El rumbo económico de EEUU en manos de los electores

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Un joven emite su voto en las elecciones primarias del estado de Virginia. ANDREW CABALLERO-REYNOLDS/ AFP.

Por sexta ocasión, la Reserva Federal sube otro 0,75% las tasas de interés y las sitúa para referencia en 3,75% y 4%.

MIAMI– A menos de 48 horas de las elecciones legislativas de medio mandato, la Reserva Federal (Fed o Banco Central) subió por cuarta ocasión consecutiva las tasas de interés 0,75% para llevarlas hasta 3,75% y 4%, desde 0 y 0,25% en que se encontraban a principios de año.

Esta es la sexta ocasión en 2022 que el Banco Central se ve obligado a una nueva alza dentro de un plan acelerado para contener la peor inflación en cinco décadas, empeorada por las políticas económicas de la administración de Joe Biden.

La dependencia nuevamente de los precios internacionales del crudo que impuso la Casa Blanca, su ataque directo contra las petroleras estadounidenses y el sobre estímulo de la economía dispararon los niveles inflacionarios, que se agudizaron con la incitada guerra en Ucrania. Y no como indica el gobierno, que culpa a la pandemia y al conflicto militar en el llamado granero del mundo.

Campaña de Biden

En este contexto, Biden hace campaña a escasas horas de las decisivas elecciones legislativas. Regresó esta semana al sur de Florida para autotitularse irónicamente como el “Joe de la Clase Media”.

Después de este mensaje, resulta difícil definir que es peor: si la enajenación del mandatario o el cinismo de los asesores de la Casa Blanca, en una búsqueda incesante y desesperada de votos para los comicios del 8 de noviembre.

La clase trabajadora y la clase media, los ancianos y las familias estadounidenses sufren desde hace casi dos años un altísimo costo de vida, al cual el inquilino de la Casa Blanca, la Reserva Federal y el Departamento del Tesoro hicieron caso omiso. De ahí el estado de gravedad actual de la economía estadounidense, inmersa en una recesión aunque el gobierno demócrata se empeñe en negarlo.

Tras dos trimestres en negativo (el segundo de -0,9%), ahora la Casa Blanca afirma que en el tercer período el Producto Interno Bruto (PIB) creció 2,6%. A esta afirmación muchos economistas no dan crédito. En estos momentos parece más una estrategia electoral de la izquierda, que un acápite de la realidad. Incluso, relevantes analistas vaticinan una prolongada recesión en 2023, lo cual contradice la presunta recuperación del PIB.

La izquierda sin fronteras

“Como economista me resultan alarmantes las cifras oficiales que publicó la administración Biden sobre el supuesto crecimiento económico en el país durante el tercer trimestre fiscal del 2022”, dijo el doctor en economía Rafael Marrero.

“Este supuesto, inesperado e inexplicable crecimiento en el PIB se produce tras la contracción de los dos trimestres anteriores, y de cara a las trascendentales elecciones de medio término el 8 de noviembre”, agregó Marrero.

“Recientes encuestas de medios de prensa, típicamente liberales, apuntaron a una pérdida de confianza del consumidor y de los electores en la presente administración, por su mal manejo de la economía, la política fiscal y la energética. Las familias promedio intentan sobrevivir a la crisis con varios empleos para cubrir el aumento descontrolado de precios en todos los rubros: combustibles, comida, alquileres, seguros, hipotecas, costo de hogares y deudas de tarjetas de crédito”, explicó el experto en ciencias económicas, contrataciones y certificaciones federales para pequeñas y medianas empresas.

“Es importante, como hombres de ciencia, tener fe en las cifras e indicadores de la economía para nuestros análisis de fondo. No doy crédito a las cifras recién publicadas por la administración Biden, porque los indicadores clave no fundamentan ese crecimiento en el PIB por diversos factores:”

– “Se ha producido un alza en el número de solicitudes de seguro de desempleo”.

– “Hay más de 10 millones de puestos de trabajo vacantes a nivel nacional que permanecen abiertos”.

– “Cientos de miles de estadounidenses requieren de dos empleos o más de 70 horas a la semana para cubrir sus gastos básicos”.

– “Los 10 principales gigantes minoristas del país reducen posiciones laborales en medio de la temporada de mayores compras en el año (octubre, noviembre y diciembre), entre ellos Amazon. Starbucks reveló cuantiosas pérdidas durante esta época y ha [cerrado permanentemente] centenares de tiendas”.

– “Los 28 millones de pequeños negocios – el motor de la economía estadounidense- sienten los efectos de una recesión, recortan plazas y horas de operaciones. Peor aún, el acceso a los mercados de capital como líneas de crédito, etc. se ha encarecido exponencialmente con las alzas de intereses implementadas por el Banco Central”.

– “El actual mandatario de la Casa Blanca afirmó, de manera incierta, que llevó la inflación al 0% en meses recientes”.

– “Todos los sectores de la banca (incluyendo a Credit Suise) disminuyen los costos en sus operaciones”.

– “La escasez de microprocesadores ha impactado la producción de alta tecnología y hasta compañías como Apple, la de mayor valuación a nivel mundial, buscan refugio en India luego de la férrea política “Cero COVID” del régimen de China”.

