El 24 de febrero de 1895 y el 24 de febrero de 1996

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Hace 119 años, el 24 de febrero de 1895, comenzó la Guerra Cubano Hispana Americana. José Martí fue el alma del movimiento independista que logró unir a los cubanos dentro y fuera de Cuba para una acción común a favor de la libertad de Cuba. Sin su enorme talento, dedicación, sacrificio y gran liderazgo quizás la independencia de Cuba si hubiera pospuesto por muchos años.

El asesinato de cuatro patriotas de Hermanos al Rescate

Este 24 de febrero de 2015 también conmemoramos el cruel asesinato hace 19 años de cuatro pilotos de Hermanos al Rescate por órdenes de Fidel y Raúl Castro. El 24 de febrero de 1996, Fidel y Raúl Castro ordenaron a un MiG-29 y un MiG-23 a derribar tres aviones privados estadounidenses operados por el grupo de Hermanos al Rescate, fundado y dirigido por el brigadista José Basulto, mientras volaban sobre aguas internacionales.

Los pilotos de la Fuerza Aérea Revolucionaria de Cuba que cometieron este horrendo crimen fueron los hermanos Francisco y Lorenzo Pérez Pérez. El avión de Basulto, donde lo acompañaba Sylvia Iriondo, pudo escapar ocultándose entre las nubes, pero dos de los pequeños avionetas de hélice de su organización de Hermanos al Recate fueron derribados asesinando a cuatro patriotas cubanos. Estos cuatro patriotas cubanos llenos de vida fueron los siguientes: Armando Alejandre, Jr. de 45 años, Carlos A. Costa de 29 años, Mario de la Peña de 24 años y Pablo Morales de 29 años.

 
 Derribo de los dos aviones de Hermanos al Rescate

Asesinados por órdenes de Fidel y Raúl Castro el 24 de febrero, 1996:

Armando Alejandre, Jr., Carlos A. Costa, Mario de la Peña y Pablo Morales.
FOTOS DE LOS ASESINOS DE HERMANOS AL RESCATE: LOS HERMANOS PÉREZ PÉREZ

Francisco y Lorenzo Pérez Pérez, los dos hermanos que asesinaron a los cuatro patriotas, dieron gritos de alegría usando profanidades al derribar las dos avionetas pequeñas indefensas en aguas internacionales.

Al igual que José Basulto, estos pilotos rescataban a cubanos, quienes en busca de libertad, abandonaban la Isla huyendo hacia los Estados Unidos en pequeñas balsas y botes en el inmenso estrecho de la Florida. Volando en sus pequeñas avionetas, los Hermanos al Rescate localizaban a balseros cubanos y les lanzaban comida y agua desde el aire mientras notificaban al Servicio de Guardacostas de los Estados Unidos para que los rescataran de una muerte segura. Este crimen tan horrible, como tantos otros, de la espantosa tiranía sanguinaria de Cuba ha quedado impune.

Para castigar a Cuba por este terrible crimen, la Ley de la Libertad Cubana y Solidaridad Democrática o Ley Helms-Burton fue aprobada por el Congreso y firmada por el presidente Bill Clinton el 12 de marzo de 1996. La Ley de la Libertad Cubana y Solidaridad Democrática es más conocida por los nombres de sus principales promotores, Jesse Helms, senador por Carolina del Norte, y Dan Burton, representante por Illinois.

Esta ley establece que cualquier cambio entre las relaciones de los Estados Unidos y Cuba necesita la aprobación del Congreso y que el régimen comunista de Cuba cumpla varias condiciones, entre ellas que deje de violar los derechos humanos, libere a todos los presos políticos y celebre elecciones libres. A pesar de estas condiciones no cumplidas, el presidente Barack Obama, en una orden ejecutiva ilegal, reconoció a la tiranía de Cuba diplomáticamente el 17 de diciembre de 2014. Para los cubanos que aman la libertad dentro y fuera de Cuba este día pasará a la historia como una infamia ya que Obama le concedió todo al régimen tiránico de Cuba a cambio de nada.

