Las mentiras de Biden sobre el COVID-19 son mucho peores que las subestimaciones de Trump

El presidente Donald Trump (izq.) en Daytona Beach, Florida, el 16 de febrero de 2020. El candidato presidencial demócrata y exvicepresidente Joe Biden en Wilmington, Delaware, el 28 de julio de 2020 (Chris Graythen/Getty Images; Andrew Caballero Reynolds/AFP a través de Getty Images)

Opinión

A medida que se acercan las elecciones, Joe Biden y los demócratas aprovechan el hecho de que el presidente Trump haya restado importancia pública a la crisis del COVID-19. Trump dice que quería reducir el pánico. Joe Biden, por otro lado, ha estado mintiendo deliberadamente sobre la respuesta al  COVID-19 por parte de Trump desde el principio en un afán de causar pánico.

La campaña de Joe Biden les dice regularmente a los estadounidenses que nos enfrentamos a una “creciente crisis de salud pública”. Puede encontrar esas palabras en el sitio web de su campaña y en sus discursos.

Ante una crisis, ¿qué debería hacer un presidente? ¿Debería ese presidente promover el miedo o tratar de calmar los nervios de los estadounidenses? En otras palabras, ¿debería un presidente decirle a los estadounidenses que “lo único que tenemos que temer es… al miedo mismo” o debería decir cosas que causan “un terror injustificado que paraliza los esfuerzos necesarios”?

El mundo reconoce que el comentario del “miedo en sí mismo” pertenece a Franklin Delano Roosevelt. Pocos recuerdan su advertencia en ese mismo discurso contra “el terror injustificado que paraliza los esfuerzos necesarios”. Al decir esas palabras, Roosevelt no solo minimizó el miedo, Roosevelt entendió que el liderazgo es más físico que verbal— que la acción importa.

Desde enero de este año, el presidente Trump ha realizado los trabajos necesarios en la ruta a la más grande respuesta del gobierno desde la presidencia de Roosevelt. El reconocimiento sincero de eso comienza con el comentario del Dr. Fauci del 13 de abril de que el presidente Trump siguió las recomendaciones de salud cada vez que se hicieron.

De hecho, el presidente Trump se adelantó a las recomendaciones al restringir los viajes provenientes de China. La respuesta de Joe Biden a la acción de Trump fue acusar a Trump de “histeria, xenofobia y fomento del miedo”. La respuesta de Biden fue claramente diseñada para promover el “terror injustificado” con el propósito de paralizar los “esfuerzos necesarios”.

Sin embargo, el presidente Trump continuó actuando en cinco áreas amplias:

  1. Declarando al COVID-19 una emergencia de salud pública.

2. Estableciendo la movilización nacional más grande y costosa desde la Segunda Guerra Mundial para entregar el Equipo de Protección Personal (EPP) necesario y garantizando que ningún estadounidense que necesitara un respirador se quedara sin uno.

3. Expandiendo ampliamente las pruebas, lo que dio como resultado que se administraran más de 93 millones de pruebas hasta la fecha.

4. Estableciendo el Programa de Protección de Cheques de Pago (PPP) sin precedentes y proporcionando pagos de ayuda por el coronavirus a pequeñas empresas y trabajadores.

5. Liderando una iniciativa mundial conocida como Operación Warp Speed ​​(Velocidad Luz) para proporcionar al mundo una vacuna contra el COVID-19.

En general, el gobierno federal, incluida la Reserva Federal, ha gastado casi cinco billones de dólares para abordar la crisis de COVID-19. ¿Cuánto es eso? Bueno, se esperaba que todo el presupuesto federal de 2020 fuera de aproximadamente USD 5 billones. En otras palabras, con el COVID-19, el gobierno federal duplicó su gasto de 2020.

En respuesta a esa acción, Joe Biden miente al pueblo estadounidense y al mundo, día y noche, al afirmar: “El presidente todavía no tiene un plan”.

Esa no es su única mentira, ni mucho menos.

Biden mintió al decir que pidió que los expertos estadounidenses fueran a China en enero y al decir que el presidente Trump “no hizo ningún esfuerzo” para que los expertos médicos ingresaran a China. De hecho, Biden no pidió a los expertos estadounidenses que fueran a China sino hasta el 25 de febrero y para ese entonces Estados Unidos ya tenía personal en Wuhan, donde comenzó la pandemia.

Biden mintió al afirmar que el presidente Trump rechazó los equipos de pruebas de la Organización Mundial de la Salud (OMS). De hecho, la OMS nunca los ofreció. Biden mintió más adelante cuando afirmó que la Oficina de Respuesta ante Pandemias de la Casa Blanca fue eliminada. No lo fue.

El Washington Post le dio a Biden 4 Pinochos cuando acusó al presidente Trump de “silenciar a un alto funcionario de los CDC”. Hicieron lo mismo cuando Biden afirmó que el presidente Trump llamó a COVID-19 un “engaño”.

Biden mintió cuando acusó al presidente Trump de recortar fondos para el Centro para el Control de Enfermedades y el Instituto Nacional de Salud. También mintió al afirmar que fue el primero en pedir el uso de la Ley de Producción de Defensa y llegó a afirmar que lo solicitó en enero. De hecho, Biden no lo mencionó hasta el 18 de marzo —después de que el presidente Trump ya firmara una orden para hacerlo.

Ahora, si alguien solo escuchara la versión de los hechos de Joe Biden, podría pensar que el presidente Trump no está haciendo lo suficiente. Pero hay 5 billones de razones por las que Joe Biden los engaña.

En cuanto al plan de Biden para el COVID-19, Wall Street Journal lo describió recientemente como “El plan Me-Too COVID de Joe Biden” y declara que “Dejando a un lado el mandato sobre las mascarillas, Trump ya está haciendo lo que Joe recomienda”. Ah, y no lo olvide, Biden se abandonó recientemente de su mandato sobre las mascarillas y su amenaza de cerrar el país.

En verdad, parece que el único plan real de Biden es mentir en su camino hacia la presidencia y hacer que los estadounidenses teman al COVID-19.

Mientras lo hace, Biden está violando la advertencia de FDR al sembrar “un terror injustificado que paraliza los esfuerzos necesarios”. En ese caso, lo último con lo que Biden debería ser recompensado es con la Casa Blanca. En cambio, el presidente Trump debería ser recompensado sus acciones, sus planes y su firmeza en esta crisis.

Thomas Del Beccaro – La Gran Época