La muerte de George Floyd: otra oportunidad y pretexto para atacar al Presidente Trump

La trágica muerte de George Floyd en manos de la policía de Minneapolis ha generado caos y violencia en múltiples ciudades de EEUU. Miles de jóvenes manifestantes salieron a las calles a protestar… y con razón. Cualquier individuo de cualquier raza tiene el derecho de estar indignado por el fallecimiento de Floyd, especialmente en las circunstancias que rodearon su muerte.

Desafortunadamente, las protestas se tornaron violentas en varias ciudades del país. Al momento de escribir este artículo, los manifestantes han incendiado edificios y carros, saqueado decenas de negocios privados y herido a más de 60 policías y agentes del Servicio Secreto. Aún más, un joven de 19 años en Detroit y un agente federal en Oakland murieron en los disturbios.

Melvin Carter, alcalde de la ciudad de St Paul, Estado de Minnesota, informó recientemente que cada persona arrestada provenía de fuera del Estado. Según las autoridades, este hecho refleja disturbios anteriores causados por Antifa y Black Lives Matter, organizaciones radicales de izquierda conocidas por promover el caos. Estas organizaciones introducen manifestantes profesionales desde fuera del Estado para fomentar la violencia y sus agendas en el país. Al respecto, el Fiscal General, William Barr, dijo que las protestas parecen haber sido “planeadas y organizadas” por grupos radicales y agitadores externos que están explotando la situación actual.

Poco después de la muerte de George Floyd, 4 policías de Minneapolis fueron removidos de sus funciones. Derek Chauvin, el oficial que sofocó a Floyd antes de morir, fue arrestado y acusado de asesinato en tercer grado.

El Presidente Trump condenó la muerte de George Floyd y dio las condolencias a sus familiares. El mandatario ordenó que el Departamento de Justicia y el FBI inicien una investigación del caso. “Mi corazón se dirige a la familia y amigos de George. ¡Se hará justicia!”, dijo Trump.

Trump también condenó el vandalismo y la violencia de los agitadores. “Estos matones están deshonrando la memoria de George Floyd, y no dejaré que eso suceda. Acabo de hablar con el gobernador Tim Walz y le dije que las Fuerzas Armadas están con él todo el camino. Cualquier dificultad y asumiremos el control. Cuando comienza el saqueo, el tiroteo comienza”, señaló Trump.

¿Ve usted en este mensaje alguna expression de racismo contra personas de raza negra o algún intento del Presidente para incitar la violencia en el país?

¿En qué se relaciona o justifica la muerte indigna de George Floyd con el cometimiento de atrocidades sobre bienes públicos y privados?

Manifestantes incendian un carro en protesta por la muerte de George Floyd

El criticismo del Presidente a las protestas violentas generadas por los manifestantes fue inmediatamente tomado fuera de contexto por Twitter y los medios opositores a la administración. Según el gigante de las redes sociales, Trump “glorificó la violencia” con su comentario. Como era de esperarse, la prensa anti-Trump difundió inmediatamente el ataque de Twitter contra el mandatario republicano.

Algunos demócratas aprovecharon el incidente para arremeter contra Trump. Maxime Waters, legisladora de California, acusó al mandatario – sin tener ninguna prueba – de ser causante de la muerte de George Floyd. Según Waters, los “silbidos de perros de Trump inspiraron a la policía” para que maten a Floyd. El socialista Bernie Sanders dijo que Trump “aboga por la violencia armada contra las comunidades negras”. La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, dijo que el presidente Trump está “avivando las llamas”. Joe Biden, candidato demócrata a la presidencia, cuestionó el “liderazgo” actual en EEUU. Conociéndolos, era de esperarse estas expresiones de los demócratas.

El Presidente se refirió al vandalismo, al saqueo y al incendio de edificios y carros perpetrados en Minneapolis y otras ciudades. Trump calificó el proceder de los manifestantes como conducta de “matones”. El mandatario también asoció los saqueos con tiroteos, lo cual no es raro en este tipo de incidentes violentos. De hecho, varios tiroteos se han reportado durante las protestas. Cabe mencionar que ninguno de los disparos provino de la policía.

