Los 450.000 dólares de la infamia

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Joe  Biden

Joe  Biden no puede escapar a la controversia y a exponerse como un presidente que no sabe lo que sucede en su propio gobierno. El último de sus problemas es difícil de creer, pero está bien documentado.

Todo empezó cuando el diario “The Wall Street Journal” informó que el Departamento de Justicia estaba estudiando dar 450.000 dólares a las  esposas y esposos indocumentados que fueron separados cuando trataban de ingresar ilegalmente a Estados Unidos y fueron separados por los agentes fronterizos.

Eso ocurrió durante el gobierno del republicano Donald Trump y estuvo entre las medidas que las autoridades de entonces trataban de imponer para terminar con la verdadera invasión de centroamericanos y de otras regiones que tiene lugar en el Rio Grande que delimita la frontera con México.

La revelacion del diario causó estupor entre los estadounidenses que se oponen a las caravanas de gente sin documentos que tratan de entrar ilegalmente al país. Ese torrente aumentó considerablemente cuando Biden detuvo las medidas impuestas por Trump, prácticamente invitando a !os centroamericanos, haitianos, venezolanos y gente de muchas otras nacionalidades a que iniciaran el viaje hacia el norte.

El nuevo presidente parecía estarlos recibiendo con los brazos abiertos y en las caravanas muchos alzan letreros agradeciendo a Biden. Eso está sucediendo en estos momentos con tres mil o más inmigrantes nuevos, caminando hacia el Río Grande.

Cuando Biden regresó de su reciente viaje a Europa, el reportero Peter Doocy de la cadena Fox le preguntó sobre las informaciones acerca del pago de casi medio millón de dolares a los matrimonios separados en la frontera.

Increiblemente, Biden contestó que él no sabía nada de eso. “Basura”, dijo.

Eso significaría que el Presidente no sabía nada sobre los 450.000 dólares, no ha leido la prensa, su gente está tomando medidas a su espalda, se había olvidado del proyectado generoso e imprecedente regalo, o estaba mintiendo.

Todo ello muy preocupante.

Herman Beals – La Nueva Nación


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