Bernie Sanders crece en las encuestas, pero su salud genera reparos

Bernie Sanders, candidato presidencial por el partido demócrata.

WASHINGTON.- Es ineludible: el ascenso en las encuestas trae aparejado un mayor escrutinio. Bernie Sandersamplió la ventaja respecto de sus rivales y se afianzó como el virtual líder de la interna presidencial demócrata, un avance que recicló las preguntas sobre su salud: Sanders, veterano senador socialista, tiene 78 años y sufrió un ataque cardíaco en octubre último, y, de triunfar, será el candidato a presidente más viejo en la historia de Estados Unidos.

Sanders logró un respaldo del 32% en la última encuesta del periódico The Washington Post y la cadena de noticias ABC, la cifra más alta en un sondeo desde que comenzó la interna, un ascenso en sintonía con el panorama que pintan otras mediciones, y que arraigó su condición de favorito. Sanders estiró la diferencia con Joe Biden a 10 puntos, según el promedio de encuestas de RealClearPolitics.

El despegue de Sanders, quien aparece bien posicionado para cosechar la mayor cantidad de delegados en las próximas citas de las primarias, oxigenó las preguntas sobre su salud y su edad.

El año anterior, antes y después de sufrir un ataque cardíaco, Sanders había prometido entregar su historial médico “integral” antes del inicio de las primarias para que la gente pudiera tener toda la información sobre su salud antes de votar. Pero ahora dio marcha atrás con esa promesa. En diciembre, Sanders difundió cartas de tres médicos distintos que afirmaron que gozaba de buena salud y que se había recuperado sin inconvenientes de su ataque cardíaco. Sanders dijo esta semana que esa será toda la información que brindará.

“Hemos publicado dos cartas bastante detalladas de cardiólogos y una carta que vino del jefe del equipo médico del Congreso de Estados Unidos, los médicos de ahí. Así que creo que hemos publicado información detallada. Y me siento cómodo con lo que hemos hecho. Y si pensás que no tengo buena salud, ven conmigo en la campaña”, dijo Sanders en un encuentro con votantes organizado por la cadena CNN, ante la insistencia del periodista Anderson Cooper.

La salud de Sanders quedó bajo la lupa desde octubre, cuando luego de sufrir dolores en el pecho durante un acto de campaña en Las Vegas fue internado y sometido a una cirugía en la cual se le insertaron dos stents coronarios. Su campaña reveló que había sufrido un ataque al corazón recién luego de que fue dado de alta del hospital, tres días después de su internación.

Tras ese episodio, muchos dieron por terminada su candidatura. Sin embargo, Sanders regresó a la campaña y logró posicionarse como el favorito para capturar la nominación presidencial demócrata luego de obtener la mayor cantidad de votos en Iowa y New Hampshire, las dos primeras citas de la primaria. Sanders lidera las encuestas en Nevada, donde se vota este fin de semana, en California y Texas, los dos estados más grandes de los 14 que irán a las urnas el “supermartes” del próximo 3 de marzo.

La mayoría de los demócratas creen que Sanders puede ganarle al presidente, Donald Trump, según las últimas encuestas. Más aún: el último sondeo del Post y ABC reveló que, al menos a nivel nacional, la ideología del senador, quien se define como un “demócrata socialista”, está lejos de ser un obstáculo: apenas el 17% del electorado demócrata piensa que es “demasiado progresista”.

El escrutinio sobre la salud de Sanders irritó a su comando electoral, que denunció una “campaña de desprestigio” y, de paso, cargó contra Michael Bloomberg, quien también crece en la interna a fuerza de invertir millones de dólares en propaganda.

“Es realmente revelador que no exista la misma preocupación por Michael Bloomberg, quien tiene la misma edad que Bernie Sanders y ha sufrido ataques cardíacos en el pasado”, se quejó la vocera de Sanders, Briahna Joy Gray.

El jefe de campaña de Bloomberg, Kevin Sheekey, dijo que Bloomberg nunca sufrió un ataque al corazón, y afirmó que la acusación del equipo de Sanders era una “mentira absoluta”. Sheekey recordó que, en 2000, Bloomberg tuvo que ser internado y se le realizó la misma cirugía que a Sanders: le colocaron dos stents para tratar un bloqueo arterial.

A sus 78 años, Bloomberg también será el candidato presidencial más viejo de la historia si logra imponerse en la interna demócrata.

Rafael Mathus Ruiz – La Nación