Hunter Biden habría facilitado a las élites chinas comunistas reuniones en la Casa Blanca, según revelan nuevos correos electrónicos

Hunter Biden, hijo del exvicepresidente Joe Biden. (Toma de pantalla Youtube/ABCNews)

Redacción BLes- Luego de que aparecieran miles de correos que podrían comprometer al candidato demócrata presidencial, Joe Biden, y a su hijo Hunter en graves hechos de corrupción, una nueva fuente de datos parece confirmar estos actos.

Los archivos de Bevan Cooney, un exsocio de Hunter que está en la cárcel, revelan que el entonces vicepresidente, Joe Biden, sostuvo una reunión privada y extraoficial con inversores chinos y funcionarios del Partido Comunista de China (PCCh) en la Casa Blanca, según Breitbart del 16 de octubre.

Hunter Biden estaba asociado con Bevan Cooney y Devon Archer, y al comentar su gestión en un correo del 2011 hablaron de un “nuevo impulso a la diplomacia blanda para los chinos [PCCh]”, y uno de ellos llamó a esta lucrativa actividad de intermediación “China y compañía”.

Posteriormente, Cooney y Archer fueron condenados por fraude en un plan de inversión de bonos para el 2016, y mientras Cooney fue enviado a prisión Archer todavía espera su condena.

Luego, Cooney contactó desde la cárcel al autor Peter Schweizer, en el 2019, y tras decirle cómo recuperar los correos de su cuenta de Gmail, lo autorizó por escrito para que divulgara los contenidos.

Esta inesperada fuente de datos parece que se convertirá en otro dolor de cabeza para los Biden, luego de que New York Post empezara, el 14 de octubre, a divulgar los contenidos de un disco duro que, al parecer, perteneció a Hunter Biden, pero quedó abandonado en un taller de reparaciones.

“Es la primera vez que un asociado cercano ha confirmado públicamente el comercio de Hunter con la influencia de su padre”, escribió Schweizer refiriéndose a Cooney en Breitbart.

En un correo del 5 de noviembre de 2011, uno de los contactos de negocios de Archer mencionó la oportunidad de conseguir “nuevos clientes potencialmente destacados” de China vinculados al Club de Empresarios de China (CEC), creado en el 2006, que también incluía a altos líderes del PCCh.

“La dirección de la CEC cuenta con numerosos miembros de alto rango del PCCh, entre los que se encuentran Wang Zhongyu (“vicepresidente del 10º Comité Nacional del PCCh y secretario adjunto del grupo del Partido”), Ma Weihua (director de múltiples oficinas del PCCh) y Jiang Xipei (miembro del PCCh y representante del 16º Congreso Nacional), entre otros”, escribió Schweizer.

Aunque la CEC ya había intentado ponerse en contacto con altos funcionarios del gobierno federal aún no lo lograba. El poderío económico de los empresarios chinos vinculados al Club es de cerca de 220.000 millones de dólares.

A los pocos días de que solicitaron la reunión en la Casa Blanca al grupo de Hunter, 30 funcionarios del PCCh y empresarios chinos se reunieron con altos funcionarios de la administración Obama, entre ellos el propio Joe Biden.

La confirmación de la presencia de Joe Biden la proporcionó la secretaria general de la CEC, Maggie Cheng, quien se atribuyó haberla facilitado en el 2011, según Breitbart.

De acuerdo con Schweizer, estas relaciones parecen haber beneficiado a Hunter y a Archer, quienes dos años más tarde ayudaron a formar el fondo de inversión Bohai Harvest RST (BHR) financiado por el PCCh.

A través de BHR invirtieron en Didi, unos negocios pertenecientes a Liu Chuanzhi, el presidente del Club de Empresarios de China (CEC) y fundador de Legend Holdings, la empresa matriz de Lenovo, una de las mayores empresas informáticas del mundo.

“Liu es un ex delegado del PCCh y fue líder de la delegación del CEC en la Casa Blanca en 2011. Su hija era la presidenta de Didi”, también explica Schweizer.

Tal como se desprende de la otra fuente de correos divulgada por el New York Post, Hunter entregaba el 50% de los ingresos a Joe Biden, y por lo visto se trataba de cantidades enormes, dado que tenían negocios en Ucrania, Rusia y otros países.

Las repercusiones de estas graves informaciones podrían resultar desastrosas para la campaña demócrata a pocos días de las elecciones, con consecuencias impredecibles, dado que desde varias fuentes se asegura su autenticidad.

José Hermosa – BLes