Por qué el socialismo frecuentemente termina en tiranía

En Venezuela, los chavistas elegidos democráticamente presionaron por el control gubernamental y trajeron agentes de inteligencia cubanos para ayudarles a aplastar la disidencia y controlar a la población. (Flickr)

Socialismo y comunismo llevan a economías subdesarrolladas y a la pérdida de oportunidades individuales por generaciones.

Hay muchas evidencias anecdóticas de que el comunismo lleva a la tiranía. Mencione los países de Corea del Norte, Cuba, la Unión Soviética, la China de Mao Tse Tung, Alemania del Este y Venezuela, y la mayoría de la gente piensa inmediatamente en una población oprimida con casi ninguna oportunidad económica y ninguna libertad política. Las palabras «dictadura comunista» salen de la boca como si esas palabras hubiesen estado siempre juntas. De hecho, en una ironía extrema, el comunismo, ostensiblemente la forma más igualitaria de gobierno, en dos casos llevó a la forma menos igualitaria de gobierno: la realeza o el gobierno de una familia a lo largo del tiempo. La familia Kim en Corea del Norte y los Castros en Cuba han estado gobernando sus países como los reyes y reinas de antaño durante algún tiempo.

A veces se argumenta que las personalidades involucradas son las que conducen a la tiranía, no el comunismo o el socialismo. Joseph Stalin, Mao Tse Tung, Fidel Castro, Erich Honecker y Pol Pot son todos malas personas, pero las personalidades de la élite importan poco. Una vez que se establece un gobierno comunista, la tiranía es el único resultado, independientemente de qué funcionario del gobierno del “Game of Thrones” se abrió camino hasta la cima. Examinemos los vínculos causales que hacen del comunismo un infierno para la gente que lo tiene que vivir.

Un gobierno que te está dando cosas puede quitarlas

La buena noticia es que tienes derecho a vivienda, educación, atención médica y comida. Pero eso no significa que la gente ya no tenga que trabajar. La Constitución Soviética de 1936, en su artículo 12, establece que «El trabajo en la URSS es un deber y una obligación honorable de cada ciudadano capaz según el principio: los que no trabajan, no comen». Si persistías en exigir tu derecho a no trabajar, terminabas en el gulag.

El verdadero problema que hay que abordar aquí es que un gobierno que controla todo puede anular la disidencia cambiando la situación económica de cualquiera que esté señalando sus defectos o esté involucrado con la oposición. En una sociedad comunista, todos los empleos, todos los niveles de educación, la policía nacional, el sistema médico, el sistema judicial, el sistema electoral, el parque de viviendas, el sistema de distribución de alimentos, el ejército, la prensa y todas las formas de transporte son controlados por el gobierno central.

Escribe un artículo perspicaz sobre cómo un funcionario del gobierno local está cometiendo un gran error (si puedes encontrar un ordenador para escribirlo), y puede que encuentres tu apartamento cambiado al peor disponible, en una ciudad en la que no quieras vivir. Podrías ser reasignado del trabajo para el que te preparaste durante años. Para aquellos de ustedes que piensan que el gobierno usando el sistema médico para avanzar en sus propios intereses es la paranoia febril de un libertario trastornado, les recuerdo que los manifestantes de Hong Kong han desarrollado una red médica a parte, en lugar de usar los hospitales públicos.

Cuando la mayoría de nosotros interactuamos con el mundo exterior, esperamos el mayor pago posible por el trabajo que hacemos, y cuando compramos cosas, esperamos la mayor calidad al menor precio posible. La economía suma esas tendencias personales de millones de personas en sociedades grandes y complejas y determina unas cuantas reglas simples que describen el comportamiento económico. La oferta y la demanda, los ingresos marginales y el costo marginal, la teoría del dinero, la especialización y el intercambio son en realidad solo simples reglas que tienen en cuenta las acciones y habilidades de todas las personas y llegan a un resultado que equilibra la ecuación general de la sociedad.

A los comunistas y socialistas no les gustan estas simples reglas económicas y se inventan las suyas propias, como «de cada uno según su capacidad, a cada uno según sus necesidades» (sus necesidades son generalmente ilimitadas), lo que entra en conflicto con la naturaleza humana. Cuando se implementan políticas que entran en conflicto con la naturaleza humana, hay que usar la fuerza para implementarlas.

Un ejemplo de economía socialista arbitraria es la drástica intervención del presidente venezolano Nicolás Maduro en los negocios de electrónicos del país en 2013. El Gobierno de Venezuela básicamente arrestó a los gerentes de una cadena de tiendas de electrónicos y obligó a la empresa a vender sus productos a precios más bajos. Por primera vez, unos cuantos consiguieron un televisor barato, gracias a la intervención coercitiva del Gobierno, pero puedes apostar que la capacidad para comprar aparatos electrónicos de calidad y a buen precio en Venezuela ha desaparecido.

