4 de julio de 1776, el gran día que cimentó la creación de la nación

Vista parcial del conjunto monumental The Cavalry, frente al Capitolio en Washington DC. JESÚS HERNÁNDEZ / DLA.

Hace 244 años Filadelfia fue testigo de la fundación de la base que condujo a la creación de la nueva nación, que más tarde fue consolidada con los principios básicos de libertad y derechos civiles.

MIAMI.- Cuentan los historiadores que transcurría la segunda mitad del siglo XVIII, cuando un grupo de descendientes de británicos, irlandeses y otras nacionalidades optaron por declarar la independencia de las entonces 13 colonias de Norteamérica, el 4 de julio de 1776.

Aquel histórico suceso tuvo por testigo la naciente ciudad de Filadelfia, donde se fundó la base que condujo a la creación de la nueva nación, que más tarde fue consolidada con los principios básicos de libertad, que terminaron por inspirar la emancipación de muchos pueblos del hemisferio occidental.

Revolución

De hecho, la confrontación militar estalló unos meses antes, el 18 de abril de 1775, cuando “un grupo de soldados británicos que viajaba de Boston a Concord para confiscar municiones disparó contra un grupo de milicianos de la población de Lexington, haciendo así saltar la chispa que dio comienzo a la Guerra de Independencia de los Estados Unidos”, señaló la historiadora Ana Barrio.

Y es que Estados Unidos de América no celebra la festividad de su independencia el día que culminó la dominación colonial, sino “la fecha cuando declaró su derecho a ser libre”, subrayó la académica.

De esta manera, los representantes de las entonces llamadas 13 colonias británicas, que ocupaban la costa que mira al océano Atlántico, desde Georgia hasta la antigua Massachusetts, se reunieron en Filadelfia, bajo la dirección de Benjamin Franklin, Thomas Jefferson y John Adams, para discutir el contenido de la esperada Declaración de Independencia.

La histórica proclamación, que tuvo lugar en la antigua casa de legislatura de Pennsylvania, que hoy conocemos como Independence Hall, fue más tarde reproducida por el pincel del pintor John Trumbull, cuyo gran lienzo cuelga hoy en una de las paredes de la rotonda del Capitolio nacional en Washington D.C.

Entretanto, mientras la Declaración de Independencia tomaba forma y se escuchaba a cuatro vientos desde el balcón de la antigua casa de legislatura de Pennsylvania, la lucha contra el Ejército británico continuaba en el campo de batalla.

“El conflicto se fue desarrollando en forma de guerra de guerrillas hasta octubre de 1777, momento en el que las tropas británicas se vieron obligadas a rendirse tras la Batalla de Saratoga, en el estado de Nueva York”, recordó la historiadora.

Fue entonces cuando Francia y España, que se encontraban en guera con Inglaterra, en Europa, “vieron una oportunidad para resarcirse. En febrero de 1778 Francia entró formalmente en la guerra y España comenzó a colaborar con los independentistas enviando dinero y armamento”.

Cuenta la historia que la batalla final por la Independencia tuvo lugar el 19 de octubre de 1781 en Yorktown, en el estado de Virginia, donde las tropas independentistas fueron secundadas por las francesas, en su afán por combatir a los ingleses.

Dirigidos por el general estadounidense George Washington, que más tarde resultó ser el primer presidente electo del país, las tropas se dirigieron a Nueva York, luego de debilitar la presencia militar británica en la zona.

Tras la captura de unos 8.000 soldados británicos y el debilitamiento moral del ejército colonial, Gran Bretaña y los fundadores de la Unión Americana llegaron a un acuerdo estratégico que condujo a la independencia y la fundación de los Estados Unidos de América.

Creación de la nación

La separación definitiva no fue reconocida por Londres hasta el 3 de septiembre de 1783, cuando el Imperio británico aceptó la independencia de las 13 colonias y acordó firmar el Tratado de París.

A partir de entonces, la estructura de Gobierno y la ruta a seguir para establecer la nueva nación tuvo por ley fundamental la Constitución nacional, que aún se mantiene vigente como las más antigua en efecto en el mundo, que fue redactada el 17 de septiembre de 1787 y ratificada por medio de convenciones realizadas en cada estado, para ser finalmente adoptada el 4 de marzo de 1789.

Entretanto, el territorio de la nación estadounidense creció con la compra de Louisiana a Francia en 1803 y la rebelión de los colonos estadounidenses en Texas, que conllevó a la intervención militar en el norte del antiguo México en 1848 y la adjudicación de territorios, incluyendo a California.

Con el curso de los años, Estados Unidos de América se convirtió en una poderosa nación, sobre la base de la Revolución Industrial y las grandes inmigraciones, que persiste en nuestros días.

“Hoy miramos atrás y valoramos los grandes logros que hemos forjado como nación”, señaló el profesor de historia Michael Robinson, de Harvard University. “Y nos damos cuenta de lo mucho que tenemos que hacer aún para mantener el equilibrio indispensable de poderes que nos ha hecho grandes”, resaltó.

Celebración

El país celebra la fecha patria con fiestas públicas y un sinfín de fuegos artificiales, pero Filadelfia, la ciudad que presenció el nacimiento de la independencia, lo festeja como ninguna otra.

No obstante, este año la mano invisible de la crisis sanitaria del coronavirus obliga a la población a resguardarse y a las autoridades gubernamentales a posponer las actividades públicas.

No obstante, la noche se vestirá de colores en pueblos y ciudades, cuando miles de fuegos artificiales salten en las alturas.

Desde casa, sea desde un balcón o a través de la pantalla de un televisor, no faltará quien diga Happy Birthday America, again and again.

Jesús Hernández – Diario Las Américas