Analistas aseguran que la muerte de Soleimani fue oportuna

El general iraní Qassem Soleimani.

MIAMI.- La escalada de tensión en Medio Oriente, que llegó a su punto más álgido tras la muerte del general iraní Qassem Soleimani, el pasado 3 de enero, y la respuesta de Irán, horas más tarde, contra dos bases estadounidenses, generó pánico en el mundo. De hecho, las redes sociales fueron abarrotadas de mensajes que presagiaban una tercera guerra mundial.

El poderoso general Soleimani era el enviado de Teherán para los asuntos iraquíes, quien murió en un bombardeo estadounidense cuando se encontraba en compañía de Abu Mehdi al Muhandis, el número dos de las Fuerzas de Movilización Popular o Hashd al Shaabi, una coalición de paramilitares proiraníes con antecedentes criminales en la región.

Un alto funcionario no identificado del Departamento de Estado estadounidense dijo que Soleimani había sido por espacio de 20 años “el principal arquitecto” de los ataques terroristas en Irán y, además, que “había matado a 608 estadounidenses solo en Irak”.

Los ojos del mundo se posaron sobre el presidente Donald Trump, unos para criticar el ataque ordenado por el titular de la Casa Blanca y otros para elogiar una acción que no dudaron en calificar como “limpia” y “certera”. También se vio como el regreso del “lenguaje militar” de EEUU en esa región.

Ante los cuestionamientos de sus detractores, Trump expuso sus argumentos. “Había que matarlo para evitar que matara a más estadounidenses”, afirmó el mandatario en un abarrotado templo cristiano del condado Miami-Dade.

Después se produjo el contraataque de los iraníes. Trump escribió en Twitter: “¡Todo está bien! Misiles lanzados desde Irán contra dos bases militares en Irak. La evaluación de daños y bajas está en marcha. ¡Hasta ahora, todo va bien!”. En efecto, los daños fueron menores.

Horas después, el mandatario estadounidense anunció nuevas “poderosas” sanciones contra Irán hasta que “cambie su comportamiento” y aseguró que sigue evaluando “opciones” para responder al ataque iraní contra bases militares en Irak que albergan tropas estadounidenses.

De paso, Trump pidió a potencias mundiales, como el Reino Unido, Francia y Rusia, que “rompan” con el acuerdo nuclear de 2015 sellado con Irán para renegociar un nuevo pacto. “Debemos trabajar todos juntos hacia un acuerdo con Irán que haga el mundo un lugar más seguro y pacífico”, señaló.

Análisis del ataque

Para escudriñar los hechos acaecidos en los últimos días en Medio Oriente, y revisar el contexto de las acciones militares registradas en territorio iraquí, DIARIO LAS AMÉRICAS invitó a una transmisión por Facebook Live a Diego Mella y Joseph Hage, dos expertos analistas internacionales.

Los expertos Diego Mella y Joseph Hage debaten sobre el conflicto EEUU-Irán durante una transmisión por Facebook Live desde DIARIO LAS AMÉRICAS.

Los expertos Diego Mella y Joseph Hage debaten sobre el conflicto EEUU-Irán durante una transmisión por Facebook Live desde DIARIO LAS AMÉRICAS. DANIEL CASTROPÉ / DLA

En opinión de Mella, si Estados Unidos hubiera perdido la oportunidad de ordenar el ataque en contra de Soleimani, ese día y momento, es probable que no hubiera tenido una ocasión similar en muchos años.

“A él [Soleimani] no se le veía nunca; sabíamos dónde estaba, pero no cómo se movía. Si hubiéramos esperado un momento más, lo hubiéramos perdido porque él ya iba a hacer un mitin y se iba otra vez”, dilucidó.

Desde su punto de vista, el presidente Trump “tiene toda la razón” porque —aseguró— “este era el hombre más peligroso que tenía Irán, no solo por lo que había hecho, sino por lo que estaba planeando”.

Con el propósito de justificar la rapidez y el factor sorpresa en este tipo de acciones militares, Mella tomó como ejemplo el caso de Osama bin Laden, a quién —según dijo— Estados Unidos había ubicado en las montañas de Afganistán.

