La historia detrás de la resolución de los demócratas para enjuiciar al presidente Trump

Donald Trump, Adam Schiff y Nancy Pelosi.

Desde que Donald Trump ganó las elecciones el 2016, la prioridad de los demócratas ha sido destituir al mandatario. La razón es simple, Trump no es el típico presidente republicano. Su fuerte nacionalismo, su postura contra la inmigración ilegal, su lucha contra los regímenes socialistas y dictatoriales y su visión capitalista son motivos suficientes para ser odiado por izquierdistas y liberales; no sólo en EEUU, pero también alrededor del mundo. 

Hasta la fecha, los opositores de Trump han citado las siguientes razones para enjuiciarlo:

Supuesto racismo.

El perdón del Sheriff Joe Arpaio. 

Los tuits del presidente.

El tiroteo en Charlottesville.

La supuesta colusión con Rusia.

La conversación telefónica con el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky.

Todos los motivos mencionados fueron consistentemente y maliciosamente tergiversados por los demócratas y la prensa liberal para crear la impresión que el presidente había cometido un acto ilegal o criminal que merecía juicio político y destitución del cargo. 

Cuando los demócratas ganaron la mayoría en la Cámara de Representantes, el sueño político de la oposición aumentó significativamente. La supuesta Trama Trump-Rusia fue la gran esperanza para deshacerse del presidente; pero – desafortunadamente para ellos – se desvaneció cuando la investigación del fiscal Robert Mueller no encontró evidencias de colusión entre la campaña de Trump y el gobierno ruso. 

Desde entonces los planes de los demócratas no han cambiado. Mes tras mes continuaron buscando un motivo para enjuiciar al presidente. Había que hacerlo y mientras más rápido mejor. La necesidad de un juicio político contra Trump se convirtió no sólo en una obsesión política, pero también una emergencia. La razón es obvia, EEUU tendrá elecciones presidenciales en un año. 

Adam Schiff, actual presidente del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, y uno de los peores enemigos políticos de Trump, ha llevado la batuta en la interminable lucha de los demócratas para destituir al mandatario. De hecho, desde que asumió el cargo, la prioridad de Schiff ha sido enjuiciar al presidente.

En este ambiente político de odio y hostilidad hacia el mandatario estadounidense apareció una denuncia anónima sobre una conversación que Donald Trump sostuvo con el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky.

El presidente Donald Trump y su homólogo de Ucrania, Volodymyr Zelensky

El denunciante, según Real Clear Investigations, fue un empleado de la CIA llamado Eric Ciaramella. Ciaramella – un demócrata registrado y crítico del presidente Trump – trabajó previamente con Joe Biden durante la administración de Barack Obama. Cabe recalcar que Eric Ciaramella fue uno de los instigadores que estuvo involucrado en la falsa Trama Trump-Rusia.

El 12 de Agosto Ciaramella proporcionó información al personal de Adam Schiff sobre la conversación de Trump con el presidente de Ucrania. Inmediatamente, y sin verificar la versión de Ciaramella, Adam Schiff comenzó una investigación secreta de Trump destinada a establecer los procedimientos necesarios para enjuiciar al presidente. 

En base a la denuncia de Ciaramella, el Congreso demócrata acusó a Donald Trump de tratar de influenciar las elecciones a través de una nación extranjera. Según los demócratas, Trump presionó al presidente de Ucrania para que investigue a Joe Biden y su hijo Hunter a cambio de ayuda militar de EEUU para el gobierno ucraniano. Cabe mencionar que Hunter Biden estuvo involucrado en un escándalo en Ucrania cuando su padre fue vicepresidente durante la administración de Barack Obama. Según previos reportes, Joe Biden intervino para evitar que su hijo sea procesado. 

Volodymyr Zelensky negó que Trump haya ejercido alguna presión durante la llamada telefónica. Algo más, los mandatarios no discutieron ningún tipo de ayuda militar condicionada a la supuesta investigación de los Biden; sin embargo, los demócratas continuaron sus planes secretos para enjuiciar al presidente Trump.

A pesar que Ciaramella no estuvo presente durante la conversación entre Trump y Zelensky – y que era un crítico conocido del presidente – su palabra fue suficiente para que Adam Schiff lance una investigación secreta contra Donald Trump. Schiff había encontrado otro motivo para lograr su sueño político.

Adam Schiff mantuvo la investigación en secreto total más de un mes y nunca reveló quien fue el denunciante, su afiliación política o su papel en la falsa Trama Trump-Rusia. Aún más, para captar el apoyo de los congresistas demócratas, Adam Schiff tergiversó el contenido de la conversación entre Trump y Zelensky. 

