Debe leer: El año 2020 y la politización del coronavirus. Parte II

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Hasta la fecha presente, 381,497 personas han muerto en EEUU debido al Covid-19. Este número es equivalente 1,149 personas por cada millón de habitantes. Considerando que EEUU tiene 332,023, 890 habitantes, el número de pacientes que han muerto en el país debido al coronavirus es 0.1449%.

La pandemia del Covid-19 fue la oportunidad perfecta para que ciertos políticos, incluso en países democráticos, impongan medidas totalitarias que terminaron socavando la libertad de millones de personas alrededor del mundo. En Estados Unidos, ciudades y estados gobernados por demócratas impidieron reuniones en iglesias y gimnasios y cerraron centros educativos, restaurantes y bares. Paradójicamente, al mismo tiempo hicieron caso omiso e incluso apoyaron manifestaciones callejeras en contra del presidente Trump. Si esto no es politización, no se como puede llamarse.

Durante la pandemia, el uso de las mascarillas se convirtió en un fenómeno sanitario de indiscutible relevancia. Su uso es necesario para disminuir la diseminación del virus. El Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) recomienda el uso de mascarillas cuando estamos alrededor de personas que no viven con nosotros y en lugares públicos donde el distanciamiento social es difícil.

Desafortunadamente, las limitaciones de las mascarillas fueron ignoradas. Por ejemplo, su uso en lugares públicos sin gente alrededor o en vehículos ocupados solo por el conductor es controversial. Cabe recordar que se puede adquirir Covid-19 a pesar de usar mascarillas. De hecho, reportes recientes revelaron que la mayoría de individuos contagiados con el coronavirus usaron mascarillas previamente.

Las mascarillas deben ser fabricadas con el material idóneo, usadas en lugares y momentos indicados y de la manera correcta. El uso inapropiado de mascarillas puede ser no solo ineficaz, sino también peligroso, especialmente en personas con problemas respiratorios.

Un año después de la aparición del coronavirus muchas personas aún desconocen información relevante sobre el uso apropiado de las mascarillas. La gente debe recibir las instrucciones necesarias, incluyendo los beneficios y limitaciones. Lamentablemente, su uso ha sido y continúa siendo politizado.

Muchas ciudades que implementaron el uso mandatorio de mascarillas y otras restricciones extremas continúan reportando altos índices de contagios de Covid-19. Joe Biden, presidente electo de EEUU, dijo que impondrá el uso obligatorio de mascarillas por 100 días.

El doble standard de los políticos también salió a la luz durante la politización de la pandemia. En EEUU, múltiples demócratas rompieron las reglas que impusieron a la población; entre ellos, Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes; Gavin Newsom, gobernador de California; John Cooper, alcalde de la ciudad de Nashville y Lori Lightfoot, alcaldesa de Chicago, entre otros. Las autoridades mencionadas, en lugar de ser un ejemplo para los ciudadanos, ignoraron y violaron las mismas restricciones a la que sometieron a millones de personas.

Algunas autoridades fueron más allá y decidieron imponer multas a iglesias y pequeños negocios por no cumplir las restricciones que ellos mismos no respetaban. Por ejemplo, en California, una Iglesia fue multada con $700.000. Miembros de la Iglesia consideraron esta medida un ataque a la Constitución y a la libertad de religión.

En Chicago, la alcaldesa Lori Lightfoot impuso medidas de distanciamiento social; sin embargo, salió a las calles con miles de personas para celebrar la victoria de Joe Biden.

Lori Lightfoot, alcaldesa de la ciudad de Chicago

En California, los restaurantes no pueden operar libremente; sin embargo, el gobernador Gavin Newsom fue fotografiado comiendo en un elegante restaurante francés de la ciudad. El descontento con el manejo de la pandemia y las excesivas restricciones impuestas por Newsom provocó rechazo de su gestión entre los californianos. Hasta el momento, más de un millón de personas han firmado una petición para destituir al gobernador demócrata.

Lamentablemente, la tasa de mortalidad debido al Covid-19 fue también politizada el 2020. Múltiples reportes de distintos países se publicaron en la prensa sin considerar la complejidad y las grandes diferencias entre los pacientes infectados. No se puede comparar la mortalidad debido al coronavirus o cualquier otra enfermedad en países avanzados con la de países del tercer mundo. Igualmente, no es lo mismo comparar pacientes jóvenes y saludables con personas añosas o quienes padecen de enfermedades crónicas. Lo mismo se aplica a aquellos que tuvieron atención médica apropiada y a tiempo comparado con aquellos que no recibieron atención médica. No obstante, los medios inundaron las noticias con cifras alarmantes relacionadas al peligro de muerte debido al coronavirus.