– “El alto costo de la gasolina continúa encareciendo todos los productos de la canasta básica”.

– “El mercado bursátil (Wall Street) ha tenido su peor desempeño en cuatro décadas”.

– “La manufactura y la construcción de infraestructura, que representan el 33% de la economía se han frenado junto al consumo de bienes y servicios, particularmente el minorista, que equivale el 67% de los índices económicos.

“Por todo lo anterior y otros factores que sería muy extenso explicar, EEUU se encuentra en una recesión económica. Sin embargo, la administración Biden se empecina en no reconocer sus fracasos de gestión pública y trata de convencer a los estadounidenses mediante sus mensajes diarios en Washington de que todo funciona perfectamente bien, al tiempo que la prensa de izquierda amplifica esa campaña de desinformación. Lo peor: Están endeudando aún más al país (por encima de los 30 billones) para dar la imagen de que combaten la inflación”.

“El señor Biden habla de sobrecumplir logros que nunca ha alcanzado. Desafortunadamente, observamos con estupor la irresponsabilidad de la Casa Blanca”, concluyó el connotado economista.

Presión sobre la Reserva Federal

La presión internacional (en especial de Europa) y del gobierno de Biden sobre la Reserva Federal y su agresiva -pero tardía- acción es tanta que antes del anuncio de la última subida de tasas, analistas hablaban de un 1%, después de declaraciones de líderes de la Fed en varios estados de la nación. Esa presión influyó en que el Banco Central dejara la cifra en 0,75%.

“En el futuro, los riesgos están orientados a la baja, en particular para el consumo, ya que las familias siguen enfrentando muchas dificultades por los altos precios y una desaceleración notable del crecimiento económico”, comentó Rubeela Farooqi, economista de la consultora HFE.

“La fuerza del dólar, su oscilación y la debilidad del crecimiento mundial limitarán las exportaciones”, anticipó Ian Shepherdson, experto de Pantheon Macroeconomics.

El déficit comercial de EEUU aumentó 5,7% en septiembre a 92.200 millones de dólares, un índice que se mantiene en cifras récord desde junio de 2021. En el 2019, el déficit estaba por debajo de los $43.000 millones.

Las exportaciones de bienes descendieron 2.800 millones de dólares, a $177.600 millones, mientras que las importaciones aumentaron 2.200 millones de dólares, a $269.800 millones. Una combinación que mantiene en rojo este indicador.

“Las estadísticas apuntan hacia todas las direcciones al mismo tiempo”, observó Megan Greene, economista del Instituto Kroll, quien agregó: “Es magnífico que la gente tenga trabajo. Pero el estándar de vida está siendo absorbido por la inflación”.

La tasa promedio para una hipoteca a 30 años, que era de apenas 3,14% en el 2021, superó el 7% por primera vez desde el 2002. Con la nueva subida de tasas, el valor debe alcanzar el 8% antes de que concluya diciembre.

La esperanza del freno

Las ventas de viviendas nuevas y de uso cumplieron en octubre ocho meses consecutivos en picada. Algo similar ocurre en el sector automotriz y en la aeronáutica, donde el fabricante estadounidense, Boeing, perdió 3.300 millones de dólares en el tercer trimestre, que se suman al marcado descenso de las tecnológicas en el 2022.

La producción manufacturera cayó en octubre a su nivel más bajo desde mayo del 2020, cuando la economía estaba en lo peor de la pandemia, al tiempo que los pedidos de bienes duraderos disminuyeron en un 0,5% en septiembre.

La actividad del sector de servicios de Estados Unidos se desaceleró más de lo esperado en octubre, cuando alcanzó su menor nivel desde mayo de 2020, según el índice de la federación profesional ISM.

El índice general bajó 2,3 puntos porcentuales respecto al mes previo, para situarse en 54,4% y cayó por debajo de las expectativas de los analistas, que esperaban que se mantuviera en 55,2%, de acuerdo con Briefing.com, que divulgó la medición.

Ese reporte “no es buen augurio”, escribió Kathy Bostjancic, economista para Oxford Economics. “Las ventas de bienes fabriles es casi seguro que disminuyan y advirtió que lo más probable es que la economía estadounidense se debilite mucho más en el período de octubre-diciembre”.

Casi todas las proyecciones de los expertos en EEUU contradicen el supuesto crecimiento anunciado por el gobierno de Biden en su intención desesperada de cambiar la realidad que afecta de forma negativa a la mayoría de los más de 335 millones de estadounidenses.

La esperanza de decenas de millones en el país es que los republicanos tomen el control en ambas Cámaras del Congreso, pero en caso de que ganen sólo la Cámara de Representantes y mantengan la mitad en el Senado, los planes y las políticas económicas de la izquierda serán truncados para el resto de la presidencia de Biden.

Las condiciones para la izquierda y la extrema izquierda son visiblemente adversas y el golpe se lo han autoinfligido los propios demócratas con una agenda de controversiales ribetes socialistas. Lo demás, queda ahora en manos de los electores y de la transparencia y garantías del sistema electoral, muy cuestionado durante los comicios presidenciales de 2020.

Leonardo Morales – Diario Las Américas


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