Un ejemplo más serio de economía comunista es la colectivización agrícola soviética de los años 30. Todas las fincas privadas y familiares de la Unión Soviética se convirtieron en grandes haciendas colectivizadas. Stalin admitió en privado a Churchill que diez millones de personas murieron, ya sea por hambre o por resistencia a la colectivización forzosa de las fincas. En una dictadura comunista, cuando un líder se descarrila, no hay fuerzas moderadoras que aporten compromisos o permitan la negociación de caminos alternativos para llevar a una sociedad hacia sus objetivos.

Toda persona que trabaja en una sociedad comunista es remunerada por el gobierno y sabe que se le pagará tanto si la organización para la cual trabaja proporciona bienes o servicios a los clientes o no. Esto es muy diferente a una sociedad en la que la mayoría de las empresas son privadas y los empleados saben que si la empresa o la parte de la empresa para la que trabajan no vende productos que paguen los gastos de la empresa, no serán empleados nunca más. Una sociedad comunista tampoco tiene competencia de empresas privadas para proveer bienes y servicios mejores, más baratos y de mayor calidad.

La productividad de una sociedad comunista es una mera fracción de la productividad de una economía basada en el capitalismo y la libre empresa. La ética del trabajo se deterioró tan severamente en la Unión Soviética que un dicho comenzó a circular entre los trabajadores: «Ellos fingen pagarnos y nosotros fingimos trabajar». El hecho de que una sociedad funcione a un nivel económico muy inferior a su potencial durante generaciones es una pérdida que nunca se puede recuperar.

La Policía Local contra la Policía Nacional

Un gran defensor de la libertad en los Estados Unidos que nunca recibe mucho mérito son los departamentos de policías locales. Ellos hacen cumplir las leyes que a todos nos importan, como asesinatos, asaltos, robos, pero no reportan más que al alcalde local o al supervisor del condado y son pagados con los impuestos locales.

Las sociedades comunistas son muy exigentes. Todas tienen departamentos de policía a nivel nacional con nombres que suenan mal y que hacen cumplir la única ideología verdadera en todo el país. En muchos países comunistas estas fuerzas policiales de nivel nacional ponen a los miembros de las familias en contra de los demás, pidiendo a los niños que entreguen a sus padres si dicen o hacen algo en contra del gobierno. Una llamada telefónica puede sellar tu destino si eres un disidente o un pensador independiente que se cuestiona cómo el gobierno está haciendo las cosas.

Para pensar en esto concretamente, imagina que algún alto funcionario del Gobierno de los Estados Unidos dijera que otro partido político necesita ser erradicado por la fuerza y/o encerrado en prisión. Tendrían que conseguir que se aprobara la ley y luego conseguir que miles de departamentos de policías locales la hicieran cumplir, una tarea desalentadora. El poder descentralizado es un poder que defiende la libertad.

El socialismo puede llevar al comunismo

El socialismo es comunismo-light (ligero). Los socialistas creen en nacionalizar algunas industrias y/o funciones sociales importantes, pero no todas. Los socialistas usualmente nacionalizan los servicios, el transporte y las grandes industrias que tienden a tener problemas laborales. Aquí, las personalidades involucradas importan mucho. Los gobiernos socialistas o bien respetan las reglas gubernamentales previas de elecciones libres, separación de poderes y elección individual, o bien presionan para un control gubernamental completo de todo por parte de su partido político y terminan prohibiendo partidos políticos o disidentes particulares.

Para entender si el socialismo lleva al comunismo, estudiaremos dos casos. El primer caso es el de Gran Bretaña después de la Segunda Guerra Mundial, cuando los partidos socialistas fueron elegidos para un cargo político nacional. El segundo caso es Venezuela, donde Hugo Chávez fue elegido presidente en 1999 con una plataforma socialista.

Estos socialistas británicos de la posguerra se lo tomaron muy en serio. Nacionalizaron el carbón, la electricidad, el acero y los ferrocarriles y crearon el Servicio Nacional de Salud para proporcionar asistencia sanitaria gestionada por el gobierno. Se permitió que las granjas y los abastos de comida fuesen privados, y se dejó que el sistema electoral británico permitiera la celebración de elecciones libres y justas. Después de varios años, la economía británica tuvo un mal desempeño bajo el socialismo, y el pueblo británico eligió políticos que creían en la libre empresa y cambiaron las cosas. El socialismo no siempre lleva al comunismo, y Gran Bretaña se retiró del borde del abismo cuando vio que la promesa socialista llevó a que todos estuvieran peor.

