Joe Biden está a favor de experimentar los peligrosos tratamientos de ‘cambio de sexo’ en niños

El candidato presidencial demócrata Joe Biden habla durante un autocine de la campaña en Toledo, Ohio, EE.UU., el 12 de octubre de 2020. (REUTERS/Rebecca Cook)

Redacción BLes- El candidato a presidente por el partido demócrata, Biden, dijo en el reciente townhall de ABC, que está de acuerdo con que niños tan solo 8 o 10 años puedan decidir si quieren cambiar de sexo, lo que no solo niega la naturaleza del ser humano, sino que también promueve tratamientos hormonales peligrosos que los científicos han rechazado, reportó Breitbart.

Este jueves pasado Joe Biden participó de un evento político para contestar preguntas del público en el canal de ABC y una mujer que dijo tener “una hija transgénero” le preguntó al exvicepresidente sobre su postura con respecto a los derechos de la comunidad LGBT.

Biden respondió: “La idea de que un niño de 8 años, un niño de 10 años decida, tú sabes: ‘Quiero ser transgénero, eso es lo que creo que me gustaría ser, me facilitaría mucho la vida’, debería haber discriminación cero.”

La respuesta del exvicepresidente implica que niños tan jóvenes como 8 o 10 puedan someterse a tratamientos de ‘cambios de género’ o ‘cambios de sexo’ basados en su percepción a una edad tan temprana cuando recién empiezan a entender el ambiente que los rodea y no tienen ni una idea aproximada de lo peligrosos que son estos supuestos tratamientos.

Tanto el Colegio Americano de Pediatría como la Academia Americana de Pediatría, han publicado extensos informes sobre los efectos devastadores de estos tratamientos sobre los niños.

Jane Robbins, graduada de la Universidad de Clemson y de la Facultad de Derecho de Harvard, abogada y escritora en Georgia, escribió un artículo de opinión en Public Discourse, donde define ciertamente que el transgenerismo no tiene una base científica.

Robbins dijo: “El concepto de cambiar el sexo biológico de uno es, por supuesto, una tontería, ya que el sexo está determinado por cromosomas inalterables. Un individuo puede cambiar sus niveles hormonales y someterse a una cirugía para imitar mejor al sexo opuesto, pero un hombre el día de su concepción seguirá siendo un hombre el día de su muerte.”

La Dra. Robbins examina el origen del movimiento que empuja la idea de cambiar de género y lo radical que se ha vuelto con la ayuda de políticas progresistas y medios de comunicación dispuestos a difundirlo.

Según la escritora: “Tal vez el transgénero se describe mejor como una forma de ‘contagio social’. Este término se refiere a ‘la propagación de ideas, sentimientos y, algunos piensan, neurosis a través de una comunidad o grupo por sugerencia, chismes, imitación, etc.’”

Y concluye que: “La explosión de casos de disforia de género, anteriormente una condición extremadamente rara, en los últimos años ha coincidido con un meteórico aumento de la atención simpática al tema en los medios regulares y redes sociales, sugiriendo así un contagio social. Los padres cuyos hijos ‘salen’ como transgénero al mismo tiempo que sus amigos, ciertamente está de acuerdo con esta explicación.”

Por su lado el Colegio Americano de Pediatras informó que los expertos de ambos lados del tema, a favor y contra de los tratamientos, coinciden en que “entre el 80 y el 95 por ciento” de los niños con diagnóstico de disforia de género “aceptaron su sexo biológico al final de la adolescencia”.

El problema reside en que estos tratamientos normalmente no tienen vuelta atrás, o las secuelas de estos son muy agudas. Los niños que se someten al tratamiento luego se arrepienten de haberlo hecho, y sufren los efectos secundarios quizás por el resto de sus vidas.

No obstante, actualmente existen unas “40 clínicas de género en todo Estados Unidos que promueven el uso de la supresión de la pubertad y las hormonas sexuales cruzadas en los niños”, lo que indica el abandono de la ética médica basada en hechos científicos por la adopción de tendencias sociales modernas peligrosas.

El Colegio Americano de Pediatría también señaló que cuando se administran bloqueadores de la pubertad a los 11 años de edad aproximadamente, seguidos de hormonas sexuales cruzadas, es probable que los niños queden infértiles.

La postura radical de Biden bien podría implicar que si él llegara a convertirse en presidente de los Estados Unidos, se destinaría fondos federales para promover este tipo de tratamiento hormonal, que arruinaría la vida de cientos de miles de niños inocentes.

Álvaro Colombres Garmendia – BLes