La violencia y la anarquía reinan en Portland

Agentes federales se enfrentan a los manifestantes frente a la corte federal Mark O. Hatfield en el centro de Portland mientras la ciudad experimenta otra noche de disturbios en Portland, Oregón, el 25 de julio de 2020. (Spencer Platt/Getty Images)

PORTLAND, Ore.—Cada noche, cuando los últimos rayos de sol se desvanecen, cientos, a veces miles, de manifestantes y alborotadores comienzan a emerger. Su objetivo: la corte federal Mark O. Hatfield ubicada en el centro de la ciudad en Portland, Oregón.

Lo que les espera dentro de la corte es una mezcla de agentes del Servicio de Protección Federal, el Servicio de Alguaciles de EE.UU. y de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza. Ellos fueron enviados a la ciudad como refuerzos para proteger los edificios federales.

En medio de golpes de tambores y vítores escandalosos que castigaban a los agentes federales, algunos en la multitud intentan agitar y agravar aún más la escena.

Noche tras noche — ahora en su 59º, y sigue alargándose— los agentes se enfrentan a una avalancha de proyectiles como piedras, botellas y ladrillos, así como fuegos artificiales comerciales (los cuales pueden causar quemaduras), según la Oficina de Policía de Portland. Los alborotadores también golpean contra la barrera protectora que rodea la mayor parte de la corte, a veces usando sierras para cortar, otras veces usando garfios o cuerdas para derribarla.

Los agentes federales también tienen que lidiar con los alborotadores que esgrimen láseres verdes de alta potencia que pueden cegar, así como ocasionar incendios frente a la corte. En respuesta, las autoridades utilizan gases lacrimógenos y otras municiones de control de multitudes como balas de goma y pelotas de pimienta. Los agentes también realizaron varios arrestos (luego de múltiples avisos de sirena).

“Tenemos tres agentes quienes actualmente tienen lesiones en los ojos, y es posible que no recuperen la visión en esos ojos por esos ataques con láser”, dijo recientemente el subdirector de Operaciones del Servicio Federal de Protección (FPS), Richard “Kriss” Cline.

Los manifestantes parecen coordinar en muchos frentes, uno de ellos es el bloqueo ilegal de las carreteras cercanas con bicicletas y automóviles. Múltiples camionetas con suministros médicos y los llamados médicos están también a la espera (normalmente situados en la parte posterior de la protesta), mientras que otras camionetas patrullan la zona proporcionando alimentos y agua gratis.

“Cualquier mensaje que buscaban transmitir se ha perdido ahora con la violencia que sucede todas las noches”, dijo Fabian Gordon, dueño de un negocio de Portland quien presenció de primera mano los acontecimientos que se desarrollaron en la protesta del 24 de julio.

“Ya superamos el punto de tener sentido”, dijo a The Epoch Times. “En mi opinión, mi generación se está poniendo en contra de manera privada, públicamente no lo dirán, pero yo sí lo haré porque estoy enojado por esto. Estoy enojado por la destrucción, la orgía de violencia”.

Gordon dijo que estaba molesto con el impacto que los disturbios tendrían en el “futuro económico de esta zona”.

“Estoy muy preocupado por lo que le pase en unos meses a mi ciudad cuando todo esto acabe, ¿qué queda?”, dijo. “[Es] obviamente aterrador, y esa es la palabra correcta para usar”.

Durante el día, las protestas son en gran medida pacíficas. Pero por la noche, es una historia diferente, y la violencia no parece mostrar ningún signo de disminución. En las últimas semanas, la policía de Portland informó de apuñalamientos y disparos que sucedieron en o cerca de la corte federal.

Y el 26 de julio, las autoridades encontraron una bolsa que un transeúnte les indicó que contenía “rifles cargados de cartuchos y bombas molotov”. La policía recuperó la bolsa y actualmente está investigando el origen de los materiales.

“Creo que ellos son anarquistas. Son los únicos que van a la cerca a tirar cosas y a hacer incendios. Hacen que todos se vean mal”, dijo Brad, quien nació y creció en Portland, y lleva más de una semana protestando. Él se negó a dar su apellido por motivos de privacidad.

“Estoy 100 por ciento en contra de ellos [los alborotadores], ellos están agitando a los agentes federales”, dijo a The Epoch Times el 25 de julio.

“No los culpo [a los agentes federales] por lanzar las granadas aturdidoras, pero lo que usan es una locura”.

La mayoría de los manifestantes son pacíficos, según Brad. Por otro lado, los videos de The Epoch Times muestran a la multitud vitoreando mientras los fuegos artificiales caen en la corte, una señal que los manifestantes apoyan la violencia, aunque no participen directamente en ella.