Donald Trump aclaró su comentario y dijo que su expresión “saqueos conducen a disparos” se refería a personas que recibieron disparos durante los disturbios. “Es por ello que un hombre fue asesinado a tiros en Minneapolis el miércoles por la noche, mira lo que acaba de suceder en Louisville con siete personas baleadas”, afirmó el Presidente.

“Los disturbios están perjudicando a las empresas, especialmente a las pequeñas empresas afroamericanas, a los hogares y a los trabajadores de Minneapolis que quieren paz, igualdad y proveer a sus familias”, escribió Trump en su cuenta de Twitter.

Es insólito que Twitter, los medios de comunicación y los demócratas acusen al Presidente de “glorificar la violencia” cuando Trump en realidad hizo lo contrario. Es sorprendente que Twitter, siendo una compañía privada, no critique el extenso daño perpetrado por los manifestantes a los negocios privados durante las protestas.

Es inconcebible e hipócrita que los opositores de la administración critiquen y culpen al Presidente por la violencia de los manifestantes, mientras ignoran la destrucción y saqueos de la propiedad privada, los incendios de edificios y los ataques a la policía. Obviamente, tenían que enfocarse en Trump y criticar su comentario, no la violencia y destrucción generada por las protestas.

Manifestantes queman la estación de policía en la ciudad de Minneapolis

La actitud de Twitter fue obvia. Desafortunadamente, no es la primera vez que la conocida red social reacciona de esta manera. No por gusto en los últimos años más y más americanos se han quejado de la posición parcializada y sesgada del gigante tecnológico contra el presidente Trump y los conservadores en EEUU. La censura de Twitter no convierte a Trump en un incitador de violencia; al contrario, crea la imagen distorsionada de un jefe de Estado que prometió justicia para George Floyd y que criticó severamente el caos causado por los manifestantes.

Es curioso, por decir lo menos, que Twitter llame a la atención pública un comentario condenatorio del Presidente de EEUU,  mientras ignora los ataques e insultos a Trump y las medidas represivas del régimen comunista chino. Fue por esto que Trump recientemente dijo que Twitter “no está haciendo nada con respecto a las mentiras y propaganda que China o el partido demócrata de izquierda radical emiten”.

Cabe mencionar que el Presidente Obama llamó “matones” a los manifestantes de Baltimore cuando disturbios similares ocurrieron después de la muerte de Freddie Gray en manos de la policía. En aquella ocasión, Twitter, la prensa liberal y los demócratas guardaron silencio. Aparentemente, ciertas palabras están permitidas para un Presidente, siempre y cuando sea demócrata.

En momentos como éste el país debe estar unido y demandar con voz unánime justicia para George Floyd. No es el momento de dividir al país en seguidores y opositores del Presidente Trump. No se logra justicia a través de actos de vandalismo contra personas inocentes o negocios privados. No es necesario politizar la muerte trágica de una persona para degradar a un Presidente en un año de elecciones.

Los disturbios y la violencia de los manifestantes obligaron a varias ciudades y Estados del país no sólo a declarar Toque de Queda, sino también a solicitar protección de la Guardia Nacional. Seamos honestos, una cosa es la protesta justa y necesaria por la trágica muerte de George Floyd, otra cosa es el vandalismo y la destrucción del país.

Es una lástima que los demócratas y los opositores de la administración prefieren criticar al Presidente en vez de condenar los saqueos, la violencia y la anarquía de grupos radicales agitadores.

El Presidente Trump tuvo la razón cuando dijo que el vandalismo de los agitadores “deshonra la memoria de George Floyd”.

En conclusión, es muy lamentable que a éste asunto, criminal sin lugar a dudas, se le esté dando una connotación y un giro politizado no propio ajustado a la verdad, por parte de los mismos de siempre.

Juan Torres