“Estaban las tropas, los aviones, pero la Casa Blanca no quiso tomar la decisión en ese momento. Así Bin Laden pudo irse a Pakistán, donde estuvo por muchos años hasta que por fin lo pudimos encontrar”, puntualizó.

Por su parte, Hage mencionó que “hay dos puntos” de divergencia. “Unos dicen que (Trump) tomó la oportunidad porque tiene pendiente el juicio político, y se puede ver así. Pero podemos verlo desde un punto de vista más amplio, y es que él no provocó un ataque contra la embajada [de Estados Unidos en Baghdad, el pasado 31 de diciembre]”.

“Algunos medios lo tomaron como el Bengasi de Trump, lo estaban festejando; es una vergüenza porque la embajada es un territorio estadounidense”, apuntó el internacionalista en alusión al ataque al consulado de EEUU en septiembre de 2012, durante el Gobierno de Barack Obama, cuando murieron cuatro estadounidenses.

Quién era Soleimani

El comandante de la Guardia Revolucionaria tenía el grado de general de división. Soleimaní, en el momento de su muerte, llevaba dos décadas al frente de Al Quds, el grupo de operaciones secretas extraterritoriales del ejército iraní. Se ganó su reputación de hombre aguerrido durante el conflicto bélico entre Iraq e Irán en los años 80 donde dirigió una división del ejército.

“Este señor formaba parte de un trio compuesto por el ayatolá Alí Hoseiní Jamenei, el líder supremo de la República Islámica de Irán, y la facción chiita del islán. El número dos era Soleimani que estaba a cargo de la expansión chiita iraní a través del mundo, y el tercero era Hassan Nasrallah, secretario general de partido Hezbolá del Líbano. Estos dos señores reportaban solamente al ayatolá. Y tenían la misión de montar un eje chiita desde el Mediterráneo hasta el Golfo Pérsico”, explicó Hage.

Según Mella, Soleimaní “era amigo íntimo del ayatolá y estaba encargado de las fuerzas especiales y en los últimos seis años estuvo involucrado en todas las guerras del Medio Oriente”.

Varias personas se manifiestan durante el funeral del general iraní Qassem Soleimani.

Varias personas se manifiestan durante el funeral del general iraní Qassem Soleimani. AP

El general Soleimani “alcanzó su notoriedad a base de ejercer la violencia”, sostuvo Mella.

“Por sus actividades terroristas hace años era uno de los objetivos más buscado por la inteligencia de EEUU”, aseguró Mella.

Además, este señor, según afirman varias fuentes, cometió verdaderas atrocidades dentro de Irán. Fue uno de los encargados de aplastar la revolución verde. Las protestas surgidas en 2009 en Teherán y las principales ciudades iraníes contra un presunto fraude electoral

Influencia en el Medio Oriente

El general iraní tenía la misión de crear el eje chiita iraní en todo el mundo y en especial en el Medio Oriente. “Para realizar sus objetivos necesitaban influencia en el Líbano, Iraq, Siria y en el propio Irán. Actuaron sin mucho éxito en Bairén y en Yemén han logrado tener influencia”.

Pero en Siria este general jugó un papel importante. “A finales de 2011, cuando todo el mundo pensaba que Bashar al-Asád dejaba el poder, fue Soleimani junto a Hasan Nasrallah quienes reclutaron a los chiitas de Siria, Iraq y el Líbano para fortalecer al tambaleante poder de al-Asad. Además, fueron quienes masacraron a todos los sunitas formaran parte o no de la guerra civil del país”, contó Hage.

Según el especialista de origen libanés, la sombra del militar iraní ha estado muy presente en Iraq. “Con la entrada [en 2003 del Ejército] de EEUU en el país árabe, Soleimani reclutó a fanáticos chiitas para que colocaran explosivos en las calles. En estas acciones terroristas fueron muertos o heridos entre 600 y 800 soldados estadounidenses. Además de las bajas ocasionadas a los iraquíes”.

El plan de los ayatolás es apoderarse de Iraq. “Hace tres meses, las manifestaciones contra el gobierno iraquí causaron la renuncia del primer ministro Adel Abdul Mahdi acusado de corrupción, tras el llamado de los ayatolas a retirarle el apoyo al gobierno”.

