Demócratas lanzan último intento para destituir al presidente Trump

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El presidente Trump fue impugnado por congresistas demócratas. AP Photo/Alex Brandon.

“Todos escuchamos que el presidente no está por encima de la ley, pero el Congreso tampoco está por encima de la ley”, señaló Dershowitz.

10 días antes de la inauguración presidencial de Joe Biden, Nancy Pelosi y otros demócratas anunciaron que enjuiciarían, una vez más, al presidente Donald Trump.

Según los demócratas, Trump cometió un acto de insurrección que ocasionó el asalto y vandalismo al Capitolio el 6 de enero, día que el Congreso reconoció a Joe Biden presidente electo de EEUU.

El documento elaborado por Pelosi y los congresistas opositores, acusa al presidente de incitar el ataque al Capitolio. Por lo tanto, Trump debe ser “inmediatamente enjuiciado y removido de su cargo”, afirmaron algunos demócratas.

Ciertos opositores del gobierno fueron más allá y dijeron que “no se le debe permitir al presidente ocupar ningún cargo público en el futuro”. Es obvio, los demócratas temen que Trump se postule en las elecciones de 2024.

No es la primera vez que los demócratas enjuician o intentan enjuiciar al mandatario republicano. La remoción del presidente ha sido el sueño de la oposición después de las elecciones de 2016. Está obsesión fue compartida no solo por sus opositores políticos, sino también por los medios liberales del país.

Cabe recordar que 19 minutos después que Donal Trump asumió la presidencia el año 2017, el periódico pro demócrata Washington Post, hizo pública y sin ninguna reserva, la siguiente declaración: “la campaña para impugnar al presidente Trump ha comenzado”.

El Partido Demócrata ha invertido considerable cantidad de tiempo, esfuerzo y dinero con el fin de impugnar al presidente Trump. No obstante la solvencia económica que el país ha disfrutado, la renovación de los Tratados Comerciales, los Acuerdos de Paz y la exitosa lucha contra el terrorismo, la prioridad número 1 de los demócratas ha sido por 4 años consecutivos destituir al mandatario republicano.

El intento reciente para deshacerse de Trump fue no solo un acto desesperado de último minuto, sino también muy inusual. De hecho, el proceso no contó con testigos ni con la participación del Comité Judicial del Congreso. Aún más, los demócratas impugnaron al presidente antes que el FBI y el Departamento de Justicia concluyan las investigaciones sobre el asalto al Capitolio.

La oposición invocó solamente un artículo para justificar el juicio contra Trump. El artículo de impugnación alegó que el discurso del presidente fue una “incitación a la insurrección” que resultó en el ataque al Capitolio de EEUU.

Nancy Pelosi muestra el artículo de impugnación contra el presidente Trump

El proceso de impugnación de Trump se realizó en una sola sesión del Congreso que duró apenas 7 horas. Fue, de hecho, el juicio más rápido de un presidente en la historia del país.

El senador Lindsey Graham dijo que la impugnación de Donald Trump es una “afrenta que carece de garantías procesales”. “No hay audiencias, no hay testigos, es un proceso acelerado que, con el tiempo, se convertirá en una amenaza para futuros presidentes”, añadió Graham.

Es importante recalcar que durante su discurso del 6 de enero el presidente jamás ordenó a los manifestantes que ingresen o que ataquen al Capitolio. Al contrario, el mandatario dijo que marchen al Capitolio “pacíficamente”.

Sin embargo, decenas de congresistas demócratas acusaron al presidente de ser responsable del asalto y de haber incitado la violencia de los manifestantes. Trump también fue acusado de traición al país y a la Constitución de EEUU. Insólito, pero cierto.

Hipócritamente y maliciosamente, los demócratas ignoraron el hecho que los manifestantes que asaltaron el Capitolio entraron en el edificio aproximadamente 20 minutos antes que el presidente termine su discurso el 6 de enero. Aún más, según investigaciones del FBI, se sospecha que el asedio al Capitolio se planeó con anticipación antes del discurso del presidente.

Los demócratas omitieron otro hecho importante. No todos los manifestantes que ingresaron al Capitolio eran partidarios de Trump. Miembros de Antifa y Black Lives Matter (BLM) se infiltraron entre los seguidores del presidente e irrumpieron en el edificio. Uno de ellos, identificado como John Earle Sullivan, declaró ser activista de BLM y Antifa. Según The Epoch Times, él declaró que conocía los planes para asaltar el Capitolio. Sullivan fue arrestado y acusado, afirmó recientemente el Departamento de Justicia.

Es sorprendente. No obstante el vandalismo en decenas de ciudades, los incendios de cientos de edificios y negocios y la muerte de 47 personas durante las protestas del pasado verano, Barack Obama llamó a los disturbios de Antifa y BLM “manifestaciones pacíficas”. Al mismo tiempo, los demócratas y la prensa liberal guardaron silencio. Por otro lado, Donald Trump pide a sus seguidores que marchen “pacíficamente”…. y termina siendo impugnado por congresistas demócratas.