Tristemente el presidente Obama cambió los tres espías cubanos que estaban presos en los Estados Unidos por el rehén Alan Gross, quien había sido encarcelado injustamente por la tiranía por repartir teléfonos celulares a judíos en La Habana. Uno de esos tres espías, Gerardo Hernández, estaba condenado a dos cadenas perpetuas por haber contribuido al asesinato de los cuatro pilotos de Hermanos al Rescate. Más vergonzoso y humillante fue la autorización de Obama de enviar la esperma congelada del asesino Gerardo Hernández a Panamá con el fin de inseminar artificialmente a su esposa. Su esposa trabajaba también para los servicios de inteligencia en Cuba. En los anales de la diplomacia de los Estados Unidos jamás ha ocurrido un hecho tan repugnante y vergonzoso como la diplomacia del esperma del traidor que vive en la Casa Blanca.

Con el fin de conmemorar este aniversario del comienzo de la guerra de independencia de 1895 en Cuba, la Junta Patriótica Cubana, presidida por el Licenciado Antonio Esquivel, ha organizado un viaje a Tampa, en el cual yo participaré. Allí seremos recibidos por una gran delegación de la Junta en esa ciudad y recorreremos sus calles y visitaremos emblemáticos lugares de Ybor City. José Martí recorrió esta ciudad en varios viajes. Lugares de gran significado histórico son la escalera de hierro donde el Apóstol pronunció un importante discurso frente a una fábrica de tabaco, el parque dedicado a Cuba con tierra de las seis provincias y otros sitios emblemáticos de Tampa, que ha sido llamada la cuna de la independencia de Cuba.

Martí en los Estados Unidos y su lucha por la libertad de Cuba

Martí se mudó a la ciudad de New York y vivió allí por casi 15 años, la mayor parte de su vida adulta en los Estados Unidos. Con la excepción de una breve estancia en Venezuela en 1881, Martí fijó su residencia en New York en 1881, donde vivió el período de su vida de mayor intensidad como escritor y revolucionario.

Martí se unió a la lucha del Comité Revolucionario de New York en favor de la independencia de Cuba. Se dedicó a escribir poesías, ensayos, traducciones y artículos periodísticos. El Apóstol fue un brillante periodista y sus artículos se publicaron en unos veinte periódicos y revistas en Iberoamérica.

Nunca antes ni después de José Martí un escritor ha dado a conocer tan bien la vida y la sociedad de los Estados Unidos a los iberoamericanos. Martí fue uno de los primeros escritores que explicó la vida política, económica y social de los Estados Unidos a lectores de Iberoamérica.

Durante más de una década escribió para varios periódicos como La Nación de Buenos Aires, El Partido Liberal de México, La Opinión Pública de Montevideo, La Opinión Nacional de Caracas, La República de Honduras y otros periódicos y revistas de Iberoamérica y los Estados Unidos. Los excelentes artículos que Martí publicó en periódicos y revistas lo hicieron famoso en todas las Américas, llegando a ser el escritor hispano más leído y admirado en el continente.

En 1887 fue nombrado cónsul de Uruguay en New York y tres años más tarde cónsul de Argentina y Paraguay. Dos años más tarde Martí lanzó una revista, La Edad de Oro, dedicada a “los niños de América”. Martí escribió en La Edad de Oro lo siguiente: “En el mundo debe de haber cierta cantidad de decoro, como ha de haber cierta cantidad de luz. Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen en sí el decoro de muchos hombres”.

Los mejores poemas y artículos de Martí fueron publicados en los Estados Unidos, tales como fueron los Versos Sencillos en 1891. Escribió muchos artículos interesantes en la revista La Edad de Oro, tales como los “Tres Héroes” sobre Bolívar, Hidalgo y San Martín. También nos dio una simple definición de la libertad. Escribió que es “el derecho que todo hombre tiene a ser honrado y a pensar y hablar sin hipocresía”.

A mediados de 1882, Martí les escribió a los grandes patriotas de la Guerra de los Diez Años para reanudar la lucha por la independencia de Cuba. Dos años después, Martí se separó de la lucha por sus diferencias con el general Máximo Gómez, a quien le escribió criticando su falta de espíritu democrático diciéndole, “un pueblo no se funda, general, como se manda un campamento”.

Tres años después Martí regresó a la política. Durante los próximos años Martí se reconcilió con el general Máximo Gómez, pronunció discursos y se reunió con los líderes independistas recaudando dinero y preparando a los cubanos para la guerra de independencia.