Posteriormente, Tim Morrison, Director Superior de Asuntos Europeos del Consejo de Seguridad Nacional, testificó ante el Congreso que “no hubo nada ilegal” en la conversación telefónica entre el presidente Trump y el presidente Zelensky. Morrison también dijo que la transcripción publicada por La Casa Blanca era “exacta”. Contrario a Eric Ciaramella, Tim Morrison estuvo presente durante la llamada de teléfono que sostuvieron los dos líderes. 

En base a la denuncia de Ciaramella y la investigación secreta de Schiff, el Congreso demócrata aprobó el jueves pasado llevar a cabo una investigación oficial para enjuiciar al presidente Trump. 

Las acciones de Adam Schiff dan lugar a varias preguntas:

¿Porqué la investigación se llevó a cabo en secreto?

¿Porqué Schiff no reveló la identidad y el pasado de Eric Ciaramella?

¿Porqué no compartió la información con el Congreso y el pueblo estadounidense antes de adoptar la resolución de enjuiciamiento?

Como era de esperarse, Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes, adoptó la misma postura de Adam Schiff y decidió que su investigación era suficiente para iniciar un juicio político contra el presidente de Estados Unidos. Pelosi jamás cuestionó la fuente de información de Adam Schiff o la veracidad de la versión del denunciante. 

El senador republicano Rand Paul – quien ha criticado la legalidad y seriedad del proceso de enjuiciamiento dirigido por Adam Schiff – amenazó recientemente con publicar el nombre del denunciante y dijo que él debía “testificar” ante el Congreso. “Conocemos su nombre, y le digo a los medios, hagan su trabajo y publiquen su nombre”, agregó Paul. 

Rand Paul hizo el comentario de arriba después que los medios liberales Anti-Trump decidieron por varias semanas ocultar el nombre del denunciante. 

Ayer, el hijo mayor del presidente, Donald Trump Jr., se sumó a la lista de personas y medios conservadores que han publicado el nombre del denunciante. Donald Trump Jr. tuiteó el siguiente comentario: “El presunto denunciante Eric Ciaramella trabajó estrechamente con Anti-Trump Dossier Hoaxer”. 

El tuit de Trump Jr. causó conmoción entre los medios demócratas liberales. El hijo de Trump fue inmediatamente criticado por publicar el nombre del denunciante. Los opositores de Trump se refirieron a su hijo como si hubiera sido la primera persona que expone al público la identidad del denunciante. La verdad es otra; el nombre de Eric Ciaramella ha estado circulando por días en las redes sociales después que Real Clear Investigations publicó su nombre. Entre los medios que previamente mencionaron a Ciaramella están el Washington Examiner, Breitbart News, The Federalists, Gateway Pundit y Townhall. 

La historia detrás del proceso de enjuiciamiento del presidente Trump merece una pregunta importante. ¿Porqué los demócratas y medios liberales querían que no se supiera la identidad del denunciante?… Sólo veo dos posibilidades: ocultar su pasado o protección personal. 

El plan de los demócratas para destituir al presidente Trump parece haber nacido en la denuncia de un crítico de Trump ligado a la administración Obama y Joe Bien, quien – aparentemente – contó una historia de una llamada telefónica que nunca escuchó personalmente. En base a esta historia los demócratas han decidido iniciar un juicio para remover a un presidente de EEUU quien fue constitucionalmente elegido. 

El juicio contra Donald Trump cada vez se perfila más como un golpe de estado; y es así como Mark Zaid, el abogado de Eric Ciaramella, lo calificó previamente. En enero 30 de 2017 Zaid escribió el suguiente mensaje en su cuenta de Twitter: “El golpe ha comenzado, primero de muchos pasos. Rebelión. Juicio seguirá en última instancia”.

Zaid comentó sobre el golpe de estado cuando se referió al despido de la fiscal interina Sally Yates, quien se negó a defender la orden ejecutiva del presidente Trump que prohibía viajar a Estados Unidos desde países propensos al terrorismo que habían sido identificados durante la administración de Barack Obama.

Cabe mencionar que el abogado Mark Zaid estuvo previamente vinculado al jefe de la campaña presidencial de Hillary Clinton, John Podesta.

Es inconcebible que esto suceda en un país como EEUU, pero esta es parte de la historia sobre la reciente resolución de los demócratas para enjuiciar y destituir al presidente Donald Trump.

Juan Torres