La OMS da marcha atrás: Ahora condena el modelo de cuarentena para combatir el virus

David Nabarro, médico de la OMS.

¿Cómo puede el mundo aceptar que la OMS, organismo financiado por los contribuyentes del todo el mundo, pueda simplemente hacer una «voltereta hacia atrás» con su política de confinamiento?

Es realmente insólito. Las políticas sanitarias a nivel global no son un tema para hacer una «voltereta hacia atrás» o negociar con regímenes totalitarios.

¿Acaso todavía se está utilizando a la OMS como una fuente de autoridad creíble?

Es de conocimiento público que el organismo, dependiente de la ONU, está dirigido por el comunista Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus.

La complicidad de la OMS con el régimen chino para mentirle al mundo ya está probada, y provocó más de un millón de muertos en todo el planeta por la propagación del virus PCCh (Partido Comunista chino).

Todavía queda pendiente, y urge, realizar una investigación detallada sobre los millonarios recursos utilizados por la OMS durante todos estos años, y sus oscuros negociados en muchos países con materiales médicos e incluso vacunas.

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Traducido de News.com.au por TierraPura.org

La Organización Mundial de la Salud (OMS) dio marcha atrás en su postura original del manejo del COVID-19 después de pedir a los líderes mundiales que dejen de cerrar sus países y economías.

El Dr. David Nabarro, de la OMS, hizo un llamamiento a los líderes mundiales, al decirles que dejen de «usar los cierres como su principal método de control» del coronavirus.

También afirmó que lo único que lograron los cierres fue la pobreza, sin mencionar las posibles vidas que se salvaron.

«Los cierres solo tienen una consecuencia que nunca jamás debes menospreciar, y es hacer que la gente pobre sea mucho más pobre», dijo.

«En la Organización Mundial de la Salud no abogamos por los cierres como medio principal de control de este virus», dijo el Dr. Nabarro al The Spectator.

«El único momento en el que creemos que una cuarentena está justificada, es para ganar tiempo para reorganizar, reagrupar, reequilibrar sus recursos, proteger a sus trabajadores de la salud que están agotados, pero en general, preferimos no hacerlo».

La principal crítica del Dr. Nabarro a la cuarentena se refería al impacto global, explicando cómo las economías más pobres habían sido afectadas indirectamente.

«Basta con mirar lo que ha sucedido con la industria del turismo en el Caribe, por ejemplo, o en el Pacífico, porque la gente no está tomando sus vacaciones», dijo.

«Miren lo que le ha sucedido a los pequeños agricultores de todo el mundo… Miren lo que  está pasando a los niveles de pobreza. Parece que podemos tener una duplicación de la pobreza mundial para el próximo año. Puede que tengamos al menos el doble de desnutrición infantil».

La cuarentena de Melbourne fue aclamada como una de las más estrictas y largas del mundo. En la cuarentena de España en marzo, la gente no podía salir de casa a menos que fuera para pasear a su mascota. En China, las autoridades soldaron las puertas para impedir que la gente saliera de sus casas. La OMS piensa que estos pasos fueron en gran medida innecesarios.

En su lugar, el Dr. Nabarro aboga por un nuevo enfoque para contener el virus.

«Y así, realmente apelamos a todos los líderes mundiales: dejen de usar la cuarentena como su principal método de control. Desarrollen mejores sistemas para hacerlo. Trabajen juntos y aprendan unos de otros”.

Su mensaje es oportuno. En una primicia mundial, varios expertos en salud de todo el mundo se reunieron para pedir el fin de los bloqueos a principios de esta semana.

Crearon una petición, llamada la Gran Declaración de Barrington, que decía que las cuarentenas estaban causando «daños irreparables».

«Como epidemiólogos de enfermedades infecciosas y científicos de salud pública, tenemos graves preocupaciones sobre los impactos dañinos en la salud física y mental de las políticas prevalecientes de COVID-19, y recomendamos un enfoque que llamamos Protección Focalizada», se lee en la petición.

«Las actuales políticas de cuarentena están produciendo efectos devastadores en la salud pública a corto y largo plazo».

La petición ha tenido 12.000 firmas hasta ahora.

Fue escrita por Sunetra Gupta de la Universidad de Oxford, Jay Bhattacharya de la Universidad de Stanford, y Martin Kulldorff de la Universidad de Harvard.

Cuando se le preguntó sobre la petición, el Dr. Nabarro solo tenía cosas buenas que decir. «Un punto realmente importante de la Profesora Gupta», dijo.

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