¿Obamagate?: La CIA habría espiado la campaña del presidente Trump por orden de Obama

El edificio del Capitolio de los Estados Unidos en Washington, D.C. (Flickr.com/ Gage Skidmore)

Las acciones sospechosas ejercidas por los ex directores de Inteligencia Nacional Jim Clapper, de la CIA John Brennan y del FBI Jim Comey, posiblemente autorizadas por el expresidente Obama y sus asesores sugerirían un escándalo que bien podría tomar el nombre de “Obamagate”, apoyado en el llamado “estado profundo”.

Por su parte el exdirector interino de la CIA John McLaughlin expresó el 30 de octubre su agradecimiento al “estado profundo” en la investigación del juicio político contra el presidente Trump: “Bueno, ya sabes, gracias a Dios por el ‘estado profundo’”, dijo McLaughlin, en respuesta a la intervención de la reportera de CBS Margaret Brennan, citada por Fox News.

Brennan le había dicho previamente: “Hay algo único en lo que hay que estar de acuerdo y es que ahora que la investigación del juicio político está en marcha, provocada por una queja de alguien dentro de la comunidad de inteligencia, se alimenta la preocupación del presidente acerca de un término que se usa a menudo sobre un ‘estado profundo’ que está ahí para eliminarlo”, citada por Fox News.

Los comentarios se dieron en un evento organizado por la Universidad George Mason, al que también asistieron el exdirector adjunto del FBI Andrew McCabe y el ex director de la CIA John Brennan, quienes han sido contrarios al presidente Trump.

La credibilidad de McLaughlin se vio comprometida con los casos de apoyo a su jefe el exdirector de la CIA George Tenet que condujeron a la guerra contra Irak, y por las declaraciones de su amigo y colega el subdirector de la CIA Michael Morell en las que hablaba del presidente Trump como un agente ruso, solo basada en su ejercicio del cargo y sin ninguna prueba.

En el 2016, ante el entonces candidato a la presidencia de Estados Unidos Donald Trump, aparentemente inexperto y no deseado, el planteamiento de una alianza ficticia con Rusia resultaba tentadora para apartarlo del camino de su oponente Hillary Clinton.

Toda la experiencia y el poder de los funcionarios de las agencias de seguridad del estado parecería más que suficiente para urdir la trama.

El caso específico que resalta Philip M. Giraldi, ex oficial de operaciones de la CIA en Europa y Oriente Medio, veterano y PhD en Historia Europea es la acción de La Fuerza de Tareas Trump de la CIA, creada especialmente contra el presidente Trump, tal como la describe en su artículo publicado en el medio alternativo UNZ el 12 de noviembre.

A principios de 2016 John Brennan, el director de la CIA del presidente Barack Obama, organizó la Fuerza de Tareas Trump, que apoyó la creación de la ficción del presidente Donald Trump en colusión con Rusia, y con base en sus acciones Giraldi cuestiona si surgiría un “Obamagate”, un caso en el que se involucre al entonces presidente de Estado Unidos espiando al candidato Donald Trump.

Brennan, junto con James Clapper, el Director de Inteligencia Nacional, elaboró el tema de la interferencia de Rusia en las elecciones del 2016, afirma Giraldi.

Para catapultar su tesis promovieron la publicación del informe “Evaluación de la Comunidad de Inteligencia” (ICA, por su sigla en inglés), del cual tomaron los medios vinculados con el “estado profundo” la versión de que el presidente Putin tenía un plan para ayudar al presidente Trump.

Parte de la campaña incluyó el difundir que la Evaluación había sido compuesta con la intervención de las 17 agencia de inteligencia, tal como declaró Hillary Clinton, pero tan solo intervinieron el FBI, la CIA y la NSA, así lo reseña Giraldi en su artículo.

La Fuerza de Tareas Trump se integró con agentes convocados por invitación exclusiva, destinados a recolectar elementos que implicaran al presidente en su falsa acusación, para lo cual contactaron a sus homólogos en Italia, Ucrania y Australia.

En este caso no les importaron las implicaciones legales de espiar a un candidato presidencial estadounidense.

Como parte de las misiones creadas para manchar la campaña republicana, habría elaborado las reuniones vigiladas que planearon entre el ciudadano maltés Joseph Mifsud y el Asesor George Papadopoulos. Otro de los encuentros organizados fue con Azra Turk, la mujer que posiblemente fuera parte de la Fuerza de Tareas Trump.

Para Giraldi es posible que el informante que dio origen al controvertido juicio político contra el presidente Trump, haya sido parte del mismo grupo o que haya recibido información especial de este.

“Todos los oficiales de la CIA y el FBI involucrados en el Grupo de Trabajo habían jurado defender la Constitución de Estados Unidos, pero sin embargo estaban involucrados en una conspiración para primero denigrar y luego posiblemente derribar a un presidente legalmente elegido”, escribe Giraldi en su artículo.

En otro de los casos en los que se vinculan el expresidente Obama, la ex Secretaria de Estado Hillary Clinton y el “estado profundo” es en las denuncias formuladas por el ex agente del Servicio Secreto de la Casa Blanca Gary John Byrne* en junio de 2018.

Byrne, autor del best seller Secrets of the Secret Service (Los secretos del servicio secreto), presentó una querella en virtud de la Ley de Organizaciones Corruptas e Influenciadas por Chantajistas (RICO, por sus siglas en inglés) para denunciar lo que ha dado en llamar la “Red de Corrupción Clinton” que forma parte del “estado profundo”.

En 2016, Byrne, tras abandonar su cargo después de proteger a la familia Clinton durante ocho años declaró al igual que otras autoridades —entre las que se cuenta el Director del FBI— que Hillary Clinton es una dictadora inepta e irresponsable, incapaz de cumplir los protocolos de seguridad entre otras muchas cosas. “Lo esconden todo y todo lo que sale de su boca es mentira. Ni siquiera pueden decir la verdad cuando pueden decirla. Su marido es un buen ejemplo”, aseguraba.

Entre los demandados se destacan las supuestas fundaciones y organizaciones humanitarias de los Clinton, George Soros, John Podesta, David Brock, Jan Gilhooly y Jonathan Wackrow —compañero del Servicio Secreto y Analista de la CNN

Por otro lado, el ex miembro de la Cámara de Representantes de EE.UU. por Utah, Jason Chafettz, dimensionó la corrupción de la burocracia obstruccionista estadounidense y amante de las sombras, de la que supuestamente adolece la nación, en su libro “El Estado Profundo”.

En el libro “El Estado Profundo: Cómo un ejército de burócratas protegió a Barack Obama y está trabajando para destruir a Donald Trump”, Chafettz describe: “El Estado Profundo es real”, añadiendo: “No le gusta que lo desenmascaren, rendir cuentas o que lo consideren responsable de algo”.

Asimismo, agrega: “Se defienden, permanecen [en sus puestos] más [tiempo] que los demás y trabajan en el sistema para su propio beneficio. Y ciertamente no les gustan las fuerzas perturbadoras como las de [el presidente] Donald Trump”.

Finalmente, ante tantas acciones desencadenadas dentro de las agencias de seguridad del gobierno, aparentemente alejadas de su función básica de protección a los ciudadanos y a la democracia estadounidense, subyace la gran pregunta cuya respuesta visibilizaría al posible escándalo “Obamagate”: ¿Qué sabía Obama?

José Ignacio Hermosa – BLes