Luego el pueblo exigió la renuncia del presidente Baram Salih. Ahora mismo hay un gobierno interino. “Cuando los iraníes se dieron cuenta que casi se derrumba esta cúpula proiraní dentro de Iraq, aparece en escena Soleimani con todos sus matones y comenzaron a reprimir las manifestaciones. El resultado esta actuación violenta fue de 1.500 muertos”.

Iraq es una prioridad en los planes expansionistas del régimen teocrático de Irán. “Cuando este señor hizo su último vuelo desde Damasco hasta Bagdad, no iba a tomar café con sus compañeros, iba a implementar el plan de futuro que comenzó a materializarse con el ataque a la embajada estadounidense el 31 de diciembre”.

Para poder ejecutar el plan de controlar a Iraq, el régimen de Irán necesita al ejército de los EEUU fuera del país árabe. Y con el asalto a la embajada estadounidense buscaban el resultado parecido a lo que pasó en Beirut en 1982. “En aquel entonces estalló un carro bomba frente al cuartel de infantes de marina en Beirut que causó 163 muertos. Y EEUU optó por retirarse del Líbano. Esto es lo que estaban buscando con el ataque a la sede diplomática estadounidense en Bagdad”, sentenció el experto.

La meta final del régimen teocrático de los ayatolas es islamizar al mundo. “Por ello es que Occidente no quiere que tengan el arma nuclear. No es porque sean islamistas, sino porque ellos la van a usar para imponer su fe. Por otro lado, no hay forma de amenazar a un fanático religioso, fundamentalista porque no les importa nada ni su propia vida”, aseguró.

Impacto en Latinoamérica

El avance del castrochavismo por el continente ha requerido de alianzas con organizaciones terroristas como Hezbolá, una banda que surge como un partido político durante la guerra civil en el Líbano, en 1982, y que está compuesta por grupos radicales chiítas.

En el contexto de las dictaduras en América Latina, el grupo terrorista ha logrado estrechar sus nexos en diferentes ámbitos, tanto “empresariales” como políticos, pero también sus vinculaciones con la narcoguerrilla regional. Venezuela, principalmente, ha estado en el foco de esta peligrosa organización.

A juicio de Hage, es “muy probable” que luego de las recientes escaramuzas en Medio Oriente, “ahora va a venir de vuelta Hezbolá para pedir ayuda a todos sus amigos, que son clientes, amigos y socios”.

“Ahora viene una disyuntiva para el régimen de Nicolás Maduro, Diosdado Cabello y otros: si le dicen que no a Hezbolá, qué pueden pensar ellos, pero si dicen que sí, que puede hacer Estados Unidos. Tienen que pagar la factura de una manera o de otra”, expuso el analista.

Resumen

A la pregunta de cómo influirá el aparente derribo del avión de pasajeros ucraniano el pasado miércoles 8, cerca de Teherán, en el que murieron 176 personas, en el desenlace del conflicto. Los dos expertos coincidieron que no habrá una escalada. El derribo, según aseguran fuentes de inteligencia, “fue un error, Irán tiene tecnología militar de Corea del Norte. Es muy primitiva y lógicamente pudieron cometer un fatal error”, sostuvo Hage.

Ambos vaticinan que el conflicto no debe escalar. “A ninguna de las partes el conviene esta tensión”. Porque como hemos visto esta tensión “genera fallos”, expresó Mella. Ellos van a continuar con su política con el nuevo jefe. Pero no van a ser tan efectivos como cuando las Quds eran encabezadas por Soleimaní”.

Por su parte, Hage se siente tranquilo porque “EEUU queda arriba, pero le ha dado la oportunidad a Irán a pensar para sentarse a negociar. Lo pueden tener todo excepto el arma nuclear”.

En todo este conflicto “es bueno destacar que los servicios de inteligencia de EEUU han recuperado la iniciativa y su nivel de profesionalismo”, añadió.

“Para detectar a Soleimani hizo falta un trabajo en el terreno de recolección de datos. Realizar un trabajo en Damasco, en Iraq, en el aire. Todo este trabajo coordinado dio este resultado”, concluyó.

Daniel Castropé y César Menéndez – Diario Las Américas