Xinjiang: Las terribles consecuencias de la política Covid Cero

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Confinamiento (Eneas De Troya/CC BY 2.0)

Redacción BLes – Los habitantes de la región occidental de Xinjiang han recurrido a las redes sociales para manifestar sus quejas por los cierres de COVID-19, la falta de alimentos y de suministros para sobrevivir a los prolongados encierros.

La prefectura de Ili Kazakh, también conocida como Yili, al norte de Xinjiang, con una población de más de 4 millones de personas, está bajo confinamiento estricto desde el 11 de agosto, cuando se detectaron casos positivos en la región. Aparentemente, no ha habido anuncios oficiales sobre cierres, sin embargo, los internautas han estado denunciando repetidamente la escasez de insumos.

El viernes 9 de septiembre las autoridades locales reportaron 27 nuevos casos asintomáticos en Xinjiang y según un anuncio oficial publicado el miércoles 7 de septiembre en la cuenta oficial de Weibo de la Fiscalía de Xinjiang, decía que 19 funcionarios de Yining -capital de Ili Kazakh- habían sido disciplinados por no controlar el movimiento de personas lo que habría provocado la propagación de Covid-19.

Varios residentes se quejaron en las redes sociales chinas, como Weibo, de la escasez de comida. Un post mostraba a un hombre uigur con sus tres hijos en lágrimas porque no habían comido en 3 días. Otros decían que no podían acceder a la atención médica que necesitaban, y un post señalaba a un joven uigur con fiebre esperando por un tratamiento.

Un video publicado en Weibo mostraba a un hombre al borde de una ventana y que decía “ya tuve suficiente”, mientras que otro video mostraba a una pareja de padres con un bebé recién nacido, esperando en la noche en las afueras del complejo residencial donde vivían, y que no podían regresar a su hogar debido a las órdenes de confinamiento, ya que el edificio estaba clausurado completamente.

Una mujer escribió: “Estoy embarazada de 41 semanas + 1 día y llevo nueve días de retraso. Hoy he estado sangrando. Llevaba ya cinco horas en el Hospital Xinhua cuando me dijeron que iban a cerrar el hospital. Hay entre 8 y 9 embarazadas esperando aquí. ¿Adónde vamos a ir, qué vamos a hacer?”.

Otro internauta publicó: “Ya llevamos 39 días de encierro, no tengo palabras para expresar todo lo que está pasando aquí. Queremos ser tendencia [en internet]”.

El 9 de septiembre, las autoridades de Yili brindaron una conferencia de prensa en la que el vicegobernador Liu Qinghua confirmó que hubo problemas en el acceso a la atención médica y a los suministros y que las autoridades locales estaban trabajando para garantizar las necesidades médicas de los residentes durante este periodo.

Sin embargo, las quejas y reclamos siguieron circulando en las redes sociales. Algunos compartieron capturas de video de WeChat que mostraban a madres llorando porque no tenían comida para alimentar a sus hijos, también a otros diciendo que no comían hacía días porque nadie les proveía de alimentos.

“Llevamos ya tres años con esta epidemia de 2020 a 2022, ¿cómo es posible que las medidas sigan siendo tan pobres?”, comentaban algunos.

“Aquí, en el condado de Xinyuan, en Yili, llevo 31 días encerrado, ¿y tú?”, preguntó una persona en el grupo “Yili Supertopic” de Weibo. “Es mi 42º día”, respondió una persona.

Las autoridades locales negaron fehacientemente varias de las historias que se hicieron virales en Weibo y en WeChat, afirmando que eran “mentiras inventadas por gente con malas intenciones”.

El sábado 10 de septiembre, el principal epidemiólogo de Yili, Li Fan, dijo que los confinamientos restantes se levantarían después de dos o tres rondas más de pruebas, informó el South China Morning Post. La región de Xinjiang, en comparación con el resto del país, ha reportado solo 24 casos asintomáticos el lunes 12 de septiembre.

El viernes, el gobierno de Korla, en la prefectura autónoma mongol de Bayingolin, también en Xinjiang, se disculpó por no haber ajustado las medidas de cero covid en las zonas residenciales cuando debía hacerlo, y por la “angustia emocional” que causó el prolongado confinamiento.

En este sentido, el gobierno local y sus censores también estuvieron ocupados con las redes sociales. La policía detuvo a cuatro usuarios de internet, acusados por “esparcir rumores falsos sobre la situación de COVID-19 en Xinjiang”.

En un documento publicado este domingo, la policía anunció que los cuatro internautas deberán cumplir una sentencia de 10 días de detención “administrativa” en Yinin, ciudad de la prefectura autónoma de Ili (Kazajistán). Este tipo de detención no requiere un juicio ni involucra cargos por antecedentes, y solo tiene que ser aprobado por la policía.

“[Los detenidos] difundieron rumores en Internet, incitaron a sentimientos antagónicos, perturbaron el orden de las medidas antipandémicas, [lo que] dio lugar a repercusiones sociales negativas”, dijo la policía.

La policía señaló que uno de los acusados, identificado solo por el apellido Zu, y que recibió el castigo de 5 días de detención, difundió el rumor de que un anciano se había ahorcado porque estaba al borde de la desesperación por el hambre.

El régimen chino exige pruebas de COVID-19 incluso en áreas que no han reportado casos

Con la cercanía del XX Congreso del PCCh, el régimen chino está exigiendo a todas las ciudades, incluso a aquellas que no han informado sobre nuevos brotes, que sigan realizando pruebas masivas de COVID-19.

Estas medidas se han intensificado junto con las restricciones para viajes en el interior del país. “Deben realizarse pruebas periódicas de Covid-19 en las zonas que no informan de ningún brote y llevar a cabo la vigilancia y notificación de la epidemia”, dijo Li Dachuan, funcionario de la Comisión Nacional de Salud, en una rueda de prensa el jueves pasado.

Sin embargo, en junio, la Comisión Nacional de Salud había anunciado que en zonas donde el riesgo es bajo, las personas que permanecían mucho tiempo en sus casas y aquellos con bajo riesgo no tenían que realizarse los testeos periódicamente.

Una investigación independiente calculó en mayo que si todas las ciudades chinas de primer y segundo nivel, con unos 505 millones de habitantes, realizasen un año de pruebas masivas, el coste podría ascender a 1,45 billones de yuanes (208.000 millones de dólares), es decir, alrededor del 1,5% del PIB chino de 2021.

Gabriela Serrentino – Redacción BLes


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