Tres momentos clave para recordar que la ONU es un nido de regímenes opresores

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Ahora las opresiones se disfrazan mejor a través de acuerdos, memorandos, informes, comunicados y meros pronunciamientos. (EFE)

Hoy la represión tiene nuevas formas y modos de atacar. Se mimetiza en organizaciones como la ONU, porque los dictadores han comprendido que el delito perfecto es el que se hace mientras todos te miran.

Hoy los regímenes autoritarios no se esconden. Es más, no lo intentan. Les gusta pavonearse en mesas de diálogo, hablar de represión a los más débiles e incluso integrar comités de derechos humanos. Y es que ahora las opresiones se disfrazan mejor a través de acuerdos, memorandos, informes, comunicados y meros pronunciamientos. Aunque irónicamente lo peor no es eso, lo peor es que existen aliados burocráticos para tales fines. Hoy, por ejemplo, la Organización de las Naciones Unidas califica como uno de ellos.

Las muestras son palpables, ya se disimula cada vez menos la inclinación de la balanza. Por eso, es necesario recordar y tener presente esos momentos cuando un órgano creado para promover el progreso social, la mejora del nivel de vida y los derechos humanos baja la cabeza y cede terreno al autoritarismo.

La pronta visita que hará Alena Douhan a Venezuela, como enviada de la ONU, hizo propicia la ocasión para abrir un conteo donde las democracias del mundo no quisieran estar. Un repaso para revivir los peores desatinos que ha tenido esta organización, en favor de regímenes socialistas y dictatoriales.

1.- Enviada de la ONU aboga por regímenes de Irán, Siria, Cuba y Venezuela

La visita de Alena Douhan estaba anunciada desde el año pasado. Delcy Rodríguez, una de las caras más preponderantes del chavismo, se encargó de confirmar su llegada el 1 de febrero. La funcionaria es de Bielorrusia. Ahora se desempeña como una de los 44 relatores especiales de la ONU sobre el “impacto negativo de medidas coercitivas unilaterales”.

Douhan estará hasta el 12 de febrero en el país. Dicha estadía es cuatro veces más larga que la de Michelle Bachelett, quien en solo tres días concluyó que “la situación humanitaria se ha deteriorado de forma extraordinaria”

Declaraciones previas de Douhan dan pistas sobre cómo terminará esta experiencia en el país caribeño. En su primer informe entregado al Consejo de los Derechos Humanos en julio del año pasado, a escasos meses de entrar al cargo, se quejó sobre las sanciones de Estados Unidos contra los regímenes de Irán, Siria, Venezuela, Cuba, Rusia y su patria Bielorrusia.

En su opinión, la nación norteamericana «impone amplios embargos comerciales, así como sanciones selectivas que suelen entrañar restricciones financieras contra entidades y personas”. Douhan, en lugar de denunciar sus graves abusos, responsabilizó a las sanciones estadounidenses por los problemas en esos países.

En el documento sostiene que «desde que comenzó la pandemia de la Oficina de Control de Activos Extranjeros ha bloqueado los activos en los Estados Unidos de cinco propietarios y operadores extranjeros de buques que transportaban petróleo venezolano. Entre ellas, figuran la rama comercial suiza de la empresa rusa Rosneft y cuatro empresas con sede en Grecia y las Islas Marshall que son propietarias de buques registrados».

Estos señalamientos están en un balance reciente donde admitió que observa con «preocupación» que la OFAC preparara la inclusión de 50 petroleros a su lista negra por haber colaborado con el sector petrolero estatal de Venezuela.  Esto «constituye un nuevo intento de cortar el comercio de combustible entre Irán y Venezuela”.

Por ahora, la figura de Joe Biden en la Casa Blanca la tranquiliza. Al menos eso se percibe. Desde su cuenta en Twitter dio la “bienvenida” a la “disposición” de revisar las sanciones en el curso de la pandemia. Espera que “las sanciones sean levantadas o al menos mitigadas”.

2.- China, Rusia y Cuba en el Consejo de Derechos Humanos

En octubre de 2020 se eligieron a Cuba, Rusia y China para integrar el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. A partir de 1 de enero de este año forman parte de dicho apéndice de este organismo, según Infobae.

Estos tres países se encuentran al tope de la lista en cuanto a violaciones de derechos humanos a nivel doméstico. Ahora, lo paradójico de esto es que el régimen cubano obtuvo 88 % de los votos, es decir 170 de los 192 sufragios válidos para ingresar al Consejo. Rusia y China alcanzaron el 82 % y 72 % de los votos, de modo respectivo.

En la presentación de su candidatura, La Habana destacó el “carácter participativo y democrático” de su sistema político. Acá el chiste se cuenta solo. Es válido recalcar que  el único partido reconocido legalmente en Cuba es el Partido Comunista. Fidel Castro militaba allí, su hermano Raúl Castro y también el actual gobernante, Miguel Díaz-Canel, provienen de allí.

Los opositores al régimen cubano son perseguidos, arrestados, encarcelados, y se les impide salir del país. Hay cientos de denuncias sobre esto y los exiliados son cada vez más.  Esta elección elevó el número de países no-democráticos en el Consejo de Derechos Humanos de 51% a 60 %, recalcó UN Watch.

El caso de China no dista mucho de este escenario. El régimen de Xi Jinping, así como el Partido Comunista Chino son señalados públicamente por el genocidio que ocurre con la minoría uigur que ocurre en la provincia noroccidental china de Xinjiang.

Sus persecuciones a los disidentes y activistas bajo el paraguas de la Ley de Seguridad Nacional es otra prueba que se suma al grueso e infame libro de atropellos del régimen chino.

3.- La OMS elogió a China por su “transparencia” sobre el abordaje del COVID-19

Desde el inicio de la pandemia, la OMS ha tenido un comportamiento errático, por encajarlo en una definición. El titular de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreysus, inició como un negacionista sobre la magnitud del coronavirus para luego reconocerlo tarde, ya- y aplaudir la “transparencia” que tuvo China.

Posteriormente, cuando la OMS declaró la emergencia de salud pública internacional, Tedros dijo: “El gobierno chino debe ser felicitado por las extraordinarias medidas que ha tomado para contener el brote”, agregando que China había establecido “un nuevo estándar” en respuestas ante epidemias.

Estos elogios no sorprenden. China es el segundo país que más dinero le facilita a la OMS, solo superado por Estados Unidos.  En 2019, el gigante asiático entregó 44 millones de dólares y luego ofreció 20 millones de dólares más para enfrentar el coronavirus.

Incluso cuando la evidencia mostraba que funcionarios chinos buscaron silenciar a quienes sonaban la alarma y que reportaban menos casos de los que había, Tedros elogió el liderazgo de Xi Jinping.

La OMS también ha sido un socio clave en el asedio que ha tenido el régimen contra uno de sus territorios más próximos: Taiwán. En los últimos años, Taipéi ha sido despojada de su estatus por la OMS. Esto se atribuye a la política de “una sola China, dos sistemas” impulsada por Pekín.

La Asociación Médica Mundial (WMA, en inglés) condenó este comportamiento de excluir a 23 millones de personas de estos tratados y sostiene que la inclusión de Taiwán es un tema de salud, no un asunto político.

Muestras de cómo la ONU hoy se encuentra plagada de socialistas hay muchas. Estos casos son solo un abreboca, pero también suficientes para entender cómo la política y la represión hoy toma nuevas formas y modos de atacar. Se mimetiza. Esconder los crímenes no es la opción. Ahora, los dictadores han comprendido que el delito perfecto es el que se hace mientras todos te miran.

Milagros Boyer – PanamPost


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