Otro ejemplo de hipocresía y malicia provino de James Comey, el ex director del FBI que exoneró a Hillary Clinton de sus escándalos y que fue previamente despedido por el presidente Trump. “Donald Trump radicalizó a sus seguidores como Al-Qaeda radicalizó a sus terroristas”, dijo Comey en el programa The View de ABC.

Es inconcebible que Comey compare a los seguidores del presidente Trump con los terroristas de Al-Qaeda. Los comentarios de Comey fueron no solo inapropiados e incorrectos, sino también insultantes para los 77 millones de ciudadanos que votaron por Donald Trump.

El sesgo de Comey es obvio. ¿Donde estuvo James Comey cuando los alborotadores de Antifa y BLM causaron vandalismo y destrucción en las ciudades de EEUU el año pasado? ¿Cuál fue la reacción de Comey cuando Barack Obama y Hillary Clinton encubrieron el ataque terrorista al consulado de EEUU en Benghazi?

Los demócratas enjuiciaron al presidente sin conocer los hechos y sin tener evidencias que Trump fue responsable del asalto al Capitolio. Hasta el momento de escribir este artículo; nadie, absolutamente nadie ha probado que el presidente ordenó o planeó el ataque del 6 de enero.

Alguien podría alegar que Trump no actuó a tiempo para impedir la entrada de los manifestantes al Capitolio, que instigó el ataque o que otorgó poder a sus partidarios para cometer actos violentos. ¿Pueden estos cargos probarse?

Cabe recordar que Obama no actuó a tiempo durante el ataque terrorista al consulado de Benghazi que resultó en la muerte de 4 americanos, incluyendo el embajador Christopher Steven. ¿Podríamos decir que Obama, con su conocida retórica anti-americana, incitó el ataque al consulado? ¿Y que hay del poder económico que el presidente Obama otorgó a Irán?… el principal país patrocinador del terrorismo en el mundo – responsable de la muerte de miles de americanos- donde sus líderes gritan públicamente “Muerte a EEUU”.

No obstante la gravedad de estos incidentes, los demócratas y los medios ignoraron o minimizaron las acciones de la administración Obama. Si Trump hubiera sido el presidente, sin lugar a duda habría enfrentado otra impugnación.

El motivo detrás de la impugnación demócrata fue destituir a Trump para impedir su candidatura en las elecciones presidenciales de 2024. Ellos lo saben y el mundo lo sabe.

La acusación al presidente Trump de ser el autor inteletectual del ataque al Capitolio es una idea descabellada y orquestada por la izquierda – y fomentada por los medios pro demócratas – para enjuiciar al mandataio republicano.

Alan Dershowitz, profesor emérito de Harvard y uno de los expertos constitucionalistas más reconocido en el país, criticó fuertemente la acción de los demócratas.

“El presidente Trump no cometió ningún delito procesable, la Cámara violó la Constitución”, afirmó Dershowitz en el programa de Newsmax TV.

Alan Dershowitz dijo que la Cámara violó la Constitución al impugnar al presidente Trump

“Todos escuchamos que el presidente no está por encima de la ley, pero el Congreso tampoco está por encima de la ley”, señaló Dershowitz. Según él, “cuando el Congreso acusó al presidente, se cometieron seis violaciones de la Constitución”.

“Violaron la provisión de libertad de expresión. Violaron los criterios de juicio político. Violaron el acta de acusación. Violaron el debido proceso, una y otra vez”, continuó Dershowitz.

Desafortunadamente, en EEUU, senadores y congresistas son inmunes a los juicios por lo que hacen o dicen en el Senado; por lo tanto, no pueden ser enjuiciados.

Según Alan Dershowitz, el presidente Trump “no cometió ningún delito imputable”. No obstante , los demócratas de la Cámara de Representantes junto con 10 republicanos decidieron impugnarlo.

Y esto no es todo. Algunos demócratas dijeron que pensaban enjuiciar a Trump cuando termine su periodo presidencial. La obsesión contra el mandatario es tal que algunos de sus opositores ignoran el hecho que las reglas del Senado no se aplican igualmente a ciudadanos comunes. Hasta la fecha, ningún presidente de EEUU ha sido impugnado en el Senado.

Al respecto, Tom Cotton, senador republicano de Arkansas, dijo que “los fundadores designaron el proceso de impugnación como una forma de destituir a titulares de cargos públicos, no como una investigación contra ciudadanos privados”.

Es una lástima. Para algunos políticos y medios de comunicación, la doble moral y el odio contra el presidente republicano no tienen límites.

No obstante logros históricos, tanto nacionales como internacionales, Donald Trump es el único presidente en la historia de EEUU que la izquierda no sólo maquinó su destitución 19 minutos después de asumir el cargo, sino que también planeó enjuiciarlo después de terminar su periodo presidencial.

Este es el legado de los demócratas y la izquierda estadounidense durante la presidencia de Donald Trump.

Juan Torres.


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