El racismo en Estados Unidos: datos vs relato

Grupos de izquierda viajaron al Estado de Minnesota para fomentar el caos. (Foto: @CATERINAV / witter)

Tras la muerte de Floyd, se reactivó el consenso que existe en el mundo occidental acerca de la discriminación en el país del norte, pero la realidad nos muestra algo diferente.

El asesinato de George Floyd desató en la opinión pública local e internacional una idea que permanece en el inconsciente colectivo: Estados Unidos es un país racista. El grupo activista de izquierda “Black Lives Matter” denuncia al supremacismo blanco y discriminación que existe contra los negros en el país. Pero, como veremos a continuación, el relato y la realidad estadística no siempre van de la mano.

Una primera aproximación para determinar si EE.UU. es un país racista o no consiste en observar las estadísticas de las fuerzas de seguridad. En los últimos días, la muerte de Floyd desató una campaña de desprestigio a la policía americana, acusada de tratar en forma desigual a los detenidos de acuerdo con su procedencia o color de piel. Veamos qué dicen los datos:

Como podemos ver en el gráfico de arriba, el promedio de los últimos cinco años muestra que el 45% de los muertos en manos de la policía son de raza blanca, mientras que el 29% es de raza negra y un 16% son hispanoamericanos. El 10% restante se distribuye entre el resto de las etnias en forma no relevante para el estudio.

Hay un dato que puede ser esgrimido por el sector progresista: la población negra en Estados Unidos representa el 12% de la población, pero representan el 29% de los asesinados por las fuerzas de seguridad. Sin embargo, la distribución se vuelve equitativa aún con el anterior dato, si tenemos en cuenta que este grupo comete más de la mitad de los homicidios y robos y el 70% de los crímenes relacionados con la droga, lo que los expone mucho más a enfrentamientos letales y uso excesivo de la fuerza al ser arrestados. Los estudios tampoco muestran que los policías blancos tiendan a protagonizar estos incidentes más que los de otras etnicidades cuando el sospechoso es de raza negra.

Con los números en la mano, el argumento expuesto por la izquierda cae por su propio peso. La muerte de Floyd, además, se dio en manos de un policía con un largo historial de abuso en el uso de la fuerza, y no en contra de personas de raza negra en especial. No hay pruebas de que la violencia desmedida se produjo como consecuencia del color de piel de la víctima.

Ahora toca saber si Estados Unidos es un país racista, de acuerdo con los crímenes interraciales cometidos por civiles, teniendo en cuenta que la policía representa a un sector muy minoritario de la población, además de ser multiétnico.

En el gráfico de arriba, vemos los crímenes cometidos por afroamericanos hacia blancos, a hispanos, de blancos a afroamericanos, de blancos a hispanos, de hispanos a blancos y de hispanos a afroamericanos, en ese orden. El total de crímenes nos da 1.337. 045.

Sacando los porcentajes correspondientes, concluimos que el 41% de los crímenes violentos entre razas son cometidos por gente de raza negra hacia gente de raza blanca. En segundo lugar, se ubican los delitos perpetrados por hispanos hacia personas blancas (27%), seguido por blancos a hispanos (15%), afroamericanos a hispanos (8%), mientras que los crímenes de blancos a negros representan sólo el 5% del total. En el último escalafón quedan los hechos de violencia ejecutados por hispanos a afroamericanos, con un 4%.

En el país del supremacismo blanco y el racismo sistémico, vemos que la mayoría de los crímenes son cometidos por personas de raza negra e hispanos contra blancos. Las causas son discutibles, y es poco claro que exista una motivación racial detrás de esos crímenes, lo que desmiente aún más al catecismo biempensante. Los delitos por cuestiones étnicas existen, pero parecieran responder más bien a hechos excepcionales. La mayoría de los criminales comete sus actos sin tener en cuenta el color de piel o la procedencia de la víctima. De hecho, contrario a lo que se piensa, la mayoría de los homicidios se dan entre personas de la misma raza.

Ahora bien, si un “racista” como Donald Trump fue elegido presidente, es buena prueba de la xenofobia y el racismo existente en la sociedad americana.

¿Es Trump un racista?

Según The Washington Post, Obama en sus primeros tres años de gobierno deportó a 1.18 millones de inmigrantes, mientras que Trump no llega a 800 mil. Sólo en el año 2012 el expresidente expulsó a 409 mil personas, mientras que el actual mandatario no supera las 260 mil deportaciones anuales.

De hecho, Obama ostenta el récord de mayor cantidad de deportados en la historia estadounidense. Así es, el primer presidente negro, de izquierda, echó a más inmigrantes ilegales que cualquier otra administración.