He aquí por qué el PCCh es dueño de esta pandemia

El técnico de apoyo clínico Douglas Condie extrae virus de muestras de hisopos para poder analizar e identificar la estructura genética de un virus en el laboratorio de pruebas de coronavirus del Glasgow Royal Infirmary, el 19 de febrero de 2020 en Glasgow. (Jane Barlow – WPA Pool/Getty Images)

Las mentiras del Partido Comunista Chino condujeron a la pandemia mundial y a un número incalculable de muertes.

Comentario

A medida que la pandemia continúa en su camino mortal en todo el mundo, los medios de comunicación y las organizaciones internacionales que desean preservar su relación con China están dejando de lado algunos hechos cruciales. Como resultado, la narrativa de este desastre global ha cambiado dramáticamente bajo la dirección del régimen chino.

Por lo tanto, volvamos a centrarnos en algunos hechos clave.

La pandemia comenzó en Wuhan, la capital de la provincia de Hubei, en China. Además, el virus no se originó del mercado de animales salvajes de Wuhan.

Más bien, lo que preferimos llamar el “virus del PCCh” probablemente provino del único y exclusivo Laboratorio Nacional de Bioseguridad de China, la única instalación de Nivel 4 en China que maneja los coronavirus*. ¿Y dónde está ubicado ese laboratorio?

En Wuhan

¿Cómo sabemos que el brote vino del laboratorio? El presidente Xi Jinping lo dijo él mismo.

En una reunión en Beijing en febrero, habló sobre la necesidad de establecer un sistema nacional para contener coronavirus con el fin de prevenir futuras epidemias y limitar los riesgos de bioseguridad, “para proteger la salud de las personas”, porque la seguridad del laboratorio es un problema de “seguridad nacional”, escribió el experto en China, Steven W. Mosher, en el New York Post.

Si el brote provenía del mercado de animales salvajes, ¿por qué Xi mencionaría la seguridad del laboratorio? La única razón podría ser que el laboratorio de Wuhan fuera la fuente del brote.

Además, la mayor general Chen Wei, principal experta en bioguerra de China en el Ejército Popular de Liberación (EPL), fue enviada a Wuhan en enero. El trabajo de Chen era contener el brote según Mosher.

Y como el mundo ahora sabe, ella falló.

Filtraciones de virus mortales en China

Además, los brotes de coronavirus no son nada nuevo en China. Se tiene conocimiento de al menos dos filtraciones de coronavirus desde 2003, ambas de un laboratorio de Beijing.

Sin embargo, sabemos que el patógeno contagioso de China es una nueva forma de coronavirus, por lo que algunos se refirieron a él utilizando la etiqueta de “nuevo coronavirus” en las primeras semanas del brote.

Pero otros, incluidos casi todos los principales medios de comunicación estadounidenses, se refirieron al virus como el “virus Wuhan” porque provenía de Wuhan.

La culpabilidad del PCCh

Ahora hablemos de la culpabilidad del Partido Comunista Chino (PCCh).

El partido controla las fuerzas militares de China. El PCCh autoriza el estudio y la producción de todas las armas biológicas. El Partido, por lo tanto, tiene toda la responsabilidad del nuevo coronavirus que de alguna manera escapó de los protocolos de laboratorio a los que el Presidente Xi se refirió anteriormente.

El partido también dirigió la respuesta del país, o su no respuesta, al brote. Las mentiras, el engaño, las negaciones, la decisión de permitir que las personas infectadas viajen, son responsabilidad del Partido.

¿Qué tan alto llega la culpabilidad del Partido?

La cadena alimentaria de la toma de decisiones es fácil de seguir. El liderazgo del partido controla el PCCh, y el presidente de por vida Xi Jinping controla el liderazgo del partido. De hecho, Xi toma las decisiones finales sobre casi todo. El PCCh es directamente responsable de esta pandemia global. Nadie más.