La prensa aterrorizó a la población y anunció que millones de estadounidenses morirían debido al Covid-19. Los medios reportaron a diario tasas de mortalidad sin considerar la población existente en el país y los criterios usados por el CDC. Dudas respecto al conteo de la mortalidad asociada al coronavirus fueron previamente reportadas en un artículo de LibertadUSA.

Según estudios recientes, la tasa de sobrevivencia del Covid-19 en la mayoría de pacientes es mayor al 99%. Incluso en personas de edad avanzada, la tasa de sobrevivencia es superior al 96 %. Esta información es aún ignorada en muchos medios de comunicación.

Desde el inicio de la pandemia, EEUU no ha sido el país con más casos o más muertos debido al coronavirus. La razón es simple. El número de contagios y fallecimientos de una infección se reportan en base a la población existente en un país determinado. Por ejemplo, no es lo mismo 100.000 casos en un país de 20 millones de habitantes que el mismo número de casos en un país de 100 millones de habitantes.

Aunque los números han aumentado recientemente, EEUU nunca estuvo en la lista de los 10 países con más casos o muertos en el mundo debido al Covid-19. Los países más afectados por la pandemia fueron reportados en un artículo previo por este autor varios meses atrás. Esta información ha sido constantemente omitida en la gran mayoría de los medios de comunicación. ¿Otro ejemplo de politización?

Cabe mencionar que un número significativo de muertes atribuidas al coronavirus fueron personas que tuvieron Covid-19 algún momento durante el año 2020, pero que no murieron a causa del virus. Este es otro dato que fue ignorado por la prensa. ¿Más politización?

A principios del año 2020 se reportó que la tasa de mortalidad del Covid-19 era del 3.4%. Esta cifra fue proporcionada por el régimen chino. Ahora sabemos que la tasa de mortalidad es mucho menor, y al igual que la Influenza, está estrechamente relacionada a la edad del paciente y a la  presencia de enfermedades crónicas subyacentes.

En EEUU no hace falta tener una prueba positiva de coronavirus para que el certificado de muerte de una persona diga que falleció a causa de Covid-19. Esta decisión fue adoptada por el CDC el 25 de abril de 2019. Según el CDC, pacientes con síntomas sugestivos de Covid-19 que hayan estado expuestos a personas contagiadas y que fallezcan pueden clasificarse – aunque no tengan prueba positiva confirmatoria de Covid-19 – como muertes atribuidas al coronavirus.

El párrafo a continuación fue obtenido del sitio web del CDC.

“Las muertes por COVID-19 se identifican mediante un nuevo código ICD-10. Cuando se informa COVID-19 como causa de muerte, o cuando aparece como una causa “probable” o “presunta”, la muerte se codifica como U07.1.  Esto puede incluir casos con o sin confirmación de laboratorio”.

¿Ha visto usted esta información en algún diario, página web o red social?

Al momento de escribir este artículo EEUU tiene 22’702.350 casos de Coronavirus. Esta cifra es equivalente a 68.376 casos por cada millón de habitantes. En base a la población existente en el país, La República Checa, Montenegro, Andorra, Gibraltar, Luxemburgo y San Marino tienen más casos que EEUU.

Hasta la fecha presente, 381,497 personas han muerto en EEUU debido al Covid-19. Este número es equivalente 1,149 personas por cada millón de habitantes. Considerando que EEUU tiene 332,023, 890 habitantes, el número de pacientes que han muerto en el país debido al coronavirus es 0.1449%. Si tomamos en cuenta, la manera como se contabilizan las muertes, este número es aún menor.

De acuerdo a la población existente, los siguientes países tienen actualmente más muertos por coronavirus que EEUU: El Reino Unido, Italia, Perú, República Checa, Bélgica, Bulgaria, Slovenia, Bosnia y Herzegovina, Macedonia del Norte, San Marino y Liechtenstein.

Las estadísticas citadas arriba fueron obtenidas a través de Wordometers.

No obtante las cifras disponibles, los medios nacionales e internacionales continúan diciendo que EEUU es el país con más casos y muertes por coronavirus en el mundo. Otro ejemplo de politización de la pandemia.

Según Wordometers, EEUU fue el único país que hizo más de 257 millones de pruebas de Covid-19 el año 2019. Es lógico asumir que mientras más pruebas se hagan más casos positivos se reportan. Algo más, hay personas que se hacen la prueba más de una vez; lo cual puede inflar el número de contagios reportados.

