La abortista Planned Parenthood ahora es uno de los principales proveedores de hormonas para “cambiar de sexo”

Planned Parenthood – Centro de Salud Margaret Sanger en Nueva York. 11 de agosto de 2016 (Flickr/Liga Americana de la Vida)

Redacción BLes– La abortista Planned Parenthood es la principal proveedora de la hormona utilizada para que adolescentes y niños puedan “cambiar de sexo” en su “transición” al género opuesto, reportó Breitbart.

Según el propio sitio web de la controvertida clínica, actualmente es el segundo proveedor de la hormona en el país y está “trabajando continuamente para ampliar el acceso”.

Acetato de leuprolida, conocido como Lupron, es una hormona comúnmente utilizada para el cáncer de próstata de los hombres y endometriosis en las mujeres, que actualmente también se prescribe a niños y adolescentes que padecen de disforia de género, una condición psicológica, para bloquear las hormonas de la pubertad con la idea de “cambiar al sexo opuesto”.

La organización de Planned Parenthood, que se ha visto envuelta en el escándalo de la venta de órganos fetales por encargo, también es una de las principales promotoras de erradicar cualquier legislación que reconozca la existencia de los dos sexos, masculino y femenino, con la intención de convertir en realidad la perversa idea de que uno puede convertirse en lo que uno mismo se percibe.

Curiosamente, este dato ha enfurecido a diversas organizaciones feministas radicales, que si bien apoyan el trabajo de la clínica con respecto a la promoción del aborto, la han criticado a por promover estos tratamientos de “cambio de sexo” que son altamente peligrosos y hasta mortales, argumentando que sería el fin de Planned Parenthood debido a las potenciales demandas.

Los peligros del uso del Lupron

El uso de la hormona, que no tiene aprobación formal de la FDA y cuenta con apenas una “recomendación” del Colegio Americano de Pediatría y de la Sociedad de Endocrina dos organizaciones progresistas radicales que hacen caso omiso a la evidencia, no posee ningún estudio que haya documentado los beneficios en niños y adolescentes con disforia de género.

Por el contrario, se han reportado efectos adversos como tumores malignos, eventos cardiovasculares, ataques al corazón y coágulos de sangre, comportamiento suicida y otros trastornos psicológicos, huesos frágiles y articulaciones dolorosas, y esterilidad.

Entre 2013 y junio de 2019, la Administración de Comidas y Drogas (FDA) registró 41.213 eventos adversos, incluyendo 6.379 muertes y 25.645 reacciones “graves” en pacientes que tomaron el bloqueador hormonal.

Es decir, no solo no es beneficioso para los niños y adolescentes que padecen el trastorno de género, sino que es altamente peligroso. Según datos de los reportes de seguimiento lo peor es que estos niños y adolescentes a una edad más avanzada terminan de aceptar su sexo biológico.

No obstante, una vez embarcados en este peligroso tratamiento hormonal, para muchas cosas como la esterilidad no hay vueltas atrás.

El Dr. Paul Hruz, endocrinólogo pediátrico de St. Louis, criticó que la prescripción de la hormona se realiza sin un respaldo científico pero que las consecuencias son irreversibles.

Explicó que durante la adolescencia es cuando el cuerpo acumula masa ósea para el resto de su vida, y que alterar este proceso con la hormona resulta en una fragilidad de los huesos que no se puede revertir.

Muéstrame el dinero

Los tratamientos hormonales para la transición de género son un negocio altamente lucrativo.

En 2017, AbbVie, que produce Lupron, declaró que las ventas del medicamento sumaron 669 millones de dólares solo en Estados Unidos.

El Dr. Michael Laidlaw, endocrinólogo de California y especialista en disforia de género infantil, dijo: “El Lupron cuesta mensualmente 775 dólares sólo. Eso es un ‘botón de pausa’ de 27.000 dólares a los 5 años [de edad]. Multiplica esto junto con el enorme aumento de casos documentados u observados en las naciones occidentales y obtendrás una gran ganancia.”

No es difícil entender entonces por qué Planned Parenthood aboga por el “cambio de sexo” y por eliminar el concepto de hombre y mujer. Al igual que con el aborto, esta institución se podría decir que “cobra por matar”.

Álvaro Colombres Garmendia-BLes