En Venezuela, los chavistas elegidos democráticamente presionaron por el control gubernamental y trajeron agentes de inteligencia cubanos para ayudarles a aplastar la disidencia y controlar a la población. Venezuela tenía un problema particular porque el Gobierno trató de forzar a los negocios a vender bienes y servicios sin importar las pérdidas, implementaron controles draconianos de la moneda, y luego se sorprendieron cuando los negocios dejaron de operar. El resultado en Venezuela fue que las tiendas no cuentan con mercancías en sus estantes, los hospitales no tienen medicinas o máquinas que funcionen, y la gente común se dedica a buscar comida incluso en la basura. Varias maniobras políticas fueron implementadas por los chavistas, la legislatura fue reestructurada, el poder judicial y el sistema electoral fueron arreglados de acuerdo con sus intereses.

Ahora, cualquier vía política para cambiar el gobierno en Venezuela ha desaparecido, y tienen la misma dictadura que caracteriza a las sociedades comunistas, junto con una economía rota que funciona muy mal, incluso para los estándares comunistas. Si se quiere implementar el comunismo, se inicia la producción masiva de alimentos básicos, se implementa el racionamiento y se consienten los mercados negros que surgen. En Venezuela, los socialistas se abrieron paso hacia la dictadura y la tiranía, y el resultado fue un completo colapso económico.

Cuando un gobierno comunista se mueve hacia una sociedad más abierta y pluralista, es casi siempre porque la élite decide que el comunismo es una mala idea y que es hora de avanzar.

La mayoría de los políticos usarán el poder a su disposición para proteger sus intereses

Como he dicho antes, una sociedad comunista controla casi todos los aspectos personales, educativos, políticos y económicos de la sociedad. Cuando te enfrentas a un gobierno que tiene todas esas palancas de control, puedes ser la persona más fuerte, la más mala, la más inteligente y tener gente que está de acuerdo contigo, y tu posibilidad de cambiar a las personas a cargo del gobierno es muy baja.

Una vez que el partido comunista de un país dado tiene el mando de casi todos los puntos de control, todos parecen ser lo suficientemente competentes para usar esa autoridad con la finalidad de mantenerse en el poder. Alguien me bromeó una vez que el comunismo es el Hotel California de los sistemas políticos —una vez que estás en él, nunca puedes salir—. Se me ocurren muy pocos casos en los que «el pueblo» derrocó un gobierno comunista.

Gorbachov abrió la puerta y el comunismo cayó en la Unión Soviética. Cuando el comunismo cayó en la Unión Soviética, los países de Europa del Este, a los que se les impuso el comunismo, se liberaron de ese yugo. En China, la élite decidió permitir que surgiera la libre empresa y la oportunidad individual sin renunciar al control político.

Cómo se ve una sociedad saludable

Una sociedad sana evita proactivamente concentrar todo el poder y los recursos en un solo partido o persona. Esto es más que tener múltiples partidos políticos y elecciones. Es la estructura deliberada de la sociedad para que las capas de gobierno local, las empresas privadas, las instituciones educativas privadas o locales, las organizaciones cívicas, los sistemas judiciales y policiales, los individuos con riqueza personal, las organizaciones sin fines de lucro y las organizaciones religiosas actúen como un freno a cualquier partido o persona que se salga de los carriles e intente implementar una dictadura sobre la sociedad en su conjunto. Una sociedad sana tiene empresas privadas que tienen que servir a clientes para mantenerse en el negocio.

En una sociedad sana, los políticos reciben poder relacionado únicamente con su función: legislar, realizar juicios legales o gestionar una parte muy específica y bien definida del gobierno.

Se aplican controles y equilibrios con otras oficinas del gobierno para reducir aún más el poder de los funcionarios del gobierno. La próxima vez que no le gusta la persona que sus compañeros votantes pongan en el cargo, recuerde que el gobierno limitado es la herramienta que permite que el líder pueda hacer menos cosas que afecten su vida.

El canto de sirena del socialismo y el comunismo es seductor. Tal vez es la naturaleza humana la que quiere que se nos cuide en todas las circunstancias y nos gusta tener la seguridad de que ninguna otra persona tiene circunstancias materiales mucho mejores que las nuestras. Pero la historia es muy clara. El socialismo y el comunismo llevan a economías de bajo rendimiento, pérdida de oportunidades individuales por generaciones, igualdad para todos los pobres excepto los apparatchiks o los jefes del partido, falta de innovación y progreso, y una increíble opresión política y religiosa. La próxima vez que vote, mire más allá del canto de sirena y vote por alguien que entienda de dónde provienen realmente la libertad y el libre albedrío.

PanamPost (Con información de Thomas Gordon – EFE)