Tres formas en que los grandes medios de comunicación de EE.UU. se asemejan a los medios comunistas

El presidente Trump habla en el Salón Diplomático de la Csa Blanca el Día de Acción de Gracias. Noviembre 26, 2020. (Photo by Erin Schaff – Pool/Getty Images)

Opinión

El día de Acción de Gracias, el presidente Donald Trump celebró una conferencia de prensa y los medios de comunicación lo presionaron incansablemente con preguntas sobre si dejaría la Casa Blanca, de hecho, pidiéndole reiteradamente que reconociera la derrota. La escena me recordó a la Revolución Cultural en China y cómo los medios atacaron a Liu Shaoqi.

Liu Shaoqi, presidente de China entre 1959-1968, fue atacado por los medios de comunicación día y noche luego de que el líder comunista decidiera deshacerse de él. A los pocos días, fue destituido. Fue maltratado y murió solo, sin siquiera informar a su familia. En el crematorio, era un cuerpo anónimo —los empleados no sabían que se trataba del expresidente. En todo el país se llevaron a cabo desfiles celebrando su caída.

Conforme iba creciendo en China, los medios de comunicación estatales comunistas eran la única voz a la que estábamos expuestos. Nos dijeron que solo el Partido Comunista puede cuidar de la gente. Solo el socialismo es el camino correcto para la vida humana y el único camino para brindarnos una vida feliz.

A medida que fui mayor, luego de emigrar a Estados Unidos y vivir una vida diferente, leer más y viajar más, comencé a entender que los medios comunistas son como un veneno. Envenena las mentes y plagan a la sociedad.

Los medios comunistas no están destinados a informar. Son una máquina que los comunistas crearon para mentir. Están hechos para ocultar la verdad y usar mentiras para controlar a la gente. No se trata de pequeñas mentiras. Son una máquina de mentiras que llevan sistemáticamente a toda la sociedad a creer en sus mentiras.

Al impulsar una teoría, una narrativa, una ideología que está en contra de la naturaleza humana, en contra de la tradición humana y en contra de nuestra herencia cultural, puede lavarle el cerebro de todo el país hasta tal punto que no exista un estándar sobre el bien y el mal. De hecho, establece el estándar opuesto: lo malo está bien y lo bueno está mal.

Los medios comunistas no están destinados a fomentar la comprensión mutua. Siembran división y crean odio. Los comunistas destruyen la sociedad humana conduciendo a la gente a grupos opuestos, creando odio y llevando a la gente a pelear.

Debido a la propaganda comunista, los campesinos mataron a los terratenientes, los trabajadores mataron a los dueños de negocios, dentro de cada pequeño grupo, la gente también se mataba entre sí. Es por eso que en la Unión Soviética, los rusos mataron a los rusos, y en la China comunista, los chinos han matado a los chinos. Bajo el comunismo, 80 millones de chinos han muerto, más que el número total de muertes en las dos guerras mundiales juntas.

La propaganda comunista puede ser difícil de detectar porque disfraza sus perversas intenciones con corrección política. Los comunistas afirman estar “sirviendo a la gente”, logrando la “igualdad” y “ayudando a los pobres”.

Suena a idealismo, por eso ha sido eficaz para atraer a los jóvenes. Antes de que el comunismo se apoderara de China, se autodenominaba el “salvador” del pueblo. Una vez que tomó el poder, los líderes comunistas estaban ocupados luchando por el poder entre ellos y disfrutando de la mejor vida. Los ricos se volvieron pobres y los pobres se volvieron más pobres.

Aquí en Estados Unidos podemos ver a nuestros medios actuando como los medios en los países comunistas.

CNN y New York Times se disfrazan de buenas intenciones al decirnos que tenemos un grave problema con el racismo, al igual que los medios comunistas afirman estar sirviendo a la gente. De hecho, al impulsar esta narrativa de racismo, los medios están fomentando la división. No es casualidad que este verano viéramos a los jóvenes amotinarse e incendiar nuestras grandes ciudades. Fueron entrenados para odiar, al igual que en China, los comunistas entrenaron a la gente para odiar.

Sin embargo, en China la herramienta utilizada fue la lucha de clases. El “racismo” en Estados Unidos es para nuestros grandes medios de comunicación lo que fue la lucha de clases en China.

Al informar sobre Estados Unidos al mundo, los grandes medios de comunicación describen a Estados Unidos como perverso y dicen que debería sentirse culpable por su poder y prosperidad. Esto es similar a cómo los medios de comunicación en los países comunistas piden a los ricos que confiesen sus pecados.

Los grandes medios de comunicación nos han dicho que Estados Unidos está en declive, que es exactamente lo que decía la propaganda de la Unión Soviética y lo que los medios del PCCh han estado diciendo. Esos medios comunistas nunca han dejado de pedirle a Estados Unidos, el líder del mundo libre, que se de por vencido.

El Día de Acción de Gracias vimos a los medios presionando a Trump para que admita la derrota. De hecho, los grandes medios de comunicación nunca han aceptado a Trump como legítimo.

Por ejemplo, según el Media Research Center, en los meses de marzo a mayo de 2020, la cobertura de Trump por ABC, CBS y NBC fue 94 % negativa, y en mayo la cobertura negativa alcanzó un 99.5 % sin precedentes. Desde que Trump fue elegido, MRC ha encontrado regularmente la cobertura de las cadenas que fue 90 % o más negativa.

Esta unanimidad de perspectiva es lo que uno espera de los medios comunistas. Es un ataque propagandístico.

Al igual que con la corrección política empleada por los comunistas, detrás de esta unanimidad hay una convicción de que Trump y los conservadores simplemente no tienen derecho a opinar.

Cientos y miles de personas se han presentado para exponer el fraude en las elecciones 2020, pero los medios no han informado lo que tienen que decir. Este es un control deliberado —o censura— de la voz de la gente.

Los ataques continuos contra Trump, la corrección política, el silenciamiento de los puntos de vista —son todos sellos distintivos de la prensa de estilo comunista.

Estados Unidos ha sido la envidia del mundo por su libertad y prosperidad, y los medios estadounidenses han sido considerados el ejemplo de una prensa libre. Los medios de otros países siguen a los medios estadounidenses y confían en ellos. ¿Seguimos teniendo medios libres independientes? Si Estados Unidos cae, todo el mundo libre cae. ¿Quién va a ganar? ¿Estados Unidos o los comunistas?

Diana Zhang – La Gran Época.

Diana Zhang, Ph.D., es redactora de plantilla con 20 años de experiencia en estudios sobre China. Con residencia en Estados Unidos, usa un seudónimo para proteger a los miembros de su familia en China.