En noviembre de 1891, el forjador de la patria cubana comenzó a viajar por distintas ciudades de los Estados Unidos, Centroamérica, México y las Antillas para recaudar fondos, ponerse en contacto con los patriotas, hacer propaganda y preparar la futura guerra de independencia.

Los obreros cubanos de las fábricas de tabaco en Tampa, Cayo Hueso, Jacksonville, Martí City (hoy Ocala), New York y muchos otros lugares le daban al Apóstol el salario de un día a la semana, al que llamaban el “Día de la Patria”. Los obreros de esta industria eran cultos y pagaban de su propio bolsillo a un lector que les leía todo el día periódicos, revistas y libros mientras ellos enrollaban y cortaban tabacos. Seguían los acontecimientos de la Isla como hoy en día nosotros hacemos.

Martí en Ybor City Tampa y Cayo Hueso

En 1891, Martí viajó a Ybor City, Tampa por primera vez invitado por el Club Ignacio Agramonte. Tampa ha sido llamada la cuna de la independencia de Cuba por el gran apoyo financiero y en hombres a la Guerra de 1895. Una de las personas que más ayudó a Martí económicamente fue el rico dueño de fábricas de tabacos, Vicente Martínez Ybor (1818-1896), fundador de la ciudad. Este español nació en Valencia, España. Martínez Ybor estaba casado con una cubana y siempre apoyó la independencia de Cuba.

En Tampa, José Martí pronunció dos de sus más importante discursos. El 26 de noviembre de 1891 pronunció un discurso en el Liceo Cubano, el cual ha sido llamado “Con todos y para el bien de todos”. Con sus enormes dotes de orador, Martí dijo lo siguiente:

“Para Cuba que sufre mi primera palabra… Porque si en las cosas de mi patria me fuera dado preferir un bien a todos los demás… Éste sería el bien que yo preferiría; yo quiero que la ley primera de nuestra República sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre…

O la República tiene por base el carácter entero de cada uno de sus hijos, el hábito de trabajar con sus manos y pensar por sí propio, y el respeto como de honor de familia, al ejercicio íntegro de los demás; la pasión, por el decoro del hombre o la República no vale una lágrima de nuestras mujeres ni una sola gota de sangre de nuestros bravos…

¡Ahora a formar filas! ¡Con esperar, allá en lo hondo del alma, no se fundan pueblos! ¡Pues alcémonos de una vez, de una arremetida última de los corazones, alcémonos de manera que no corra peligro la libertad en el triunfo, por el desorden y por la torpeza o por la impaciencia en prepararla!

¡Alcémonos para la República verdadera, los que por nuestra pasión por el derecho y por nuestro hábito del trabajo sabremos mantenerla; alcémonos para darle tumba a los héroes cuyo espíritu vaga por el mundo avergonzado y solitario! ¡Alcémonos para que algún día tenga tumba nuestros hijos!… Y pongamos alrededor de la estrella, la bandera nueva, esta fórmula del amor triunfante: con todos y para el bien de todos”.

El día 27 de noviembre durante el vigésimo aniversario del fusilamiento de los estudiantes de medicina en el Liceo Cubano de Tampa, Martí pronunció otro gran discurso, “Los pinos nuevos”. Comparó a la nueva generación de cubanos con los pinos nuevos que traerían la independencia a la isla esclavizada. José Martí expresó lo siguiente:

“Rompió de pronto el sol sobre un claro del bosque, y allí, al centelleo de la luz súbita, vi por sobre la hierba amarillenta erguirse, en torno al tronco negro de los pinos caídos, los racimos generosos de los pinos nuevos: eso somos nosotros: ¡pinos nuevos!”

Al día siguiente, Martí escribió en Tampa unas resoluciones que describieron la futura acción revolucionaria. Por último, en enero de 1892, se aprobaron en Cayo Hueso, con la representación de muchos grupos independistas, las Bases del Partido Revolucionario Cubano (PRC).

Entre los patriotas presentes en Cayo Hueso estaba Fernando Figueredo Socarrás, quien fue secretario de Carlos Manuel de Céspedes durante la Guerra de los Diez Años. Figueredo fue el primer cubano electo a la Cámara de Representantes de la Florida representando a Key West o Cayo Hueso. Después Figueredo se mudó a Tampa y colaboró con Martí en el PRC. Figueredo fue electo alcalde de West Tampa y fue el primer cubano en ocupar el puesto de superintendente de escuelas en esa ciudad y en la nación. Posteriormente fue ministro en la Cuba republicana.

