China comunista es el “nuevo imperio del mal” que quiere “derrotar totalmente” a EE.UU., dice Ted Cruz

El senador Ted Cruz (R-Texas) durante una audiencia judicial del Senado sobre jurisdicciones santuario, en Capitol Hill, Washington, el 22 de octubre de 2019. (Charlotte Cuthbertson/The Epoch Times).

El régimen comunista chino es el “nuevo imperio del mal”, que se empeña en derrotar a Estados Unidos para convertirse en la única superpotencia del mundo, advirtió el senador republicano de Texas, Ted Cruz.

“Los objetivos de China son dominar al mundo”, dijo Cruz en una reciente entrevista con el programa “American Thought Leader” de The Epoch Times. “Ellos tienen la intención de derrotar completamente a Estados Unidos”.

Basándose en el famoso discurso del presidente Ronald Reagan sobre la Guerra Fría, que describió a la Unión Soviética como un “imperio del mal”, Cruz declaró que ahora el mundo está luchando contra un nuevo régimen malvado que se formó en el Partido Comunista Chino.

Para contrarrestar la amenaza, el senador cree que el gobierno de Estados Unidos debe tomar una página del libro de Reagan.

“Durante toda la Guerra Fría, no nos metimos en una guerra de disparos con la Unión Soviética”, señaló. “Más bien —y Reagan esto lo entendió mejor— nos comprometimos a un esfuerzo de sistemático e integral de hacer brillar una luz, para usar el poder de la verdad, usar presiones económicas, usar presiones diplomáticas, usar el poder del sistema de libre empresas de Estados Unidos, para derrocarlos y llevarlos a la bancarrota”.

“Necesitamos tener la misma estrategia integral que tuvimos al ganar la Guerra Fría, necesitamos tener la misma estrategia para derrotar a China”.

Cruz dice que este enfoque requiere comprender la amplitud de la agresión del régimen comunista contra Estados Unidos, desde el espionaje hasta la propaganda, desde el robo de la propiedad intelectual hasta las campañas de influencia maligna además de sus amenazas en el extranjero, incluyendo los abusos de los derechos humanos en su territorio, la subversión de las libertades de Hong Kong y la intimidación a la autodeterminación de Taiwán.

Hong Kong es el “nuevo Berlín, el nuevo frente entre la tiranía y la libertad”, añadió, destacando que desde que Beijing impuso una nueva ley de seguridad nacional en Hong Kong a principios de este año, la ciudad ha sido testigo de restricciones sin precedentes a las libertades, que según los activistas marcaron el comienzo de un gobierno autoritario sobre el centro financiero.

Mientras tanto, dijo el senador Cruz, Hong Kong y Taiwán son importantes porque representan “un faro de libertad para el mundo”.

“Esto demuestra la fragilidad del gobierno chino porque se revela paz y prosperidad en personas que son de origen étnico chino, pero que viven —o han estado viviendo, en el caso de Hong Kong— libres, con libertad de empresa y disfrutando de una increíble prosperidad”, dijo Cruz.

El Partido Comunista Chino (PCCh) promovió durante mucho tiempo la propaganda de que el pueblo chino necesita al Partido para prosperar y tener éxito como nación.

Como un acérrimo crítico del PCCh en el Congreso, Cruz despertó su ira. Fue sancionado dos veces por Beijing en los últimos meses, primero por hablar en contra de la represión del régimen a los musulmanes uigures en la región de Xinjiang, y luego por los abusos en Hong Kong. Cruz también presentó varios proyectos de ley, dirigidos a una serie de amenazas del PCCh, como para combatir su influencia en Hollywood y reducir la dependencia de la cadena de suministro de Estados Unidos en China.

Según el senador, antes de la pandemia había mucha gente en Washington que era “apologista de China”, incluidos legisladores de ambos lados del pasillo.

“Ellos solo vieron que podían conseguir un dólar, vieron el enorme mercado chino y tristemente nosotros vimos eso con las empresas estadounidenses. Vemos eso con Hollywood. Lo vemos con las ligas deportivas”, dijo.

“Quieren tanto que están dispuestos a hacer negocios con torturadores y asesinos. Están dispuestos a hacer la vista gorda. Ellos están dispuestos a darle al Partido Comunista Chino la pluma de la censura”.

La pandemia del virus del PCCh, sin embargo, causó que muchos en Washington y en otros lugares replanteen fundamentalmente la relación de Estados Unidos con el régimen chino, señaló el senador.

La semana pasada, Cruz se unió a un grupo bipartidista de legisladores que llamaron al director general de Walt Disney Co. para que expliquen cómo la empresa llegó a asociarse con las autoridades de seguridad y propaganda de Xinjiang para su película “Mulan”. La empresa fue objeto de críticas por su decisión de filmar escenas en la región de Xinjiang, donde más de un millón de uigures y otras minorías musulmanas están detenidas en campos de reclusión. Los créditos finales de la película agradecen al buró de seguridad de la región, así como a otras agencias gubernamentales.

“Disney agradece a las fuerzas policiales, a los matones con botas que dirigen los campos de concentración”, dijo Cruz.

“Esto es Disney, por el amor de Dios. Yo quiero decir, esto es, ya saben, se supone que es como mamá y el pastel de manzana”.

Cathy He y Jan Jekielek – La Gran Época