Cuestionan la eficacia de las pruebas de PCR para diagnosticar COVID-19: qué opinan los expertos

PCR son las siglas por las que se conoce a la reacción en cadena de la polimerasa, una técnica inventada por el bioquímico norteameticano Kary Mullis en 1985 (Shutterstock)

Una publicación puso en duda su sensibilidad y especificidad para detectar el SARS-CoV-2 y hasta se refirió a la recomendación de la OMS de “testear, testear y testear” como “mantra infundado”. “La herramienta tiene sus limitaciones, pero es la única que tenemos”, reconoció una experta a Infobae.

“Las medidas de cierre y las medidas higiénicas en todo el mundo se basan en el número de casos y las tasas de mortalidad creadas por las llamadas pruebas de RT-PCR SARS-CoV-2 utilizadas para identificar pacientes ‘positivos’, por lo que ‘positivo’ se suele comparar con ‘infectado’. Pero observando de cerca los hechos, la conclusión es que estas pruebas de PCR no tienen sentido como una herramienta de diagnóstico para determinar una supuesta infección por un virus supuestamente nuevo llamado SARS-CoV-2”. Sobre esa publicación, que cuestiona varios aspectos de la técnica usada mundialmente para determinar si una persona padece o no coronavirus, Infobae consultó a varios expertos.

Porque lo cierto es que en el inicio de la pandemia, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendaba “testear y aislar” como el método más eficiente para enfrentar al COVID-19.

Para empezar, conviene saber de qué se habla cuando se habla de la sensibilidad y especificidad de una técnica de diagnóstico.

“Son los dos primeros parámetros que se miran y se calculan al momento de crear una herramienta de diagnóstico”, comenzó a explicar a Infobae la bioquímica María Belén Bouzas (MN 7301), jefa de la División de Análisis Clínicos del Hospital Muñiz. La sensibilidad es la capacidad que tiene el test de detectar positivos en una población de enfermos (de identificarlos correctamente), en tanto la especificidad es la capacidad de identificar correctamente la ausencia de enfermedad”, puntualizó.

La médica especialista en medicina interna e infectología María Fernanda Rombini (MN 97087) detalló que “en la actualidad se dispone de dos diferentes tipos de pruebas diagnósticas que aportan información sobre la infección por el SARS-CoV-2: las pruebas que detectan la presencia del virus, denominadas directas, como la PCR en tiempo real, y las pruebas que demuestran que un paciente estuvo infectado a través de anticuerpos que creó frente al virus, llamadas indirectas, como las serológicas IgM/IgG”.

"La bibliografía indica que el método de PCR presenta sensibilidad adecuada para la detección de SARS-CoV-2" (Reuters/Brian Snyder/File Photo)

“La bibliografía indica que el método de PCR presenta sensibilidad adecuada para la detección de SARS-CoV-2” (Reuters/Brian Snyder/File Photo)

PCR son las siglas por las que se conoce a la reacción en cadena de la polimerasa (en inglés Polymerase Chain Reaction), una técnica científica avanzada que fue inventada por el bioquímico norteameticano Kary Mullis en 1985 y que le valió el Premio Nobel de Medicina en el año 93, y que se basa en las características de estabilidad al calor de una enzima polimerasa.

Esta técnica permite amplificar pequeñas regiones específicas del ADN en el laboratorio. Es decir, consigue que un pequeño segmento de ADN que pasaría desapercibido en un análisis cualquiera se multiplique millones de veces y así sea fácil de detectar -puntualizó Rombini-. En alguno casos, como en la actual epidemia de coronavirus SARS-CoV-2, se están empleando las PCR para detectar, confirmar o descartar la presencia del coronavirus en el organismo, ya que, como decimos, esta prueba de diagnóstico permite localizar y amplificar un fragmento del material genético de un patógeno o microorganismo, que en el caso del coronavirus es una molécula de ARN”.

