Mito y realidad del racismo americano

Antes y ahora, todos estos fanáticos y asesinos de reputaciones que esconden su intolerancia detrás de su supuesta defensa de la verdad−terminarán por destruirla.

Según el “Informe de Impacto de 2020“, los activistas políticos que se proponen poner fin al financiamiento de la policía y quieren eliminar lo que califican como racismo sistemático están utilizando la bandera de “Las Vidas Negra Valen” para recaudar millones de dólares y poner en vigor un Comité de Acción Política. Dicho informe reclama como victorias la elección de dos demócratas al Senado Federal por el estado de Georgia al igual que la elección de tres demócratas a la Cámara de Representantes por los estados de Texas, New York y Missouri.

“Las Vidas Negras Valen” fue fundada en respuesta a la muerte del joven negro Trayvon Martin en Sandford, Florida, por el agente de seguridad George Zimmerman. Sus fundadores fueron los activistas Patrisse Cullors, Alicia Garza y Opal Tometi, quienes en el prólogo del documento fundacional afirmaron: “La supremacía blanca es actualmente promovida por nuestros sistemas y por muchos de nuestros oficiales electos.” Un detalle interesante que podría motivar declaraciones de esta índole es la relación de Alicia Garza con el Comité Central del Partido Comunista Chino.

Para entender mejor el peligro que representa esta organización al sistema de vida americano basta pasar revista a algunas de sus operaciones más notorias. “Las Vidas Negras Valen” es un gran negocio. En el año 2020 recaudó la bicoca de 90 millones de dólares procedentes de corporaciones, organizaciones e individuos con una donación promedio de 30 dólares por donante. La organización gastó 2 millones de dólares en sus actividades para promover la votación en las elecciones del año 2020. Después de todos sus gastos, las VNV reportó un balance en su cuenta ascendente a 60 millones de dólares.

En octubre del año pasado, VNV creó un Comité de Acción Política que apoyó a numerosos candidatos con anuncios puestos en una amplia variedad de medios sociales, periódicos, radios y vallas anunciadoras. Según “Las Vidas Negras Valen”, 44 de los candidatos apoyados por ellos resultaron victoriosos en sus campañas electorales. Pero el Comité de Acción Política de VNV no limitó sus actividades al estado de Georgia. Según su “Informe de Impacto de 2020“, 6,000 voluntarios de VNV, en coordinación con el “Partido de las Familias Trabajadoras“, un partido de centro izquierda con sede en Nueva York, promovieron una campaña que movilizó a más de 5 millones de votantes en los estados de Georgia, Arizona, Colorado, Florida, North Carolina, Pennsylvania, South Carolina y Wisconsin.

Otra de las áreas de operación de “Las Vidas Negras Valen“, es la promoción de leyes favorables a las metas y a la ideología de la organización. Entre sus principales promotoras se encuentran las congresistas demócratas Ayanna Pressley, del estado de Massachusetts y Rashida Tlaib, del estado de Michigan. Su principal objetivo en este momento es la aprobación del Proyecto de Ley llamado  BREATHE Act .

Dicho proyecto dice en parte:”Nos estamos revelando contra las múltiples formas en que nuestro sistema de justicia criminal ha dañado y fallado a las comunidades negras. La historia es clara en cuanto a que no podremos lograr una genuina seguridad y liberación hasta que eliminemos a la policía, las prisiones y todos los castigos que las caracterizan.”

Si estos personajes logran sus objetivos, los ciudadanos respetuosos de la ley no tendremos lugar donde refugiarnos. A mayor abundamiento, Patrisse  Cullors, Director ejecutivo y co-fundador de VNV encabeza el “Informe de Impacto de 2020“, afirmando: “Queremos comunicar y dejar bien claro que la supremacía blanca no tiene cabida en la forma en que nos gobernamos, cooperamos y vivimos.” Esta forma de pensar no es otra cosa que un regreso al tribalismo que ha mantenido en la ignorancia  y acosado con la violencia a numerosas sociedades del tercer mundo.