La guerra de 1895

En abril de 1892, Martí fue elegido Delegado del Partido Revolucionario Cubano, cargo que ocupó hasta su muerte. Martí nunca quiso usar el título de Presidente del Partido Revolucionario Cubano.

Martí fundó el periódico Patria y el primer número vio la luz en marzo de 1892. En Patria se publicaron las Bases del PRC y se explicó que la futura guerra en Cuba “no es contra el español, sino en contra de la codicia e incapacidad de España”.

José Martí preparó la invasión a Cuba desde el pequeño puerto de Fernandina en la isla de Amelia en la Florida. Hace muchos años, yo tuve el honor de ser invitado por el Club Cubano de Jacksonville a pronunciar un discurso en el lugar donde se hospedó Martí por varios días.

Este artículo es una versión revisada de la conferencia que pronuncié en Fernandina. Ese mismo día se colocó una placa de bronce en una base de piedra de coquina frente a lo que es hoy en día es un “bed and breakfast” y que funcionó como hotel en el siglo XIX. Esta placa explica la razón de la ida de Martí a esa ciudad.

El Plan de la Fernandina fue aprobado el 8 de diciembre de 1894 y firmado por Martí y los coroneles Mayía Rodríguez, representando al general Máximo Gómez, y Enrique Collazo, representante de los patriotas de la isla de Cuba. Martí preparó tres embarcaciones llenas de pertrechos de guerra para comenzar la guerra de independencia en Cuba.

Desafortunadamente, el Plan de la Fernandina fue descubierto y la embajada de España en Washington lo denunció a las autoridades norteamericanas. El gobierno estadounidense confiscó los barcos y las armas en enero de 1895. Posteriormente se pudo recuperar muchas de estas armas. Esto representó un duro golpe para el Apóstol, quien llevaba varios años recaudando dinero, y para los obreros cubanos que habían donado un día de su salario a la causa de libertad de Cuba.

El Manifiesto de Montecristi

José Martí continuó la lucha y se reunió con el general Máximo Gómez en la ciudad donde él nació, Montecristi, en la República Dominicana. Juntos firmaron el Manifiesto de Montecristi el 25 de marzo de 1895 donde se prometió traer a Cuba un régimen democrático con el triunfo de la guerra de independencia. Martí nunca sintió odio contra España. Este manifiesto escrito por Martí exponía las causas de la revolución y el fin al que aspiraban los patriotas con la independencia de Cuba.

Combatió el despotismo de España en Cuba y la corrupción del gobierno colonial y su arbitrariedad. El Apóstol escribió lo siguiente: “La guerra no es contra el español, que en el seguro de sus hijos y en el acatamiento de la patria que se ganen podrán gozar respetados y aún amados de la libertad que sólo arrollar a los que les salgan bien previsores al camino”.

El Grito de Baire

Martí ordenó el comienzo de la guerra en Cuba en una carta que envió a su delegado en la isla, Juan Gualberto Gómez. Se acordó el 24 de febrero de 1895, primer domingo de Carnaval, como el día del alzamiento. Esta fecha fue aceptada por los jefes de Oriente, Camagüey y las Villas. La nueva guerra de independencia comienza con el Grito de Baire. Sin embargo, en varios lugares de Cuba se inició el alzamiento—en Bayate con Bartolomé Masó, en Ibarra con Juan Gualberto Gómez y Antonio López Coloma, en Baire con los hermanos Saturnino y Mariano Lora y en Guantánamo con Periquito Pérez, Emilio Giró y otros. Otros insurrectos se levantaron en armas en otras ciudades. Algunos historiadores prefieren llamar el Grito de Oriente debido a que en varios lugares estalló la revolución contra España.

El 11 de abril de 1895 desembarcaron Martí, Gómez y cuatro patriotas más en la costa oriental de Cuba en una zona llamada Playitas. Tres días después del desembarco se acordó conferir a José Martí el grado de mayor general. El Apóstol estaba loco de alegría. Escribió en su diario lo siguiente: “Llegué al fin a plena naturaleza. Sólo la luz es comparable a mi felicidad. Hasta hoy no me he sentido hombre. He vivido avergonzado y arrastrando la cadena de mi patria, toda mi vida”.