Precisamente sobre el origen de la técnica, el artículo en cuestión hacía referencia a que su creador “no dudaría en considerar que la PCR era inapropiada para detectar una infección viral”. Tal afirmación, para Bouzas es “manipulada y fuera de tiempo”.

“Es verdad que cuando se desarrolló esta metodología la biología molecular no estaba pensada para hacer diagnóstico, pero en virología fue ganando terreno por una cuestión de sensibilidad frente a los cultivos -aseguró-. Desde ese desarrollo hasta hoy sería impensado no hacer diagnóstico con esta técnica, porque el cultivo es más laborioso, menos sensible y requiere más tiempo”. Para ella, “sacando esta técnica, quedan los métodos serológicos, que resultan ideales en muchos virus, pero en otros sí o sí se tiene que hacer biología molecular”.

“Nadie, ni Mullis, que falleció el año pasado, hubiera imaginado que el secuenciamiento del genoma viral pudiera ser una herramienta en el laboratorio, pero la evolución de la tecnología es tremenda”, agregó.

Para el médico infectólogo Eduardo López, “la característica de ser genómica hace que la técnica de PCR en general sea considerada específica en la medida que se incorpore la información genética del virus”.

En lo que respecta a su sensibilidad, el especialista que integra el comité de expertos que asesora al Gobierno en la pandemia, consideró que “si la muestra se toma en el periodo de síntomas es del 90%; hay un periodo presintomático en el que el 20% de los individuos elimina el virus y se detecta aunque no tenga síntomas, y finalmente se encuentran los asintomáticos puros, que en ningún momento tienen síntomas, pero según el ambiente en que se encuentren (en referencia a los habitantes de un barrio vulnerable o el personal sanitario) si se hace hisopado puede dar positivo”.

Hay un periodo presintomático en el que el 20% de los individuos elimina el virus y se detecta aunque no tenga síntomas (Shutterstock)

Hay un periodo presintomático en el que el 20% de los individuos elimina el virus y se detecta aunque no tenga síntomas (Shutterstock)

La bibliografía indica que el método de PCR presenta sensibilidad adecuada para la detección de SARS-CoV-2, a partir de la aparición de los síntomas en los pacientes testeados. Los estudios actuales indican que antes de la presencia de los síntomas la sensibilidad de la técnica disminuye, mostrando una proporción de falsos negativos (personas que tienen la presencia del virus pero que dan resultado negativo frente a la prueba realizada) entre el 60 y el 100%”, aseguró Rombini, quien es coordinadora del Centro Flores de Helios Salud Doctor Stamboulian.

En ese sentido, otra de las críticas que el artículo de OffGuardian plantea a la técnica es la falta de un estándar de oro válido. “Este es un punto fundamental. Las pruebas deben ser evaluadas para determinar su precisión, estrictamente hablando su sensibilidad y especificidad, en comparación con un ‘estándar de oro’, lo que significa el método más preciso disponible”, asegura la publicación.

Para Bouzas, que además integra el comité de expertos de la Ciudad, ése es “el único punto real que tiene el artículo: no hay gold standard para la PCR, sólo se compara con la enfermedad, tenés COVID-19 o no tenés”.

Y tras asegurar que “la sensibilidad y especificidad de los distintos métodos no se sabe”, la especialista destacó: “No hay un dato que diga la PCR tiene una sensibilidad de tanto; eso es variable y no hay estimación fehaciente”. “La herramienta tiene sus limitaciones, no la conocemos perfectamente, pero es la única técnica que tenemos”, reconoció.

Sobre falsos positivos y positivos que no contagian

"Puede ocurrir que al repetirse un hisopado positivo dé negativo, o se estudie al paciente con un test de otra marca comercial similar y no se detecte el virus" (Shutterstock)

“Puede ocurrir que al repetirse un hisopado positivo dé negativo, o se estudie al paciente con un test de otra marca comercial similar y no se detecte el virus” (Shutterstock)

Según la publicación, no es posible conocer la tasa de falsos positivos de las pruebas de PCR sin una prueba generalizada de personas que ciertamente no tienen el virus, comprobado por un método que es independiente de la prueba (que tiene un estándar de oro sólido).