Es por eso, que cualquier población mayoritaria debe de tener mucho cuidado en no regresar al tribalismo pre civilizado y oprimir a los grupos minoritarios. Los Estados Unidos, al igual que cualquier otro país con una población diversa, ha luchado desde su principio por asegurar la igualdad para todos sus habitantes, muchas veces sin éxito y otras al costo de millares de vidas, como en su guerra civil en el siglo XIX.

Aunque los Estados Unidos fueron fundados originalmente por inmigrantes de ancestro europeo y estuvieron plagados por el racismo endémico de aquella época, especialmente en lo relativo a los esclavos africanos y los americanos nativos, su Constitución−elaborada dentro del marco de la Ilustración Occidental−institucionalizó la auto reflexión y contempló la oportunidad de enmendar sus errores.

En otras palabras, en América había la posibilidad real no sólo de superar en sí los pecados americanos sino los pecados de la humanidad en general. El resultado ha sido que después de 244 años de haber logrado su independencia, la democracia más antigua del mundo es también la nación más diversa desde los puntos de vista raciales, étnicos y religiosos, al igual que la más capacitada para lograr la igualdad de todos sus ciudadanos. 

Si tomamos en cuenta el énfasis de esos lugares en la raza y en la apariencia, ningún americano puede emigrar a China o Japón. En el pasado, la constitución de México ha estipulado características de esencia racial como requisitos para la inmigración, indicando que los inmigrantes serán juzgados “de acuerdo con sus posibilidades de contribuir al progreso nacional”  y sin alterar “el equilibrio demográfico del país.”

Se ha dicho que los Estados Unidos son una nación con un 70 por ciento de blancos. Sin embargo son el destino de la mayor cantidad de inmigrantes del mundo. La mayoría de los estimados sugieren que los nuevos inmigrantes a este país están entre el 80 y el 90 por ciento de personas no blancas, la vasta mayoría de México, Centro América, America Latina, Asia, China y la India. Entonces, ¿si los americanos son un pueblo que sufre de una incurable “supremacía y privilegio blancos” por qué razón centenares de miles de inmigrantes que no son blancos arriesgan la vida para venir a este país detestable?

Por otra parte, es importante tomar en cuenta la forma en que la idiosincrasia de estos inmigrantes ha impactado la política interna de los Estados Unidos. Estos hombres y mujeres vienen de países donde el gobierno es la fuente de todos los beneficios y tiene el control absoluto no solo de lo que hacen sino hasta de lo que dicen los ciudadanos. Resulta entonces lógico que la mayoría de ellos se incline a incorporarse y votar con los candidatos de la izquierda americana. Una izquierda que se ha ido transformando en intolerante con el transcurso del tiempo.

Hace medio siglo, la izquierda americana defendía con vehemencia la libre expresión del pensamiento y condenaba a los conservadores por su supuesto oscuro tradicionalismo. Hacían alarde de ignorar las fronteras del arte, la música y la literatura para permitir el nudismo, la profanidad, la sexualidad y hasta el desprecio a los Estados Unidos. Ahora, la izquierda es “Victoriana” −cada momento más puritana, regresiva e híper-sensitiva. Hasta la censura totalitaria y la quema de libros se han convertido en parte de sus métodos “por cualquier medio posible.”

Dos ejemplos para ilustrar mis argumentos. La izquierda no sólo se opuso a la designación de Brett Kavanaugh para magistrado del Tribunal Supremo; se propuso destruir su carrera, su reputación y hasta su vida. El profesor de la Universidad de Stanford Dr. Scott Atlast, fue  tan acosado por la izquierda que se vio obligado a renunciar a su cargo de asesor del Presidente Donald Trump en la pandemia del coronavirus.

En una forma Orwelliana, estos extremistas han redefinido la forma de ser anti-progresistas y vengativos con respecto a lo nuevo, ilustrados  y defensores del bien público más que de sus propios intereses. Qué irónico que los espíritus gemelos de los “progresistas” de este momento no sean Sócrates y Galileo sino la chusma ateniense, Joseph McCarthy y el Talibán. Antes y ahora, todos estos fanáticos y asesinos de reputaciones que esconden su intolerancia detrás de su supuesta defensa de la verdad−terminarán por destruirla.

Alfredo M. Cepero – La Nueva Nación