ANÁLISIS: Un líder fuerte para un Israel cada día más fuerte

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PM Netanyahu in Washington. (Amos Ben Gershom/GPO)

Las elecciones han acabado y ahora toca el turno de los reelegidos para formar un gobierno estable que luche por vencer las amenazas externas e internas a las que enfrenta la sociedad israelí.

Netanyahu hace historia en Israel. nunca antes un Primer Minsitro ganó tantas elecciones y se convertirá en breve en el Primer Ministro más longevo de la historia de Israel. Por todas estas razones Israel ha elegido a Netanyahu.

El Primer Ministro Benjamín Netanyahu y líder del Likud sale victorioso por una razón muy simple:

El público soberano confía en él. A los israelíes les gusta ver cómo el Congreso de Estados Unidos se levanta ante lo que dice el mandatario israelí. Al público israelí le gusta ver a su líder diciendo la verdad ante el mundo, por mucho que al mundo le duela escucharla.

Al público israelí le gusta que la economía siga dirigiéndola personas que conocen y no improvisan.

El público israelí aun no ven preparados a una alternativa que en estas elecciones ha crecido y que, por el bien de Israel, esperamos que continue creciendo porque siempre favorece a la democracia dos partidos fuertes.

En definitiva, al público israelí le gusta un líder que tiene los principios claros, sabe lo que debe hacer y decir en cada momento y hace que sus ciudadanos sientan orgullo de ser israelíes.

Ahora la labor es formar un Gobierno que con total seguridad estará compuesto por los partidos religiosos, el Bait Yehudí de Naftali Bennett, por el ex miembro del Likud, Moshe Kajlón y por el ministro de exteriores, Avigdor Liberman. Casi con total seguridad el partido laico de Lapid ni los perderos de las elecciones, Herzog y Livni, no formarán parte del próximo gobierno entrante.

Los retos a los que tiene que hacer frente Netanyahu son varios

1) Irán: El acuerdo entre Occidente e Irán está cercano a cerrarse y el líder israelí deberá utilizar todas sus herramientas para tratar de evitar un mal acuerdo

2) Hezbolá: Los terroristas de Hezbolá se están preparando para la siguiente guerra contra Israel. Almacenan cientos de miles de cohetes, y el Ejército de Israel continúa investigando si Hezbolá, al igual que hace Hamas, ha construido túneles subterráneos, que penetren en territorio israelí.

3) Hamas: Hamas sigue empeñado en rearmarse para prepararse para la siguiente ronda de conflicto.

4) Autoridad Palestina: La Autoridad Palestina está arruinada y su situación de desesperación puede conducir a un incremento de los atentados terroristas dentro de Israel.

5) Las relaciones con Estados Unidos: Israel no puede esperar a que en Noviembre de 2016 Obama y su Administración salgan de la Casa Blanca para arreglar las relaciones entre ambos. Estados Unidos es un aliado estratégico vital. Esperamos que la Administración Obama ponga también de su parte para arreglar la situación.

6) Economía: La economía israelí por muy fuerte que parezca y por muchos datos positivos que se puedan extraer (como el bajísimo paro, el descenso de los precios etc.), tiene problemas estructurales como el alto precio de la vivienda. Los jóvenes en Israel tienen casi imposible acceder a comprar una vivienda nueva puesto que los precios han subido mucho durante los últimos 10 años. Se presume que el próximo ministro de economía, el socialdemócrata y ex miembro del Likud, Moshe Kajlón, implemente una amplia agenda social que permita solventar las desigualdades sociales existentes en Israel.

En resumen, el día de ayer, festivo en todo Israel, fue una verdadera fiesta de los que amamos la democracia. Este evento se produce con una libertad y normalidad que desconocen nuestros vecinos (los palestinos, por ejemplo, llevan 9 años sin acudir a las urnas).

Un ejemplo de normalidad democrática en un mar repleto de dictaduras, de terrorismo islámico atroz y de mucho odio. Israel es una pequeña isla donde las minorías pueden hablar, donde los árabes obtienen un resultado histórico, donde los ciudadanos se sienten orgullosos de poder elegir libremente a sus representantes.

Hoy Israel es más democrático, más fuerte y está más vivo que ayer. Y eso es motivo de celebración.

Jacob Israel


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