Esto es lo que la Convención Nacional Demócrata llama “protestas pacíficas”

Joe Biden, candidato a Presidente de Estados Unidos por el Partido Demócrata.

El 17 de agosto se inició en la ciudad de Milwaukee, Wisconsin, la Convención Nacional Demócrata (DNC, por sus siglas en Inglés) para nominar a Joe Biden candidato presidencial por el Partido Demócrata.

Gran parte del primer día de la convención se centró en el tema del racismo, un arma política usada por los demócratas en cada elección presidencial. Irónicamente, cada cuatro años la convención ignora que el Partido Demócrata creó el KKK, que el mentor de Hillary Clinton fue el senador Robert Byrd, miembro y reclutador del KKK, y que Abraham Lincoln, un presidente republicano, terminó la esclavitud en los EEUU. 

Los demócratas aprovecharon y explotaron la trágica muerte de George Floyd para tildar a Donald Trump de racista. Floyd murió el 25 de mayo en la ciudad de Minneapolis después de un altercado con un policía blanco quien fue despedido y acusado de asesinato. Cabe mencionar que el presidente Trump condenó el acto en más de una ocasión.

Después de la muerte de George Floyd, EEUU entró en una crisis nacional  caracterizada por caos, vandalismo y asesinatos nunca antes vista durante un año de comicios presidenciales.

Edificio en llamas durante las protestas por la muerte de George Floyd en Minneapolis (AP Photo/John Minchillo)

Por meses, numerosas ciudades fueron destruidas por los manifestantes; quienes – en nombre del supuesto racismo que agobia a EEUU – atacaron edificios públicos, asesinaron a civiles y policías, destruyeron carros, vandalizaron negocios privados, quemaron la bandera de EEUU, derribaron estatuas y golpearon a personas indefensas.

En los días que siguieron a la muerte de George Floyd, 15 personas fallecieron debido a la violencia callejera, incluso un policía negro de 77 años que fue asesinado por un manifestante. Ninguna de estas víctimas fue mencionada en la Convención Demócrata. Hasta la fecha, por lo menos 150 agentes del orden han sido heridos durante las protestas. Aún más, cientos de negocios de hispanos y negros fueron destruidos en múltiples ciudades. 

Personas que fallecieron durante las protestas por la muerte de George Floyd (Foto de Conservatives Fighters)

A pesar del daño material, humano y económico causado por los alborotadores, los demócratas culparon al presidente Trump y a la policía. Luego decidieron desfinanciar Departamentos de Policías y facilitar la liberación de manifestantes arrestados durante los disturbios. No fue sorpresa que el número de actos vandálicos y asesinatos aumentó drásticamente en varias ciudades del país. 

Cabe mencionar que las principales ciudades afectadas por la violencia en EEUU están gobernadas por alcaldes demócratas; por ejemplo, Chicago, Nueva York, Minneapolis, Portland, Seattle, Los Angeles, Washington DC y St Louis, por mencionar algunas.

Bajo estas circunstancias, el caos, los saqueos y el vandalismo alcanzaron niveles alarmantes. El presidente Trump condenó los actos delictivos y envió fuerzas federales para restaurar el orden y la paz. En otro acto incomprensible e irracional, los demócratas y los medios anti-Trump fustigaron la medida del presidente, mientras continuaron apoyando y justificando los disturbios callejeros. 

No obstante la crisis de violencia que el país ha vivido por meses, varios participantes de la Convención Nacional Demócrata – incluyendo Eva Longoria, la presentadora del evento – llamaron a las manifestaciones callejeras “protestas pacíficas”. Paradójicamente, los manifestantes reconocieron en programas de televisión la naturaleza violenta de las protestas y sus planes de continuar con las mismas. Los dos grupos principales detrás de los disturbios son Antifa y Black Lives Matter, ambos considerados organizaciones radicales marxistas. 

Este es el partido político que culpa a Trump de incitar el odio y que habla de reconciliación nacional, igualdad y racismo. 

Los disturbios y las manifestaciones violentas son propiciadas y financiadas por organizaciones radicales opuestas al gobierno del presidente Trump. El objetivo es crear caos y división antes de las elecciones presidenciales. Es una táctica conocida de la izquierda para socavar el proceso político de un país democrático. 

Manifestantes encima de un carro destruido en Minneapolis (Star Tribune via Getty Images)

No es la primera vez que el Partido Demócrata incita y crea violencia política en EEUU. La historia está llena de ejemplos similares por más de 150 años.  

Como muchos analistas han expresado, los actos vandálicos de esta naturaleza no tienen nada que ver con la vida de los negros u otras minorías en EEUU. Al contrario, constituyen un ataque a la integridad, seguridad y libertad de la población en general; incluyendo las mismas personas que los manifestantes dicen representar y defender. 

El propósito del caos que impera en las ciudades de EEUU es deshacerse del gobierno democrático y constitucional del presidente Trump. Desafortunadamente, esta crisis es fomentada y apoyada por el Partido Demócrata y los medios izquierdistas liberales opuestos al mandatario republicano. 

Las acciones de los demócrats no sólo han incitado la violencia en múltiples ciudades de EEUU, sino también legalizado la anarquía… y el pueblo americano ha pagado las consecuencias. Aún más, ninguno de los participantes en la Convención Nacional Demócrata condenó el vandalismo y los asesinatos cometidos por los manifestantes. Al contrario; los demócratas ignoraron, apoyaron o justificaron los disturbios de los alborotadores.

La crisis actual que EEUU vive es otro ejemplo de la violencia política que ha caracterizado por décadas a los demócratas. Es el mismo patrón, desde Abraham Lincoln hasta Donald Trump. La historia lo recordará así. 

Juan Torres