Pompeo intensifica la vigilancia sobre los medios de comunicación del Partido Comunista Chino en EE.UU.

El Secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo. (Ron Przysucha/Dominio público)

El Secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, intensifica la vigilancia sobre los medios de comunicación del Partido Comunista Chino en EE.UU., y designa a cinco de ellos como “misiones extranjeras”.

“Esta acción ha sido necesaria desde hace mucho tiempo. Durante años, estos llamados medios de comunicación han sido voceros del Partido Comunista Chino y estos medios chinos se están volviendo más agresivos,” declaró Pompeo a Axios.

“Estos órganos de propaganda operan libremente dentro del sistema abierto americano, mientras que los periodistas dentro de China se enfrentan a restricciones masivas”, agregó Pompeo refiriéndose a los medios chinos.

La medida busca también establecer la reciprocidad frente a la manera como son tratados los medios estadounidenses que informan en China, sobre los cuales pesan ciertas limitaciones impuestas por el régimen chino.

Un ejemplo de ello es la expulsión de China de tres periodistas vinculados al Wall Street Journal, por un artículo de opinión en el que ni siquiera participaron.

El Departamento de Estado aplicó en este caso la Ley de Misiones Extranjeras de 1982, catalogando a los medios afectados como “propiedad sustancial o efectivamente controlada” por el régimen comunista chino.

Los medios chinos designados como “misiones extranjeras” son: Agencia de Noticias Xinhua, Red Global de Televisión de China, Radio Internacional de China, Corporación de Distribución Diaria de China y Hai Tian Development USA.

Para cumplir con la ley estos medios financiados por el sistema comunista chino deberán informar sobre el personal a su servicio y sobre sus propiedades inmobiliarias en territorio estadounidense. También requerirán aprobación previa para obtener nuevas propiedades, y celebrar contratos de arrendamiento.

Esta misma designación fue aplicada en el 2010 a la Agencia de Noticias de Vietnam y en 1987, a los puntos de venta de la antigua Unión Soviética.

Si bien la administración Trump continúa negociando con el régimen chino, muchas investigaciones han demostrado el riesgo que sus acciones representan para el país.

Así, el Departamento de Justicia acusó recientemente a cuatro miembros del ejército chino de robar datos de 147 millones de estadounidenses en el pirateo de Equifax, una agencia de informes de crédito, en 2017.

A su vez, el director del FBI, Christopher Wray, llamó al espionaje realizado por el régimen chino “la mayor amenaza a largo plazo para la información y la propiedad intelectual de nuestra nación, y para nuestra vitalidad económica”.

El FBI arrestó a 19 personas, en las que participaron nacionales chinos, solo en los primeros 37 días de este año, lo que representa el 80 por ciento de todas las detenciones del año pasado y muestra cómo los casos de espionaje se han disparado, en comparación con las 15 personas descubiertas durante los cinco años anteriores.

José Ignacio Hermosa – BLes