José Martí y el general Máximo Gómez se reunió el 5 de mayo de 1895 en la casa del ingenio La Mejorana, en el centro del batey, con el general Antonio Maceo, el titán de bronce. El general Maceo dijo una vez que “la libertad se conquista con el filo del machete”.

Los tres discutieron sobre la organización de la guerra de independencia. El general Maceo era partidario de establecer una Junta Militar con secretaría civil. Martí discrepó y expresó la necesidad de establecer un gobierno civil en armas. El general Gómez se mantuvo neutral. No se llegó a ningún acuerdo. El 19 de mayo de 1895, al mediodía, el campamento de Martí y Gómez en Dos Ríos cerca de Bayamo fue atacado por una columna española al mando del coronel Ximénez de Sandoval. El general Gómez salió al encuentro y le pidió a José Martí que se quedara en la retaguardia.

Martí se dio a la batalla galopeando en su caballo blanco y acompañado solamente por su ayudante, el capitán Ángel de la Guardia. Cabalgaron, sin saberlo, hacia un grupo de españoles que estaban ocultos en la maleza. Pocos minutos después fue herido mortalmente con balas en la mandíbula, el pecho y el muslo. Los esfuerzos de las tropas cubanas por rescatar el cadáver del Apóstol fracasaron.

Su cuerpo fue recogido por las tropas del coronel Ximénez de Sandoval y llevado a la ciudad de Santiago de Cuba. El coronel Ximénez de Sandoval expresó ante su féretro, “Cuando pelean hombres de hidalga condición como nosotros, desaparecen odios y rencores”. El 27 de mayo fue enterrado en el cementerio de Santa Ifigenia de esa ciudad. Los restos de Martí fueron trasladados en 1907 a un modesto panteón y en 1947 al Retablo de los Héroes. Sus restos fueron trasladados definitivamente a un bello mausoleo en el cementerio de Santa Ifigenia.

Martí a los 42 años, en la plenitud de su vida, murió de cara al sol. Años atrás había escrito proféticamente en uno de sus versos sencillos:

No me pongan el oscuro

A morir como un traidor

¡Yo soy bueno y, como bueno

Moriré de cara al sol!

Y así murió nuestro Apóstol, “de cara al sol”, quien quería que “la ley primera de nuestra república fuera el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre”. La guerra continuó y después de la intervención militar de los Estados Unidos en 1898 y con el enorme apoyo de las tropas mambisas del general Calixto García, se ganó la guerra de independencia,

El 10 de diciembre de 1898, se firmó el tratado de paz en París. España entregó Cuba, Puerto Rico y Filipinas a los Estados Unidos. Los Estados Unidos ocupó y administró Cuba hasta el 20 de mayo de 1902 cuando se izó en el Morro de La Habana la bandera de la estrella solitaria y Cuba logró su independencia.

Siempre bueno recordar estos hechos históricos ya que como dijo José Martí “de amar las glorias pasadas se sacan fuerzas para dirigir las glorias nuevas”. Los cubanos en los Estados Unidos no deben perder la esperanza de que Cuba recupere su libertad en un futuro cercano. Existen valientes opositores dentro de Cuba y el pueblo está muy cansado de este régimen opresor de los últimos 56 años. Debemos todos recordar que “Para Cuba ya es hora”.

Dios quiera que el sueño de José Martí se convierta en realidad en nuestra patria esclavizada y oprimida por el régimen comunista más sanguinario y brutal en toda la historia de las Américas. La mejor forma en que podemos honrar la memoria de nuestro Apóstol es trabajando juntos, cubanos dentro y fuera de Cuba, para lograr la destrucción del comunismo.

De esa forma, todos los que vivimos fuera de Cuba y los que viven en la isla esclavizada, podremos disfrutar de una Cuba libre, soberana y democrática, como lo quiso José Martí. Juntos podremos trabajar para crear en Cuba una república constitucional y próspera donde se respete la “dignidad plena del hombre” y que sea “con todos y para el bien de todos”, como lo soñó el Apóstol, José Martí.


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