Biden extrañamente (y falsamente) afirma que su presupuesto de gastos de $3.5 billones de dólares tiene un precio real equivalente a “cero”

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Image Credit: YouTube Screenshot, the Washington Post.

El presidente Biden y sus aliados progresistas en Washington, DC, están tratando de aprobar uno de los mayores presupuestos de gasto gubernamental en la historia de Estados Unidos. Sin embargo, ahora afirman extrañamente que su propuesta de cambio climático y bienestar social de más de $3.5 billones de dólares costará… ¿nada?

En un discurso en la Casa Blanca para promover sus planes de gasto, Biden dijo que “el precio es cero… en la deuda nacional. Vamos a pagar todo lo que gastamos. [La gente dice] ‘Empezó con seis billones, ahora son $3.5 billones’… va a ser cero”.

Esto no fue sólo un desliz verbal. En un tuit, el presidente reiteró la afirmación de que “mi programa Build Back Better (re-construir mejor) cuesta cero dólares”.

Los aliados de Biden en los principales medios de comunicación están impulsando una narrativa similar. En CNN, la columnista de opinión del Washington Post, Catherine Rampell, argumentó que “el proyecto de ley en sí no costará $3.5 billones en el sentido de que se pagará en su totalidad, o al menos en parte. Así que el costo real, en términos de déficit, será menor que eso, quizás cero, aunque creo que eso es poco probable”. También en la CNN, la congresista Pramila Jayapal dijo que “este es un proyecto de ley de cero dólares porque todo se va a pagar con impuestos a las corporaciones más ricas y a los individuos más ricos”.

Sin embargo, ya sea que salgan de la Casa Blanca, del Congreso o de los medios de comunicación, las afirmaciones de que el millonario presupuesto de gastos realmente no cuestan nada son muy engañosas. En lo que Biden y otros se centran es en el hecho de que, supuestamente, la legislación sobre el gasto no aumentará la deuda nacional, porque incluye aumentos de suficientes impuestos para compensar el nuevo gasto.

Esta afirmación es en sí misma dudosa, porque el costo real de las propuestas es probablemente mayor que el anunciado y los aumentos de impuestos tienen proyecciones de ingresos muy optimistas que pueden no llegar a cumplirse. Pero, en aras de la discusión, supongamos que tienen razón y que los planes de gasto son realmente neutros en cuanto al déficit y se “pagan”.

Sigue siendo erróneo -muy erróneo- sugerir que los planes tienen por tanto un costo menor o un precio “cero”. Incluso sin aumentar la deuda, los nuevos planes de gasto siguen costando lo que cuestan y esos costos se manifiestan en billones de dólares de nuevos impuestos que perjudicarán a todos los estadounidenses.

Si bien puede ser más responsable desde el punto de vista fiscal acompañar los aumentos de gasto con subidas de impuestos, eso no hace que cuesten menos. Es como decir que comprar alimentos con dinero en efectivo en lugar de con tarjeta de crédito significa que el precio es cero: no tiene sentido.

Cada dólar que el gobierno gasta tiene que venir de alguna parte. Si se financia con deuda adicional o con nuevos impuestos, las consecuencias son diferentes, sí, pero sigue habiendo costos.

Como dijo el famoso economista ganador del Premio Nobel, Milton Friedman, “no existe tal cosa como un almuerzo gratis”. Tampoco existe un proyecto de ley de gasto “gratuito” de $3.5 billones de dólares.

Los argumentos engañosos que pintan la agenda de gasto de Biden como sin costo alguno ignoran uno de los principios más básicos de la economía: la naturaleza ineludible de las compensaciones.

“No hay soluciones, sólo hay compensaciones”, observó una vez el economista Thomas Sowell, “y uno trata de obtener la mejor compensación posible, eso es todo lo que puede esperar”.

Al afirmar que su programa de gasto masivo no tiene verdaderos costos, el presidente Biden está engañando al público. Si quiere argumentar a favor de una expansión masiva del Estado con mayores beneficios sociales, financiada mediante amplias subidas de impuestos,  puede hacerlo. Pero el presidente no debería ofrecerle a los votantes la falsa promesa de un almuerzo gratis, cuando ellos van a tener que seguir pagando la factura.

Brad Polumbo – Fundación para la Educación Económica


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