Biden y Cuba: ¿regreso al apaciguamiento?

Joe Biden.

Biden se perfiló como el candidato de la decencia que restauraría la reputación de Estados Unidos; pero cualquier acercamiento con Cuba socavaría la imagen del país.

Una de las las principales razones por las que Joe Biden perdió el estado de la Florida en las elecciones presidenciales de 2020 fue la sensación palpable entre los latinos, en particular los de origen cubano y venezolano, de que el agresivo giro del Partido Demócrata hacia la izquierda significaba que no se podía confiar en él para promover la libertad y la democracia en ninguno de sus países. Como un estado decisivo que a menudo determina el resultado de las elecciones presidenciales, la campaña de Biden se esforzó por tratar de recuperar esa confianza expresando una firme oposición a la degradación de Venezuela a manos de la dictadura de Maduro. En última instancia, los floridanos seguían sin estar convencidos.

Sin embargo, un tema sobre el que hizo menos ruido fue la cuestión de Cuba. Esto es quizás debido a las inevitables acusaciones de hipocresía. Durante la administración de Obama, Biden supervisó la restauración de los lazos entre Washington y La Habana, conocido como el “Deshielo Cubano”, para consternación de la comunidad de expatriados de la isla. Ahora, se enfrentará al reto de si restaurar esos lazos o mantener el enfoque relativamente duro empleado por la administración Trump que implicó el retroceso de prácticamente todo el compromiso diplomático. Incluso hay informes de que la Casa Blanca designará al país como un Estado patrocinador del terrorismo antes de que Trump deje el cargo. Deshaciendo de esta manera el retroceso de Obama de esta política en 2015 días.

Desde la victoria de Trump en 2016, la vida del cubano común no ha mostrado ningún signo de mejora. Aunque Fidel Castro murió menos de un mes después de la elección de Trump y su hermano Raúl renunció en 2018 para dar paso a Miguel Díaz-Canel, el país sigue siendo una dictadura despótica cuyos ciudadanos viven con sólo unos pocos dólares al mes. La represión política sigue siendo generalizada y las violaciones de los derechos humanos son una forma de vida.

Durante su campaña, la única promesa importante de Biden sobre Cuba fue la de revertir las restricciones de viaje de Trump a los viajes y las remesas a la isla comunista. Sin embargo, Bloomberg informó el mes pasado que la transición de Biden está considerando un “reinicio” en sus relaciones como una reprimenda a Donald Trump, aunque no se dieron detalles específicos.

En su reciente editorial sobre el asunto, The Miami Herald advirtió a Biden que sería un “grave error reanudar relaciones más cordiales” ya que socavaría los esfuerzos de la oposición pro-democracia del país. “Su apoyo destruiría casi por completo el trabajo de los artistas de San Isidro, las Damas de Blanco y tantos otros que luchan desde dentro para cambiar el régimen. Cuba utilizaría ese apoyo de los Estados Unidos para anular las demandas de la oposición, ese es el gobierno cubano para ti”, señaló el documento. “Por eso nuestro nuevo presidente no debería recompensar al régimen antes de una verdadera reforma.”

Ana Rosa Quintana, analista latinoamericana de la Heritage Foundation en Washington D.C., argumentó que Biden necesitará esbozar sus objetivos antes de embarcarse en cualquier forma de compromiso. “Va a ser Obama 2.0 excepto que están tratando de convencer al mundo de que no van a ser aprovechados”, dijo Quintana a El American. “Pero lo serán. Miren el equipo de transición de Biden. Emily Mendrala que dirigió el Centro para la Democracia en las Américas, un gran equipo de normalización pro-Cuba, anteriormente trabajó en la administración de Obama en la normalización de Cuba.”

“Están rearmando el equipo del Hemisferio Occidental y Cuba. No han aprendido sus lecciones [de la administración de Obama]”, continuó. “Seguro que han dicho que el contexto es diferente y que no volverán a una estrategia de compromiso unilateral, pero todavía tienen que esbozar cuál es exactamente su objetivo. Eso es problemático”.

Biden se perfiló como el candidato de la decencia que restauraría la reputación de Estados Unidos como un faro de libertad y democracia en todo el mundo. Hacer cualquier acercamiento amistoso al régimen cubano sin la garantía de reformas significativas a cambio no socavaría esta imagen, sino la de los Estados Unidos en su conjunto.

Ben Kew – El American.