Brad criticó la respuesta de los agentes federales como demasiado excesiva, afirmando que “No somos una amenaza para ellos, tienen todos estos aparatos de alta tecnología; nosotros tenemos palos y piedras”.

Los graffitis en contra de la policía y a favor de la revolución se pueden apreciar desenfrenadamente por toda la zona que rodea la corte. Un graffiti dice explícitamente “Mata a un policía, salva una vida“. Los videos también muestran a los propios manifestantes cantando: “No es un motín, es una revolución”.

Mientras tanto, las banderas de Antifa también fueron vistas en los disturbios.

Los manifestantes tienen varias demandas. Algunas de ellas, que se proyectaron en el Centro de Justicia el 22 de julio, incluyen el desfinanciamiento de la policía de Portland en al menos un 50 por ciento, la liberación de todos los manifestantes de la cárcel, y que todos los agentes federales abandonen la ciudad.

“Sí, fue revoltoso”, dijo un manifestante a The Epoch Times el 24 de julio, refiriéndose a los disturbios. “¿Merecía tener ese tipo de repercusiones? Absolutamente no”.

El punto de vista de los agentes federales, sin embargo, cuenta una historia diferente. Mike Balsamo, un reportero de Associated Press al que se le concedió acceso dentro de la corte, dijo que por dentro “el miedo es palpable“.

Muchos de los agentes del Servicio de Alguaciles de EE.UU. con los que habló el reportero eran de Portland, y ellos tienen amigos que protestan pacíficamente durante el día, pero por la noche, los agentes dijeron que “las manifestaciones son secuestradas por agitadores que se dedican a la violencia”.

“No puedo salir a la calle sin temer por mi vida”, le dijo un agente del Servicio de Alguaciles de EE.UU que le pidió a Balsamo permanecer en el anonimato. “Estoy preocupado por mi vida, cada vez que salgo del edificio”.

En un caso, un fuego artificial comercial golpeó a un agente federal que no pudo responder a tiempo. Le quemó las mangas y el agente sufrió cortes sangrientos en ambos antebrazos. Otro agente sufrió una conmoción cerebral luego de ser golpeado en la cabeza con un fuego artificial de mortero.

Cada noche es una repetición de lo que ocurrió la noche anterior. Los alborotadores intensifican la situación hasta que los agentes federales responden. Algunas noches, los agentes federales abandonan por completo el edificio de la corte para hacer retroceder y dispersar a la multitud.

Los enfrentamientos entre los manifestantes, los alborotadores y los agentes federales suelen durar hasta la madrugada, cerca de las 3 a.m. A menudo, se observan a alborotadores armados con escudos y palos de hockey. También usan sopladores de hojas que dirigen el gas lacrimógeno de vuelta a los agentes federales. (Los agentes federales también tienen ahora sus propios sopladores de hojas).

El presidente Donald Trump advirtió a los habitantes de Portland que podrían ir a prisión si continúan atacando la corte federal.

“Los anarquistas, Agitadores o Manifestantes que vandalicen o dañen nuestra Corte Federal en Portland, o cualquier Edificio Federal en cualquiera de nuestras Ciudades o Estados, serán procesados bajo nuestra recientemente promulgada Ley de Estatuas y Monumentos”, dijo en un posteo de Twitter el 27 de julio. “MÍNIMO DIEZ AÑOS DE PRISIÓN. ¡No lo hagan!”

Un texto de la orden dice que el gobierno federal procesará “en la mayor medida posible conforme a la ley” a todo aquel que incite a la violencia y a la actividad ilegal, lo cual incluye el daño de monumentos, memoriales o estatuas. La Ley de Preservación y Reconocimiento de Monumentos a los Veteranos de Guerra de 2003 autoriza una pena de hasta 10 años de prisión por destruir o intentar destruir los monumentos que conmemoran a quienes prestaron servicios en las fuerzas armadas de Estados Unidos.

A lo largo de todo esto, el alcalde de Portland, Ted Wheeler, ha tratado de minimizar cualquier planificación o coordinación entre los agentes federales y la policía de Portland. El presidente de la Asociación de la Policía de Portland, Daryl Turner, dijo a NPR el 21 de julio que cuando los agentes federales llegaron por primera vez hubo cierta coordinación, pero no en “la última semana o dos”.

Mientras tanto, el principal fiscal federal de Oregón, el fiscal de EE.UU. Billy J. Williams, condenó los disturbios.

“Esta violencia nocturna no puede continuar”, dijo el 27 de julio. “Está destruyendo absolutamente el alma de nuestra ciudad”.

Bowen Xiao – La Gran Época