La línea de tiempo es condenatoria

Dependiendo de la fuente de información, los primeros casos fueron en octubre, noviembre o diciembre de 2019. La fuente del South China Morning Post es un informe del gobierno chino que presenta el primer caso el 17 de noviembre de 2019.

Para el 15 de diciembre, había 27 casos. Para el 20 de diciembre, había 60 casos. El 27 de diciembre, los médicos informaron a las autoridades sanitarias de Wuhan sobre la propagación rápida de un nuevo virus.

Con una ciudad de 11 millones de personas para infectar, la enfermedad se propagó rápidamente. Para el 1 de enero de 2020, había 381 casos confirmados. Pero el régimen chino y las autoridades locales en Wuhan todavía insistieron en que no había transmisión humana de la enfermedad, a pesar de que el número de casos se había duplicado en dos días.

El 25 de enero, las autoridades de China permitieron que millones de personas salieran de Wuhan para la celebración del Año Nuevo Lunar de 40 días, el mayor movimiento de personas en la Tierra. Cientos de millones más viajarían por todo el país y algunos al resto del mundo, llevando un virus mortal con ellos, infectando a personas, ciudades y naciones donde quiera que fueran.

El régimen chino lo sabía de antemano, no hizo nada para detenerlo y no advirtió a nadie.

A lo largo de enero y febrero, las autoridades cubrieron más casos, más muertes. Cuando los médicos y el personal médico intentaron advertir de que los pacientes estaban enfermos y muriendo por un nuevo tipo de virus o nuevo coronavirus, fueron arrestados y luego obligados a firmar confesiones de que estaban mintiendo.

Finalmente, el mundo se enteró. Durante más de un mes, Estados Unidos y la OMS ofrecieron enviar expertos que estarían allí dentro de las 24 horas. El Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE.UU. esperaba ir, pero China se negó.

¿Por qué?

Solo por una razón: los expertos de los CDC conocen a un agente de guerra biológica cuando lo ven.

Desviando la culpa

En cambio, China solo invitó a la Organización Mundial de la Salud (OMS), la cual está fuertemente politizada. Su principal contribución fue elogiar el liderazgo de China y cambiar el nombre de la enfermedad del virus Wuhan a COVID-19 como una forma de aislar a los líderes del Partido de la culpa.

Fue una mentira de omisión y complicidad en ese entonces, y lo sigue siendo ahora.

Su razón es que el virus no discrimina por raza, credo o nacionalidad y, por lo tanto, llamarlo el virus Wuhan, el virus chino (como lo llama el presidente Donald Trump), o el virus del PCCh es inexacto o incluso racista.

Si Donald Trump es racista por insistir en culpar a China de la pandemia y, más específicamente, al liderazgo del PCCh, entonces también lo son millones de chinos que también culpan al Partido. Eso incluiría a los editores de The Epoch Times, que, hasta donde yo sé, todavía siguen siendo chinos.

¿Culpar al PCCh por la pandemia que trae sufrimiento, muerte y ruina económica a todo el mundo es justo y preciso?

Como señala un informe reciente, si China hubiera actuado solo tres semanas antes, el 95 por ciento de la propagación de la enfermedad podría haberse contenido. Pero eso no sucedió, ¿cierto?

El mundo está peor hoy y seguirá siéndolo debido al PCCh. En efecto, el Partido firmó las sentencias de muerte para miles y miles de personas. Pero, eso es un territorio bastante familiar, ¿no?

James GorrieLa Gran Época 

*The Epoch Times se refiere al nuevo coronavirus, que causa la enfermedad COVID-19, como el virus del PCCh porque el encubrimiento y la mala gestión del Partido Comunista Chino permitieron que el virus se propagara por toda China y creara una pandemia global.

James Gorrie es escritor y orador en el sur de California. Es autor de “La crisis de China”.

Las opiniones expresadas en este artículo son las opiniones del autor y no reflejan necesariamente las opiniones de The Epoch Times.