Obama no quiere más guerras culturales, quiere sumisión

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Barack Obama.

Lo que ocurre en Estados Unidos, lejos de ser una guerra cultural, es un despertar: ya basta de libertades y riqueza, llegó la hora de la opresión y la sumisión, con géneros fluidos y un socialismo radical.

No podemos perder tiempo en estas falsas guerras culturales inventadas, en esta falsa indignación, en los pedales de los medios de comunicación de derecha para sacar jugo a sus audiencias”, dijo un Barack Obama indignado la semana pasada en un acto de campaña para promocionar la candidatura a la gobernación de Virginia de Terry McAuliffe.

El expresidente salió a la carretera para dar abrazos y repartir apoyos, en su último acto levantó el brazo de McAuliffe, el sujeto que considera que es el Estado el que tiene la potestad de educar a los niños, y no sus propios padres; un Estado que ha estado muy activo introduciendo la teoría critica de la raza en el pensum académico de las escuelas, y que a su vez ha ido impulsando teorías de género y la sexualización de los niños desde muy temprana edad. Pero no, por supuesto que no, Estados Unidos no enfrenta ninguna guerra cultural señor Obama, usted tiene toda la razón.

De hecho, para corroborar el punto del expresidente, miremos lo que sucedió con el libro “Gender Queer”. Hasta hace un par de semanas en el sistema de bibliotecas de una escuela de Virginia se podía encontrar el libro de la autora Maia Kobabe, quien se identifica como “queer, no binaria y asexual”, y en cuyo perfil de autora en The Nib la exhiben como alguien que escribe sobre “identidad, sexualidad, antifascismo, cuentos de hadas y nostalgia”. Resulta curioso que siendo “asexual” Kobabe haya elaborado un libro para menores con ilustraciones explicitas, como en la que aparecen dos hombres teniendo relaciones sexuales, y donde se pueden ver imágenes de felaciones y masturbaciones. Por supuesto que no se me ocurre un contenido más apropiado para los niños, de seguro eso es lo que ellos han estado buscando todo este tiempo, un comic que los enseñe a hacerle sexo oral a sus amiguitos.

Es más, de no ser por los padres “terroristas” que buscan entrometerse en los asuntos de las escuelas, el libro “Gender Queer” seguiría en el sistema bibliotecario de las escuelas de Virginia, y los niños estarían bastante complacidos viendo una y otra vez sus páginas. Es por esta razón que se hace vital proteger la candidatura de Terry McAuliffe, el hombre que se ha comprometido con sacar a los padres de las escuelas y defender el derecho del partido a educar e ideologizar a los más pequeños de la casa.

Las inexistentes guerras culturales

Tengo que coincidir con Obama en esto, la guerra cultural no existe, es un invento de la extrema derecha y los supremacistas blancos, como es el caso del afroamericano Larry Elder, quien se atrevió a competir contra el blanco liberal no racista Gavin Newson por la gobernación de California; o de otra supremacista blanca, Condoleezza Rice, quien se atrevió a decir: “Me gustaría que los niños negros estuvieran completamente empoderados, que sepan que son hermosos en su negrura, pero para hacer eso no tengo que hacer que los niños blancos se sientan mal por ser blancos”. ¿Qué clase de aberración supremacista es esta? ¿Se dan cuenta como la señora Rice aboga por el odio?

En el Washington Post —medio liberal por excelencia— publicaron recientemente un artículo en la misma dinámica que se titula: “Los padres afirman que tienen derecho a diseñar el plan de estudios de sus hijos. No lo tienen”, fue redactado por el profesor adjunto de educación de la Universidad de Massachusetts Lowell, Jack Schneider, y la periodista Jennifer Berkshire. Los progresistas lo tienen muy claro: en Estados Unidos no hay una guerra cultural, es hasta tonto pensar que el poder o la cultura están en discusión, en el mundo democrático liberal se ejecutan las ordenes del partido sin chistar: nada de discusiones, luchas, puntos de vista, se hace lo que diga la élite y los demás obedecen; la guerra es la paz, la libertad es la esclavitud, la ignorancia es la fuerza, y eso es lo mejor a lo que podemos aspirar.

Former US President Barack Obama (L) speaks at a campaign event of Virginia gubernatorial candidate Terry McAuliffe (R), in Richmond, Virginia, USA, 23 October 2021. The 2021 Virginia gubernatorial election will be held 02 November. EFE

De hecho, para terminar de sustentar el punto expresado por Obama, debemos recordar el caso del padre arrestado por denunciar que su hija fue violada por un joven vestido con falda que ingresó al baño de mujeres. ¿A qué padre se le ocurre denunciar a un discriminado transgénero? De seguro ese hombre era un terrorista transfóbico, tiene razón McAuliffe, a esos padres hay que mantenerlos bien lejos de las escuelas o podría dañar el hermoso mundo progresista e inclusivo que está creando el partido, donde incluso los transgéneros tienen oportunidades equitativas de violar a las mujeres.

Lo que ocurre en Estados Unidos, lejos de ser una guerra cultural, es un despertar, ya basta de libertades y riqueza, llegó la hora de la opresión y la sumisión, necesitamos una nación con un sistema de gobierno de partido único, géneros fluidos, cuotas raciales y un socialismo radical, ¡que mueran los ricos!

¡Gracias presidente Obama! Por dejar en evidencia a los negros supremacistas blancos, y a los radicales padres ultraconservadores que consideran que ellos tienen el derecho a decidir sobre la educación de sus hijos. No nos dejaremos engañar nunca más por la extrema derecha y su terrorista sistema de libertades, ¡arriba el Gran Hermano!

Emmanuel Rincón – El American


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