Cuba, cómplice de las muertes del coronavirus

Una doctora y una estudiante de Medicina participan en el pesquisaje casa por casa para detectar posibles casos de COVID-19 en La Habana, Cuba. ADALBERTO ROQUE / AFP

La irresponsabilidad y la codicia del régimen castrosocialista de Cuba le hizo retardar medidas oportunas para minimizar el efecto virulento del COVID-19.

La proyección de la personalidad es la característica inherente del régimen castrosocialista de Cuba. Los castristas, en sus evaluaciones médico-epidemiológicas diarias por los medios de información castrenses, siempre exacerban las dificultades de salud de otros países, en especial, las de EEUU y dan un enfoque minimizado y controlado de la pandemia por la COVID-19 en Cuba.

¿Qué de cierto hay en las cifras y datos estadísticos dados por el Sistema de Salud y los dirigentes del régimen de Cuba? 

Realmente, ninguna confiabilidad. Recordemos que el Partido Comunista de Cuba (PCC) es el director y administrador del país y del Estado. La administración política, económica y sociales en el país están bajo la jurisdicción y control directa de los miembros, o simpatizantes de las organizaciones de masa, del partido comunista.

Esto hace que, de facto, los centros de trabajos, ya sean hospitales, policlínicos, círculos infantiles, escuelas, universidades, funerarias, cementerios, los medios de información, de prensa y otras instituciones, sus estadistas están bajo la supervisión y control de PCC. Esta falta de libertad académica e intelectual dificulta el acceso a las fuentes estadísticas sin la autorización debida del partido-estado.

Por supuesto, en la era de Internet, una situación tan objetiva como la pandemia por COVID-19 o neumonía de Wuhan es difícil poder esconder la realidad. Por eso, cuando el gobierno cubano moderaba la gravedad de la crisis epidémica, la población por el temor de que enfermaran sus hijos, exigió el cierre de la escuelas y círculos infantiles; hasta que el partido gobierno tuvo que acceder esas preocupaciones.

La irresponsabilidad y la codicia del régimen castrosocialista le hizo retardar las medidas oportunas y adecuadas para minimizar el efecto virulento del COVID-19. Por ejemplos: la publicación tardía de casos enfermos en el país, la demora del cierre de las fronteras, el cierre oportuno de escuelas y círculos de infantes y la prolongación de realizar pruebas diagnósticas a la población.

Cuba castrista expone con alarde que es una potencia médica, que tiene el mejor servicio de salud y envía ayuda médica a otros países. Esta última situación es una forma de obtener dinero de las exportaciones de los servicios sanitarios y, lo más vergonzoso es que, estas operaciones de negocios son con la explotación y esclavización de su personal.

Del mismo modo, la crisis de salud cubana es tan antigua que no existe jabón, agua corriente ni medicamentos, incluso estos ni para los ancianos con enfermedades crónicas, que poseen una tarjeta regulada de sus medicinas en sus farmacias del barrio. La mayoría de estos ancianos están desnutridos y anémicos por la falta de alimentos en el país.

El colmo del cinismo y la desvergüenza de la cúpula del régimen y sus secuaces es publicitar los más de 140 mil kits o pruebas diagnósticas rápidas recibidas de donación de China comunista y la Organización Mundial de la Salud (OMS) y, sin embargo, realizan pocas pruebas investigativas a la población para el diagnóstico de la enfermedad de COVID-19.

Quizás, algunos piensen que están reteniendo las pruebas diagnósticas para el momento más agudo del proceso infeccioso; pero la realidad es que las pruebas no tienen la calidad científica necesaria para el diagnóstico de los casos portadores del coronavirus 19, como sucedió en España, Italia, Checa, Turquía, Francia y Gran Bretaña.

El régimen castrocomunista, a través de su rama gubernamental, el Ministerio de Salud Pública, ofrece conferencias televisivas diarias sobre la pandemia en el país. Muchas de ellas son expuestas por el Dr. Francisco Durán García, director nacional de Epidemiología, quien explicó (02/04/2020) que están en posesión de los kits de diagnóstico rápido de procedencia china y en su aplicación a 18 849 casos investigados, resultaron 15 personas positivos a el COVID-19, que al realizarles la prueba de biología molecular, el PCR en tiempo real, se confirmó un número menor de la presencia del coronavirus, cuyo dato no fue revelado, o sea, los falsos positivos o negativos de los casos de los kits rápidos; posiblemente del mismo modo fracasado y sucedido en Francia, Gran Bretaña y los otros países europeos.

¿Por qué sin las autoridades de salud tienen en su posesión más de 140 mil kits rápidos, solo se han realizado unas pocas pruebas? ¿Cuántas pruebas rápidas de diagnóstico del COVID-19 se han realidad en el país? ¿Por qué las autoridades sanitarias hablaron de hacer el kit rápido a todas las personas sospechosas, en vigilancia epidemiológica o de riesgos y en estos siguen las cifras altas sin diagnostico? ¿Por qué existen tantos niños afectados con la COVID-19? y ¿está esto relacionado con el cierre tardío de las escuelas?

Otras preguntas en relación a la información libre

¿Por qué no asiste a la conferencia de prensa del Ministerio de Salud los medios de información internacionales acreditados en Cuba y únicamente les permiten las preguntas indirectas a través de un moderador oficialista? Si es por el aislamiento en el país, entonces, ¿por qué no hacen video-conferencias en vivo y con la participación directa de la prensa acreditada y otros periodistas?

En realidad, al no existir una prensa libre surge esta situación desidiosa, donde se oculta la verdad al pueblo cubano, en momentos críticos, en que la muerte puede asirse de cualquier persona y destruir a muchas familias. Esta es la esencia malsana de régimen socialista cubano.

Oscar Elías Biscet – Diario Las Américas