Debe leer: El año 2020 y la politización del coronavirus. Parte I

Todo año trae buenas y malas noticias, momentos felices y desagradables, satisfacciones y decepciones. Esto siempre sucede; es parte de la vida.

Sin embargo, el año 2020 nos dio algo que no habíamos vivido en el pasado. Para algunos este evento fue difícil de aceptar y creer. Este suceso no solo afectó el bienestar y la salud de la población, sino también la economía y la libertad del pueblo estadounidense. Aún más, perjudicó al país y dividió a los ciudadanos.

Me refiero a la pandemia del Covid-19 y la politización que acompañó al surgimiento del virus. Interesantemente, este hecho  sucedió el año de las elecciones presidenciales en EEUU.

Las repercusiones y consecuencias de la politización de la pandemia han sido desastrosas. Según múltiples analistas y expertos, el impacto económico, social, político y humano podría ser más grave de lo imaginado, y quizás, peor que el mismo virus.

Analicemos un poco más este problema.

Creo que es justo decir que ninguna enfermedad ha sido politizada tanto como la pandemia del Covid-19. Desde su origen hasta el desarrollo de la vacuna, el coronavirus ha sido objeto de controversia, desinformación, pánico y frustración; no sólo en EEUU, sino también en el mundo entero.

¿Porqué una infección viral que se originó en China y que se extendió a todo el mundo se convirtió en un problema político, humano y social que generó tanta controversia de país a país?

La respuesta a esta pregunta es complicada, y depende como cada persona lo vea o lo interprete; sin embargo, la politización del Covid-19 es un hecho innegable que, desafortunadamente – un año después de su aparición – aún acosa a los gobiernos y ciudadanos de muchos países.

Quizás con muy pocas excepciones, todas las naciones del mundo han sufrido los efectos de la politización del coronavirus. Es entendible que al principio de la pandemia, el desconocimiento sobre el nuevo virus generó pánico e incertidumbre que a su vez forzó a los gobiernos a adoptar medidas extremas para proteger a sus habitantes.

Personas en confinamiento debido a la pandemia del Covid-19

Aunque China lo niegue y lo oculte, todo empezó con la desinformación y encubrimiento por parte del gobierno comunista chino. Este fue el inicio de una catástrofe mundial de consecuencias impredecibles.

Recordemos que China y la Organización Mundial de la Salud (OMS) informaron a principio del año 2020 que el nuevo coronavirus no se transmitía de persona a persona. A pesar que pacientes infectados eran admitidos a los hospitales de Wuhan en diciembre 2019, la OMS emitió este comunicado en más de una ocasión. Al mismo tiempo, miles de pasajeros de China y otros países volaban libremente alrededor del mundo.

El régimen chino ocultó información sobre el origen y transmisión del nuevo coronavirus, persiguió y silenció a los médicos que denunciaron la existencia del Covid-19, y rehusó la ayuda del personal médico estadounidense. Estos hechos fueron expuestos por este autor en un previo artículo titulado “China y el nuevo Coronavirus: 7 preguntas sin respuestas”.

China y la OMS admitieron la verdad semanas después que el primer paciente con Covid-19 fue admitido a un hospital de Wuhan la primera semana de diciembre 2019. A estas alturas el daño ya estaba hecho. Fue cuestión de semanas antes que decenas de países paguen las consecuencias del nefasto encubrimiento.

¿Fue la información del coronavirus politizada por China y la OMS? Claro que sí. No obstante, muchos países criticaron a sus propios líderes sobre las medidas implementadas para contener la diseminación del virus. Paradójicamente, al mismo tiempo ignoraron el verdadero origen del problema y el encubrimiento por parte de China y la OMS. ¿Otro ejemplo de politización de la pandemia?

La OMS está supuesta a actuar como el “Doctor del Mundo”. Ellos, más que nadie, debieron alertar y prevenir al mundo sobre la verdadera naturaleza del coronavirus; sin embargo, no lo hicieron. La razón fue clara; había que proteger al régimen comunista chino. Fue entonces cuando las relaciones del líder Chino Xi Jinping, y el director general de OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, salieron a la luz.

EL líder chino Xi Jinping junto a Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de OMS

La OMS no solo politizó la crisis del coronavirus, sino también cambió su posición y recomendaciones múltiples veces creando más confusión e incertidumbre a nivel mundial.

Posteriormente, cada aspecto de la pandemia fue politizado y explotado, no sólo en EEUU, sino también alrededor del mundo.

