McCarthy: pagos en efectivo a Centroamérica insultan a millones de estadounidenses desempleados

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El líder republicano de la Cámara de Representantes, Kevin McCarthy (R-Calif.), habla durante su conferencia de prensa semanal en el Capitolio, en Washington, el 18 de marzo de 2021. (Mandel Ngan/AFP a través de Getty Images)

El líder republicano de la Cámara de Representantes, Kevin McCarthy, dijo el viernes que los planes del presidente Joe Biden de enviar dinero en efectivo a los países centroamericanos es un insulto a los millones de estadounidenses desempleados.

La coordinadora de la frontera sur para la Casa Blanca, Roberta Jacobson, habló por primera vez de que el gobierno de Biden estaba considerando estos planes como parte de una medida para aliviar los problemas económicos que motivan a la gente de América Central a irse a Estados Unidos, según le dijo a Reuters la semana pasada

Jacobson no especificó qué entidad sería la que potencialmente obtendría el dinero en efectivo, pero los pagos en consideración están dirigidos a personas de Guatemala, Honduras y El Salvador, que conforman la gran mayoría de la inmigración ilegal que actualmente se produce en la frontera sur.

“El presidente Biden quiere intentar comprar la salida de su crisis fronteriza con el dinero de los contribuyentes. La administración está gastando 60 millones de dólares a la semana, y ahora quiere lanzar un programa de transferencia de dinero en efectivo en América Central”, dijo McCarthy en Twitter.

“Esto insulta a millones de estadounidenses que están sin trabajo en nuestro país”, agregó.

En una declaración separada, McCarthy sugirió que la “crisis en la frontera” comenzó el 20 de enero —el primer día de gobierno de Biden— cuando prometió una posibilidad de ciudadanía para más de 11 millones de inmigrantes ilegales.

“Desde entonces, esto se descontroló cuando la administración de Biden detuvo la construcción del muro fronterizo y anuló las salvaguardias esenciales como la política de ‘Permanecer en México’”, dijo McCarthy.

Al asumir el cargo, Biden anuló varias políticas de inmigración de la era de Trump que habían frenado el flujo de cruces fronterizos ilegales. Esto incluye la pieza clave de su predecesor, el Protocolo de Protección al Migrante, o “Permanecer en México”, que efectivamente terminó con el problemático protocolo de “captura y liberación” dado a los agentes fronterizos de Estados Unidos y redujo significativamente el número de inmigrantes ilegales que llegaron a la frontera sur en 2019.

En un retorno a las políticas de la era Obama que facilitan la “captura y liberación”, la administración de Biden está liberando de nuevo a los menores no acompañados en el país. Los republicanos argumentan que el acto de Biden se ha interpretado como una luz verde para los posibles migrantes que buscan entrar y permanecer en Estados Unidos.

“Ahora cientos de miles de migrantes están atravesando nuestra frontera sur, incluyendo sospechosos de terrorismo. Algunos de estos migrantes están siendo liberados en nuestro país y otros están siendo hacinados en instalaciones insalubres e inhumanas, lo que incluye a 20,000 menores no acompañados, muchos de los cuales fueron traficados por contrabandistas”, continuó McCarthy.

El mes pasado, los agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP) se encontraron con más de 172,000 inmigrantes ilegales, según las estadísticas publicadas el 8 de abril. Esta cifra es superior a los 101,000 individuos hallados en febrero.

Entre los que cruzaron ilegalmente a Estados Unidos el mes pasado había más de 18,800 menores no acompañados, lo que supone el doble del número de menores que llegaron ilegalmente a Estados Unidos en febrero, de más de 9300 hallazgos. Esta cifra contrasta con los 5585 menores no acompañados de enero y los 4993 de diciembre de 2020.

En su declaración, McCarthy describió la situación en la frontera entre México y Estados Unidos como “una de las crisis más importantes en una década”.

“Solo llevamos tres meses de esta nueva Administración y no están logrando detener una de las crisis más trascendental de una década”, añadió. “La solución está lista y absolutamente no incluye más pagos a Centroamérica financiados por los contribuyentes estadounidenses”.

Por su parte, el gobernador de Texas, Greg Abbott, pidió al presidente que restablezca las políticas migratorias de Trump, afirmando que el problema solo “seguirá empeorando” si se niega a hacerlo.

Con información de Samuel Allegri y Janita Kan

Isabel Van Brugen – La Gran Época (The Epoch Times en español)


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