Un conductor de un vehículo se hace la prueba del Covid-19

En otros países el número de pruebas realizadas por día es limitado y el costo de la misma es un impedimento para realizar pruebas masivas en la población. En EEUU las pruebas del coronavirus son fácilmente accesibles y libre de costo en muchas  localidades.

Es importante que la población conozca que las pruebas del Covid-19 pueden permanecer positivas por varias semanas, incluso después que la face de contagio ha desaparecido. Por lo tanto, pruebas repetitivas no deben ser consideradas casos adicionales, ya que corresponden a la misma persona previamente infectada. De hecho, el CDC no recomienda repetir la prueba 3 meses después que una persona adquirió la infección.

El público también debe saber que, aunque raro, las pruebas positivas del Covid-19 pueden dar resultados falsos (un hallazgo conocido como False Positive Test). Además, la prueba puede detectar partículas virales que no tienen la capacidad de causar enfermedad o contagiar a otra persona. En otras palabras, una prueba positiva de Covid-19 debe ser interpretada adecuadamente, y no siempre significa que alguien esté enfermo o que sea capaz de transmitir el virus.

Lamentablemente, la prensa y los líderes políticos de muchos países, incluyendo EEUU, continúan desinformando a la población sobre muchos aspectos de la pandemia viral. Aún más, en nombre de la crisis sanitaria causada por el Covid-19, las libertades y los derechos humanos de los ciudadanos han sido atacados frecuentemente.

Reportes de EEUU y Europa revelaron que la imposición de restricciones extremas y aislamientos prolongadados han causado alarmantes niveles de pobreza en el mundo y exacerbación de problemas mentales y sociales en niños y adolescentes.

Es reprochable que ciertos políticos, en confabulación con los medios de comunicación, continúan propagando pánico sin proveer información relevante para educar a los ciudadanos sobre la naturaleza, evolución, contagio, tratamiento, mortalidad y eficacia y limitaciones de las medidas adoptadas para combatir la pandemia.

Los aislamientos y cuarentenas deben reservarse para personas quienes tienen la infección o quienes son sospechosos de estar contagiados. La imposición de confinamientos masivos y prolongados a otros segmentos de la población puede ser más perjudicial que beneficioso. Cabe mencionar que según estudios de varios países, el riesgo de adquirir Covid-19 en gimnasios y restaurantes es mínimo.

El Covid-19 es un proceso viral que casi siempre evoluciona favorablemente y sin ninguna complicación. De hecho, más del 80% de las personas infectadas no requieren tratamiento, hospitalización o atención en los cuartos de emergencia. La enfermedad es, en la gran mayoría de los casos, moderada o asintomática y autolimitada.

El uso apropiado de mascarillas, el distanciamiento social y el lavado de manos son medidas preventivas eficaces para contener la propagación del virus. Por otro lado, varios estudios han demostrado que los confinamientos masivos no previenen la diseminación del Covid-19. Desafortunadamente, políticos de izquierda continúan forzando el confinamiento de grandes segmentos de la población sin considerar los daños colaterales y el impacto económico, social y de salud que estas medidas conllevan a corto y largo plazo.

Quizás los dos mejores ejemplos en EEUU son Nueva York y California. Estos estados han implementado estrictas restricciones y confinamientos masivos. A pesar que estas medidas han sido adoptadas por meses, Nueva York y California tienen altos índices de contagio y mortalidad debido a la pandemia; de hecho, mucho peor que otros estados del país. No obstante, los gobernadores demócratas Andrew Cuomo y Gavin Newsom mantienen vigentes las mismas políticas fallidas que continúan arruinando a sus estados y a sus habitantes.

La politización del Coronavirus o de cualquier enfermedad no debería existir; aún peor en caso de una pandemia. Desafortunadamente, para algunas autoridades y medios de comunicación, las agendas políticas son más importantes que la información y el bienestar de los ciudadanos. Quizás no se han dado cuenta, que ellos mismos, sus familiares o amigos podrían también convertirse en víctimas de la politización del Covid-19.

En EEUU, la politización del coronavirus tuvo mucho que ver con la presidencia de Donal Trump. El Covid-19 fue un arma política que los opositores del presidente no podían dejar pasar. Los demócratas y los medios de comunicación lo saben, aunque no lo admitan.

Si la pandemia hubiera ocurrido durante el gobierno de un presidente demócrata, es muy probable que este artículo no habría sido escrito.

Juan Torres.