Autoridades gubernamentales implementaron confinamientos masivos y cerraron negocios, iglesias y centros educativos. Millones de personas fueron confinadas a aislamientos obligatorios. Bajo estas circunstancias los líderes políticos decidieron no solo que negocios había que cerrar y cuales podían permanecer abiertos, sino también que actividades eran esenciales o no para la comunidad.

A pesar que diversos estudios fallaron en mostrar su eficacia, algunas autoridades continúan adoptando estas medidas, incluso en segmentos de la población considerados a bajo riesgo de adquirir infección severa o complicaciones debido al coronavirus.

En este punto vale recalcar que un informe del American Institute for Economic Research (AIER, por sus siglas en inglés) reveló que, según varios estudios, no existe relación entre los confinamiento y el control del virus. El artículo en mención se publicó bajo el título “Los confinamientos no controlan el coronavirus: la evidencia”.

Un artículo publicado en MedRxiv reportó que las políticas de confinamiento en Europa Occidental no tuvieron impacto en la epidemia del Covid-19. El estudio se realizó en Italia, España, Francia y el Reino Unido.

En EEUU todo lo que el presidente Trump hizo o dijo para controlar la pandemia fue criticado, tergiversado o ignorado. La prensa divulgó masivamente la noticia que Trump había dicho que el covid-19 era un “engañó”, algo que no fue verdad. El incesante ataque al mandatario durante la crisis del coronavirus fue quizás uno de los mejores ejemplos de politización de la pandemia en el país.

Si Trump decía que algún medicamento podría ser útil, los medios inmediatamente decían lo contrario. Cuando el presidente decidió bloquear los viajes desde China a EEUU, sus opositores lo tildaron de racista. Cuando Trump llamó al Covid-19 virus chino – lo cual es una verdad innegable – Joe Biden lo acusó de xenofóbico. Cuando el mandatario estadounidense se contagió con el coronavirus y el mundo habló sobre la necesidad de la vacuna, Nancy Pelosi atacó a los científicos, rehusó confiar en la vacuna y acusó al presidente de estar en un “estado alterado“. ¿Fueron estos ejemplos de politización?… Por supuesto.

Hasta la fecha presente, los medios de comunicación anti- Trump han ignorado y minimizado todos los esfuerzos del presidente por contener la pandemia. La administración no recibió ningún crédito por la distribución de millones de mascarillas y miles de ventiladores en todo el país, por el liderazgo y ayuda de EEUU a más de 100 países para combatir el Covid-19, por la fabricación de millones de pruebas diagnósticas y por el desarrollo en tiempo récord de nuevos medicamentos y la vacuna contra el coronavirus. ¿Estuvo la prensa politizada?… Obviamente.

El daño colateral de los confinamientos masivos fue desastroso. Millones de personas perdieron sus trabajos, miles de empresas y negocios cerraron en la mayoría de los países, y la pobreza mundial alcanzó niveles inimaginables. Aún más, los suicidios, el uso de drogas, la violencia familiar y el deterioro de la salud mental se exacerbaron alrededor del mundo. Cinco meses después de la aparición del Covid-19, los riesgos y consecuencias del confinamiento eran más que obvios.

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En este ambiente de pánico, desinformación y miseria, la politización del coronavirus se extendió sin límites de país a país. Las medidas impuestas por políticos totalitarios continuaron y, para sorpresa del mundo, las redes sociales de las grandes compañias tecnológicas y los medios de comunicación decidieron que debía publicarse y que debía omitirse. En esta batalla de politización masiva, el mundo se sometió a las decisiones y recomendaciones de las autoridades de turno.

La OMS reconoció en octubre la ineficacia y el daño colateral causado por los confinamientos masivos. Diez meses después que el coronavirus comenzó a diseminarse en el mundo, la OMS recomendó no implementar esta medida draconiana.

“No abogamos por las cuarentenas como el principal medio de control de este virus”, dijo David Navarro, encargado de la OMS para el coronavirus en Europa. No obstante la declaración oficial de la OMS, muchos funcionarios gubernamentales en diferentes países, incluyendo EEUU, ignoraron la sugerencia. La politización de la pandemia continuó. Insólito, pero cierto.

Los confinamientos masivos y prolongados se han vuelto un círculo vicioso y desastroso. Mientras más se imponen, más sufrimiento y daños colaterales emergen. Desafortunadamente, muchas sociedades del mundo todavía viven bajo la imposición de confinamientos forzados por la clase política dominante.

Juan Torres.