Coronavirus: Surgen más dudas sobre el encubrimiento de China

Xi Jinping, presidente de China.

En los últimos días, los medios han publicado información relevante sobre el origen y posible encubrimiento de China respecto al Coronavirus (Covid-19) que causó la pandemia viral que aflige actualmente al mundo.

Según múltiples fuentes informativas, revistas médicas y autoridades de EEUU, hay evidencias crecientes que el gobierno del presidente Xi Jinping ocultó el origen, propagación y peligro del virus por varias semanas después que el primer caso fue reportado en la ciudad de Wuhan, China. 

Investigaciones de los Servicios de Inteligencia de EEUU sostienen que la transmisión inicial del virus fue de un murciégalo a un humano, y que la primera persona contagiada (Paciente Cero) adquirió la infección cuando trabajaba en el Instituto de de Virología de Wuhan. Desde aquí el Coronavirus se diseminó a la ciudad, a la provincia de Hubei y al mundo entero. 

Las fuentes de inteligencia creen que el Covid-19 no fue el resultado de un arma biológica o un intento de manipulación genética, sino un accidente debido al trabajo de los científicos chinos para identificar y combatir el virus. 

Instituto de Virología de Wuhan, China

Aparentemente, el gobierno chino culpó a un mercado húmedo cercano para desviar la atención del laboratorio de Wuhan, lugar desde donde el virus se diseminó a la comunidad a través del Paciente Cero. Según la revista médica Lancet, la primera persona con Covid-19 fue hospitalizada en Wuhan a principios de diciembre. Pocos días después, su esposa desarrolló neumonía viral. Ninguno de los dos pacientes tuvieron contacto con el mercado húmedo.

En enero de 2018 la embajada de EEUU en Beijing envió, más de una vez, diplomáticos y científicos al Instituto de Virología de Wuhan. La delegación estadounidense fue encabezada por Jamison Fouss, el cónsul general en Wuhan, y Rick Switzer, consejero del medio ambiente, ciencia, tecnología y salud de la embajada. Como señaló el cable informativo, los visitantes de la embajada se reunieron con Shi Zhengli, jefe del proyecto de investigación de China. Zhengli había estado publicando estudios relacionados con Coronavirus de murciélagos durante muchos años. 

La investigación fue inicialmente diseñada para prevenir la próxima pandemia similar al SARS anticipando cómo podría surgir. En octubre de 2014, el gobierno de EEUU impuso una moratoria a la financiación de cualquier investigación que haga que un virus sea más letal o contagioso. Cabe mencionar que en 2015 algunos científicos cuestionaron si el equipo de Shi Zhengli estaba tomando “riesgos innecesarios”.

Según los reportes de inteligencia, los hallazgos generaron preocupación en la delegación americana. Los científicos notificaron a Washington sobre las deficiencias en el manejo y la seguridad del lugar respecto al trabajo realizado por el personal del laboratorio. El mismo reporte informó sobre el riesgo de una pandemia similar al SARS debido al potencial de transmisión del virus a humanos. 

Mike Pompeo, secretario de Estado de EEUU, comentó sobre el laboratorio de Wuhan y dijo: “la instalación contenía material altamente contagioso. Sabíamos que estaban trabajando en esto”. 

Algo más, fuentes de inteligencia afirmaron hace poco que China cambió los datos. Las áreas contaminadas fueron limpiadas, los primeros informes se borraron y los artículos académicos se suprimieron; sin embargo, hasta la fecha presente – como dije anteriormente – no hay evidencias que el virus fue genéticamente alterado. 

Según noticias no gubernamentales procedentes de China, varios médicos y periodistas que alertaron sobre el virus fueron amenazados y encarcelados después que el gobierno no pudo contener los primeros casos. Algunos de ellos han desaparecido. Otros médicos fueron obligados a firmar un documento para no divulgar “falsos rumores”, según las autoridades chinas. Varias redes sociales revelaron que el documento fue considerado vergonzoso por el pueblo chino. 

Li Wenliang, médico chino que denunció la crisis del Covid-19 y murió infectado con el virus

Poco después que altos funcionarios chinos determinaran en secreto que probablemente estaban enfrentando una crisis de salud debido al nuevo Coronavirus, la ciudad de Wuhan – el epicentro de la enfermedad – acogió un banquete masivo para decenas de miles de personas. Al mismo tiempo, millones comenzaron a viajar para las celebraciones del Nuevo Año Lunar.

Los casos de contagios y hospitalizaciones continuaron aumentando en Wuhan. Fue entonces cuando el gobierno decidió actuar. China cerró los vuelos domésticos desde Wuhan al resto del país, pero mantuvo los vuelos internacionales abiertos. Esto explica, en gran parte, por qué la infección se propagó rápidamente alrededor del mundo, pero no en China. 

El 31 de diciembre China informó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) el descubrimiento del nuevo virus; sin embargo, ocultó información sobre el origen y la propagación del Covid-19. La OMS felicitó a China por el descubrimiento. No obstante los acontecimientos del mes de diciembre, ninguna medida preventiva fue recomendada por la OMS.

El presidente Xi Jinping advirtió al público el 20 de enero. En ese momento – según documentos internos obtenidos por The Associated Press y estimaciones de expertos basadas en datos retrospectivos – más de 3.000 personas habían sido infectadas durante los días previos de secretismo y silencio público.

El día siguiente, 21 de enero de 2020, la OMS se dirigió al mundo con una noticia bomba. Datos recopilados mediante una investigación epidemiológica detallada y mediante el despliegue del nuevo kit de pruebas a nivel nacional sugieren que “transmisión de persona a persona está ocurriendo en Wuhan”, dijo la OMS. El anuncio llegó 7 semanas después que el primer paciente fue admitido al hospital de Wuhan. 

Dos días más tarde, el 23 de enero, las autoridades chinas decidieron encerrar a Wuhan; después de permitir que cinco millones de personas entren y salgan de la ciudad sin ningún examen médico en las semanas previas. El daño ya estaba hecho. 

Las investigaciones acumuladas hasta la fecha indican que el gobierno chino mintió. El régimen comunista encubrió el origen de la pandemia, las circunstancias que rodearon el primer caso, los reportes médicos, las hospitalizaciones y la innegable transmisión de persona a persona observada desde el principio. 

Como resultado de la negligencia y desinformación por parte del gobierno comunista chino, hasta el momento de escribir este artículo (Abril 19, 2020) 2’402.980 personas han sido infectadas y 165.641 pacientes han fallecido, incluyendo 40.478 estadounidenses. 

El mundo no debe olvidar y tiene todo el derecho a saber la verdad. Por otro lado, el régimen chino debe ser transparente y tiene la obligación de responder a múltiples dudas y preguntas sobre la catástrofe que el Coronavirus ha causado alrededor del globo. Las consecuencias humanas, económicas y sociales de la pandemia demandan una investigación internacional, por el bien y el futuro de la humanidad.

El presidente de EEUU, Donald Trump, recientemente dijo: “China pudo detener esto, no lo hizo y ahora todo el mundo está sufriendo”.

Juan Torres