Demócratas rechazan el nombramiento de la jueza Barrett porque saben que impedirá las metas inconstitucionales de izquierda

La nominada a la Corte Suprema de los Estados Unidos Amy Coney Barrett presta juramento durante su audiencia de confirmación ante el Comité Judicial del Senado en el Capitolio en Washington, D.C., EE.UU., el 12 de octubre de 2020. (Erin Schaff/Pool vía REUTERS)

Redacción BLes– El 26 de septiembre el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump cumplió con su deber constitucional y nombró a la jueza Amy Coney Barrett para reemplazar a Ruth Ginsburg en la Corte Suprema. Ahora el Senado debe confirmar el nombramiento del presidente y comienza hoy su trabajo con las audiencias del Comité Judicial. Los demócratas están implementando todos sus esfuerzos para impedir el nombramiento porque saben que con ella en la Corte ya no tendrán defensa de su agenda inconstitucional.

La nominación de la jueza Amy Coney Barrett generó un gran revuelo entre los dirigentes demócratas quienes la tomaron con suma preocupación, a sabiendas de que, de confirmarse su nominación, se verán perjudicados sus planes alineados con la izquierda, los que frecuentemente están por fuera de lo que marca la Constitución.

Incluso antes de la muerte de la jueza Ginsburg los demócratas comenzaron sus esfuerzos en poner trabas contra una posible nominación de Barrett. Según reporta The Hill, el primer argumento refería a que faltando pocos días para las elecciones el presidente, no se debería nombrar a un juez de la Corte. Entonces se apresuraron en indagar entre los republicanos disidentes del presidente Trump esperando encontrar el suficiente apoyo como para detener el proceso constitucional de nominación. Eso falló.

Como los demócratas saben que no tienen los votos suficientes en el Senado como para bloquear de manera procesal una nominación presidencial, están intentando otras alternativas para dilatar la designación.

El líder demócrata de la minoría del Senado, Chuck Schumer, prometió usar “todas las herramientas” para retrasar la nominación de Amy Coney Barrett a la Corte Suprema y comenzó su estrategia asegurando que ante la presencia del virus del PCCh, no es buen momento para confirmar la nominación, debido a los riesgos de reunirse en sesión, según reportó Fox News la semana pasada.

Durante el debate vice presidencial, la candidata demócrata Kamala Harris, apuntó sin fundamentos reales contra la jueza Barrett. La jueza nominada por el presidente Trump, realmente asusta a la izquierda. Es reconocida en toda su historia profesional por ser impecable en la lectura de la constitución, haciendo un análisis literal de las leyes, reproduciendo el modelo de su difunto y antiguo jefe, el juez Antonin Scalia.

El perfil de la magistrada indica que no dudará en derogar leyes inconstitucionales frecuentemente promovidas por los demócratas, tal como el Obamacare, en caso de ser confirmada ante el tribunal superior.

Según reportó el Washington Examiner, otro de los puntos que estarían siendo atacados por los demócratas a la hora de defender su postura de no aceptar la designación de Barrett, es su reconocida religiosidad, argumentando que este punto le quitaría objetividad y condicionaría sus decisiones. Lo cual carece de todo sustento lógico y legal, de hecho la Constitución respalda fervientemente la libertad de creencia espiritual y religiosa.

La jueza Barrett es considerada en el ambiente de la justicia como una persona de mente legal brillante, que posee un enfoque justo e imparcial, un temperamento de suma rectitud y un respeto profundo por el estado de derecho y la Constitución de los Estados Unidos.

Andrés Vacca – BLes