Y ejemplificó: “Ya en febrero, la autoridad de salud de la provincia china de Guangdong informó que las personas que se recuperaron completamente de la enfermedad atribuida a COVID-19, comenzaron a dar un resultado ‘negativo’ y luego volvieron a dar un resultado ‘positivo’. Un mes después, un artículo publicado en el Journal of Medical Virology mostró que 29 de 610 pacientes en un hospital en Wuhan tenían de tres a seis resultados de pruebas que cambiaron entre ‘negativo’, ‘positivo’ y ‘dudoso’. Un tercer ejemplo es un estudio de Singapur en el que se realizaron pruebas casi a diario en 18 pacientes y la mayoría pasó de ‘positivo’ a ‘negativo’ a ‘positivo’ al menos una vez, y hasta cinco veces en un paciente”.

En este punto, fue reveladora la aclaración de López, quien explicó que “encontrar una PCR positiva no implica que el individuo tenga partículas virales infectantes”. “La PCR puede detectar restos de genoma viral y no tener la persona partícula viral infectante y eso se ve probablemente en los asintomáticos y también en los individuos que se recuperaron, en quienes muchas veces se registran hisopados positivo pero el cultivo viral es negativo”.

“La PCR habla de presencia de virus, pero no determina si está activo. El ARN viral que supuestamente detecta puede no indicar la presencia de virus infeccioso”, resaltó el infectólogo, para quien “por esa causa la OMS decidió en los casos leves dar el alta al paciente al día diez sin necesidad de repetir la PCR”.

"Encontrar una PCR positiva no implica que el individuo tenga partículas virales infectantes" (Shutterstock)

“Encontrar una PCR positiva no implica que el individuo tenga partículas virales infectantes” (Shutterstock)

Al respecto, Bouzas explicó que “la PCR en tiempo real no es otra cosa que ciclos de producción exponencial de genomas: si hay virus se duplica”. En ese sentido, “puede ocurrir que al repetirse un hisopado positivo dé negativo, o se estudie al paciente con un test de otra marca comercial similar y no se detecte el virus”. Para ella, cuando pasa eso, puede ser por dos causas: “Por contaminación cruzada en el procesamiento de la muestra (lo más común) o porque la técnica no es suficientemente específica”.

Otra situación que puede presentarse son los “falsos negativos”, que tienen que ver -según la bioquímica- “con calidad de muestra, el tipo de muestra, o la disminución de excreción viral por parte del paciente”.

Para Rombini, “los falsos negativos que disminuyen la sensibilidad pueden aparecer si la toma de la muestra es inadecuada (cantidad escasa), el transporte es inadecuado (no se mantiene la cadena de frío) o con retraso o si hay poca eliminación de virus por el paciente por el estadio del proceso (asintomático, pre sintomático o post sintomático)”. “Si se obtiene un resultado negativo del hisopado nasofaríngeo en un paciente con un alto índice de sospecha de COVID-19 siempre se sugiere repetir el estudio o tomar muestras del tracto respiratorio inferior para aumentar la sensibilidad de la prueba”.

Para finalizar, Bouzas observó que “esta es una pandemia única”. “Es verdad que este es un modelo que nunca se vio antes: que se salga a testear masivamente con una técnica molecular, y que se la use tanto para diagnosticar pacientes como para tamizaje -consideró-. Por otra parte, el testeo sirve cuando se hace junto con una intervención; esto es aislar a los positivos, rastrear a sus contactos, etc, no es una herramienta válida usada en solitario, y el ejemplo más cercano lo vemos en Chile, país con el que se nos comparó en varias oportunidades por su mayor capacidad de testeo con un volumen de población mucho menor que el argentino y sin embargo eso no se refleja en la cantidad de muertos que presenta el país vecino”.

Valeria Chavez – Infobae