Administración Cuomo presionó a funcionarios de Salud para ocultar cifra real de ancianos fallecidos

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Andrew Cuomo, gobernador de Nueva York.

Los principales asesores del gobernador Cuomo presionaron a los funcionarios de salud estatales para que modificaran un informe público.

Dos nuevos reportajes revelan que la administración de Andrew Cuomo alteró los informes sobre la verdadera cifra de ancianos fallecidos en asilos para ocultar la alta tasa de mortalidad; una situación que confirma las declaraciones de Melisa DeRosa, quien confesó que el gobernador de Nueva York mintió con premeditación.

De acuerdo con el Wall Street Journal (WSJ) fueron los principales asesores del gobernador quienes presionaron a los funcionarios de salud estatales para que modificaran un informe público que reflejaba que la orden de Cuomo del 25 de marzo tuvo graves consecuencias y aumentó las muertes de ancianos fallecidos.

Se trata de una controvertida directiva del Departamento de Salud de Cuomo en donde se les informaba a las residencias de ancianos que no podían negarse a admitir a los pacientes que dieran positivo para COVID-19.

Según el WSJ la cifra inicial del informe decía que casi 10,000 residentes de asilos para ancianos habían muerto en Nueva York solo hasta junio; y el número alterado fue 6,432; lo que significa que la administración quiso ocultar unas 3,500 muertes.

Asimismo, un artículo del New York Times informó que los más altos asesores de Cuomo reescribieron el informe sobre el avance de la pandemia hasta junio para ocultar que habían muerto más de 9.000 personas en residencias de ancianos del estado.

Ambos artículos no solo confirman las declaraciones de la asistente del gobernador Melissa DeRosa, sino que también coincide con la información de la fiscal general del estado Letitia James quien afirmó que la administración de Cuomo “subestimó” las verdaderas cifras.

El NYT asegura que existen documentos que muestran que Cuomo estaba dando públicamente datos de fallecimientos en geriátricos un 50 % por debajo de los que le proveía el departamento de Salud del estado durante los primeros meses de la pandemia.

Tras conocerse la verdad, el gobernador llegó a justificar sus acciones asegurando que lo hizo para evitar que el entonces presidente, Donald Trump, las usara para lanzar ataques contra él por motivaciones políticas; y dijo además que había retrasado la información oficial al Congreso porque estaba en medio de una investigación federal.

En respuesta al nuevo reportaje del WSJ, Beth Garvey, asesora especial y principal del Cuomo dijo en un comunicado que “los datos sobre las muertes fuera de los asilos se omitieron después de que el Departamento de Salud no pudiera confirmar que se habían verificado adecuadamente”.

Ahora que se conoce que la administración de Cuomo presionó a los funcionarios de Salud, cabe preguntarse si gracias a ello fue que se dieron renuncias masivas en el Departamento de Salud.

A principios de febrero se conoció que al menos nueve altos funcionarios estatales de salud abandonaron el departamento, renunciaron o se jubilaron en los últimos meses.

«El comisionado adjunto de salud pública del Departamento de Salud del Estado de Nueva York dimitió a finales del verano. Poco después, el director de su oficina de control de enfermedades transmisibles también dimitió. También lo hizo el director médico de epidemiología. El mes pasado, el epidemiólogo estatal dijo que también se iría», señaló el NYT.

Políticas de Cuomo habrían causado la muerte de más de 1,000 ancianos

Un estudio realizado por la organización sin fines de lucro Empire Center for Public Policy reveló que la orden del gobernador emitida el 25 de marzo de 2020 habría ocasionado «varios cientos y posiblemente más de 1,000» muertes.

El informe del Empire Center for Public Policy también sugiere que el controvertido mandato del 25 de marzo está «asociado» con más de una de cada seis de las 5,780 muertes de enfermeras en todo el estado entre fines de marzo y principios de mayo.

El grupo de expertos, con sede en Albany, dijo que llegó a sus conclusiones comparando las tasas de muerte en las instalaciones que admitían pacientes con COVID-19 dados de alta de los hospitales con las tasas en otros que no lo hicieron, y luego procesó las cifras a «un nivel de confianza estadística de 99 por ciento».

El estudio encontró que los hogares de ancianos fuera de la ciudad de New York y sus suburbios fueron los más afectados por la orden, y cada uno que aceptó pacientes con COVID-19 promedió 9.3 más muertes que los que no lo hicieron.

El 18 de febrero se conoció que el FBI y fiscales federales en Blooklyn investigan al equipo de trabajo del gobernador de New York por haber mentido con premeditación sobre la verdadera cifra de ancianos fallecidos en asilos.

Asimismo, legisladores tanto demócratas como republicanos acusan a Cuomo de cometer un «delito criminal intencional».

Los legisladores acusan a Cuomo de obstrucción a la justicia al retener información de la cantidad de ancianos fallecidos en asilos, en un intento por eludir una investigación del Departamento de Justicia de los Estados Unidos.

Los legisladores acusan a Cuomo de obstrucción a la justicia al retener información de la cantidad de ancianos fallecidos en asilos, en un intento por eludir una investigación del Departamento de Justicia de los Estados Unidos.

Sabrina Martín Rondon – El American


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