El engaño del Partido Comunista es responsable de que la propagación del coronavirus esté fuera de control

Coronavirus en China. (Chinanews.com / China News Service).

Una joven china está de pie, desolada, a las afueras de un hospital en Wuhan, viendo cómo una bolsa de cadáveres es arrojada descuidadamente a la parte trasera de una furgoneta del hospital. Mientras el vehículo se aleja, dirigiéndose a un crematorio cercano, la joven grita, alcanzando la camioneta, “mamá, mamá”. Se disuelve en lágrimas, “No tuve oportunidad de despedirme”, solloza. “Ni siquiera me dijeron qué mató a mi madre. Pero todos sabemos que fue el coronavirus”.

Este video de la provincia de Hubei es desgarrador y es solo la punta del iceberg.

Oficialmente, hasta el 11 de febrero contaban 910 muertes por el coronavirus, la mayoría en la provincia de Hubei. Lo que está quedando claro, sin embargo, es que el número real de muertes es mucho mayor.
Como evidencia de esto, los 14 crematorios de Wuhan están operando a su máxima capacidad.

Un crematorio, con 24 hornos, funciona las 24 horas del día, procesa cientos de cadáveres cada día y no puede satisfacer la demanda. La lógica nos diría entonces, que con los 24 crematorios trabajando a toda su capacidad, el recuento de cadáveres podría ser de miles cada día. Ese número está muy lejos de lo que el Partido Comunista nos ha hecho creer.

El Ministerio de Seguridad Pública en China, que controla todos los departamentos de policía en toda China, emitió órdenes para “preparativos de guerra”. Esto significa que cualquier informe público o en línea sobre la propagación del virus será tratado severamente. Esto a pesar del hecho de que informar honestamente sobre la situación podría salvar miles de vidas.

El Dr. Li Wenliang, de 33 años, hizo sonar las alarmas sobre el coronavirus que se propagaba en Wuhan, habló con el personal médico y les aconsejó que lo conocieran y tomaran las precauciones necesarias contra la infección. De alguna manera, se enfermó con el virus y murió el 7 de febrero.

El Dr. Li Wenliang (I) antes de contraer coronavirus y (D) después de ser ingresado en el hospital de Wuhan el 15 de enero. (Captura de pantalla Fox News)
El Dr. Li Wenliang (I) antes de contraer coronavirus y (D) después de ser ingresado en el hospital de Wuhan el 15 de enero. (Captura de pantalla Fox News)

No se ha tenido noticias de un periodista ciudadano, Chen Quishi, que había estado enviando videos de horribles escenas en Wuhan desde más o menos el mismo momento de la muerte de Li Wenliang. Se cree que ha sido detenido por funcionarios comunistas y retenido en un lugar desconocido.

Aunque las cifras oficiales en China aumentaron a más de 40.000 infecciones, hay algunos científicos que estiman que el número de personas infectadas podría ser 10 veces mayor, y muchos de los infectados solo presentan síntomas menores, pero aún así tienen la capacidad de transmitir el virus mortal a otros.

El gobierno de la provincia de Hubei ofrece desde el 28 de enero “cremación gratuita para los cadáveres de las víctimas de coronavirus. Se están enviando vehículos, personal y equipo de protección a cada funeraria [en Wuhan] para mejorar la capacidad de transportar y lidiar con los cadáveres”, informa el New York Post. Se prohibieron los funerales y se ordenó la cremación inmediata, para evitar que se acumule la cantidad de cadáveres.

Esta es otra indicación de que la situación es grave y está fuera de control. Si en lugar de ocultar el brote de coronavirus a principios de diciembre, si los funcionarios del partido hubieran sido transparentes y no hubieran engañado al pueblo chino, la epidemia estaría bajo control.

Si hay una lección que aprender de todo esto, es poder demostrar compasión por el pueblo chino. Viviendo bajo un régimen totalitario durante tanto tiempo, y habiendo sido objeto de tantas mentiras sobre numerosas cuestiones importantes durante tantos años, el mundo necesita descubrir su ‘corazón colectivo’ para comprender su desgarradora situación.

Para aquellos que sufren la pérdida de sus seres queridos, no poder despedirse como corresponde puede ser el último clavo en el ataúd del Partido Comunista.

Redacción BLes