Sanders se impone a Buttigieg y gana las primarias de Nuevo Hampshire

El candidato Bernie Sanders, junto a su esposa Jane O’Meara Sanders y otros miembros de la familia, en una imagen en Iowa el pasado 3 de febrero (Pablo Martinez Monsivais / AP)

La senadora Amy Klobuchar da la sorpresa al colocarse en tercera posición y dejar muy atrás a Elizabeth Warren y Joe Biden.

Victoria para el senador Bernie Sanders esta noche en las primarias demócratas del estado de Nuevo Hampshire pero más estrecha de lo esperado sobre Pete Buttigieg, que se ha encaramado a la segunda posición y ha visto confirmado su momentum en este pequeño norteño pero que, a la vez, se ha encontrado con otra candidata disputándole por sorpresa el espacio del centro, la senadora Amy Klobuchar.

De acuerdo con los resultados preliminares, Sanders, líder indiscutible del ala progresista del Partido Demócrata, se ha hecho con el 25,9% del voto en este pequeño estado norteño en el que ya arrasó en el 2016 con un 60% de los votos. Pero entonces su única rival era Hillary Clinton y este año el campo demócrata está excepcionalmente fragmentado. Impulsado por su buen estreno en Iowa, Buttigieg se ha hecho en tiempo récord con la segunda posición en Nuevo Hamspshire (24,3%) seguido muy de cerca por Klobuchar, otra hija del Medio Oeste (19,9%), de acuerdo con los datos del 84% del escrutinio. Mucho más atrás, en cuarta y quinta posición respectivamente, han quedado Elizabeth Warren y Joe Biden, con menos del 10%, lo que no les permitirá obtener ningún delegado de esta cita.

Los candidatos con peores resultados y dudosas perspectivas se resisten a asumir la criba

“Una campaña que algunos dijeron que no debería existir ha demostrado que estamos aquí para quedarnos”, ha celebrado Buttigieg, aclamado por los suyos al grito de “president Pete”, después de felicitar a los senadores Sanders y Klobuchar por sus buenos resultados. “Nuestra campaña se va ahora a Nevada, Carolina del Sur y otros puntos del país. En cada paso, sumaremos nuevos aliados de nuestro movimiento”, auguró Buttigieg, cuya campaña hasta ahora ha tenido problemas para atraer el voto de los negros y las minorías étnicas.

No está claro hasta dónde llegará su campaña pero Klobuchar ha sido la sorpresa de la noche, la candidata a la que nadie vio venir. Ignorada hasta ahora por sus rivales, más preocupados por atacar a estrellas establecidas como Sanders, Warren o Biden, la popularidad de la senadora por Minnesota se disparó a raíz de su buena actuación en el debate del pasado viernes. Su buen resultado ha podido recortar unos puntos a Buttigieg, a quien disputa el electorado de centro. La campaña de Klobuchar ha anunciado que hoy mismo dos nuevos anuncios televisivos en Las Vegas y Reno, las principales ciudades del estado de Nevada, donde votarán –mediante el sistema de caucus– el próximo sábado. “¡Hola América, soy Amy Klobuchar y voy a ganar a Donald Trump!”, se presentó con voz firme en una triunfante comparecencia desde Nuevo Hampshire en la que contó con aplomo su historia personal de luchas.

Nunca en la historia reciente de Estados Unidos un aspirante a la Casa Blanca que no haya quedado primero o segundo en las primarias de Nuevo Hampshire se ha hecho con la nominación presidencial demócrata. Sin embargo, este año todo es diferente y los candidatos con peores resultados y dudosas perspectivas se resisten a asumir la criba que tradicionalmente ha ejercido este pequeño estado del norte de apenas 1,3 millones de habitantes.

Apoyo al candidato Bernie Sanders

Apoyo al candidato Bernie Sanders (Drew Angerer / AFP)

El resultado de Nuevo Hampshire es muy negativo para Warren, senadora por el vecino estado de Massachusetts pero anoche anunció a sus seguidores que la carrera no ha hecho más que empezar, que aún están por repartir el 98% de los delegados que tomarán la decisión final sobre la nominación presidencial y que quiere escuchar lo que tienen que decir los votantes de otras partes del país. “Nuestra campaña es de larga distancia”, aseguró a sus seguidores, presentándose como la candidata de “la unidad”, la única capaz de unificar a las dos facciones del partido.

Tal y como él mismo anticipó, New Hampshire ha dado un nuevo golpe a Biden, que ya encajó una dura derrota en Iowa. Tampoco él piensa tirar la toalla, aunque anoche prefirió cancelar la fiesta que tenía previsto celebrar en Nuevo Hampshire pero no para irse a casa sino para viajar directamente a Carolina del Sur para hacer campaña, que votará el 29 de febrero, una semana después de Nevada. Biden confía en el apoyo de ambos estados, con una demografía más diversa que en teoría le es afín, para remontar su candidatura. “Esto no ha acabado, no hemos hecho más que empezar”, ha declarado el exvicepresidente desde Carolina del Sur, arropado por votantes negros.

El número de delegados asignados al estado de Nuevo Hampshire es ínfimo

De momento, de los diez candidatos que se han presentado en Nuevo Hampshire y antes en Iowa, la pasada noche sólo han dimitido dos cuya campaña no se ha apuntado ningún delegado en estos estados. El primero ha sido el empresario Andrew Yang, el más diferente de todos. Más allá del fenómeno de fans que es entre los jóvenes, fascinados por su trayectoria empresarial y discursos visionarios, las ideas de Yang han despertado una gran curiosidad entre los votantes e introducido nuevos temas en el debate público. A la hora de votar, sin embargo, se han inclinado por otros candidatos.

“Soy un forofo de las Matemáticas y esta noche está claro que los números no salen y no vamos a ganar esta carrera”, ha reconocido Yang a sus seguidores. “Este movimiento es el futuro de la política estadounidense, el futuro del Partido democrático. Esta ola no ha hecho más que empezar a crecer y así seguirá hasta que reescribamos las reglas de este país de forma que sean para todos”, augura este emprendedor en serie de origen asiático, defensor de la implantación de una renta básica universal. Poco después, era Michael Bennet, el senador de Colorado, quien presentaba su renuncia.

El número de delegados asignados al estado de Nuevo Hampshire es ínfimo, apenas 24 del total de 1111 que en julio decidirán la nominación demócrata, 49 en el caso de Iowa, que votó la semana pasada. Para ganar en primera ronda es necesario tener 1.990 del total de los 3.979 que se reparten. El sistema de primarias en Estados Unidos, tanto en el caso del PD como el PR, otorga sin embargo un enorme peso a ambos estados en el proceso, al hacer tradicionalmente la primera criba entre los candidatos y seleccionar a los que tienen más posibilidades en términos de apoyo popular, organización y dinero para avanzar en la carrera presidencial. Este año, sin embargo, todo es diferente.

Beatriz Navarro – La Vanguardia