El neo-comunismo provoca el caos social

Si escribo este artículo no es porque crea que las razones que expondré servirán para convencer a nadie acerca de sus imperdonables errores políticos y abandonar su inexcusable desidia para empeñarse en la defensa del bien común gravemente amenazado. He tratado a lo largo de los casi 20 años de “La botella al mar”, y aún antes, de alertar a mis “compatriotas” sobre el inexorable destino que nos espera si no recapacitamos y dejamos de actuar como sonámbulos idiotizados por mezquinos intereses a los cuales, por otra parte, servimos muy mal porque los perderemos si seguimos así.

Lo escribo porque alguien tiene que protestar frente a la inicua trampa electoral que nos presentan el próximo 27 de Octubre, día en el que los dos candidatos más votados, son un par de muñecos inservibles y dañinos porque ninguno de los dos tiene ni los principios, ni la capacidad, ni la honestidad intelectual y moral necesarias para enfrentar lo que la extrema izquierda está preparando desde hace años, es decir, el caos social seguido de la instalación de un Estado neo-comunista.

Macri ha demostrado en sus casi cuatro años de “gobierno” (¡de alguna manera hay que llamarlo!) que no quiere ni puede mantener el orden mínimo en las calles ni en las cuentas públicas, ni garantizar las libertades individuales legítimas, ni la propiedad privada, ni la libertad de trabajo. Tampoco se comporta con la moralidad y dignidad que es exigible de un Presidente de la Nación.

Vive en adulterio en forma descarada, hasta el punto de que en el principal acto de su campaña por la reelección, el 19/10 ppdo., se presentó en el palco acompañado de la mujer con la que vive contra todas las reglas de la moral cristiana y contra todas las costumbres menos indecentes de la política, entre las cuales está la de que dejar fuera del escenario a su mujer, aunque fuera la legítima. La gente que estaba en la Avda. 9 de Julio, movida más por su temor a la vuelta del kirchnerismo que por su amor a Macri, recibió así una andanada de mal ejemplo que absorbió sin chistar. Eso demuestra que esos “patriotas” ya no tienen clara su moral y que Macri no tiene vergüenza.

Dicho esto, quisiera recordarle, amigo lector, que desde hace años, como digo más arriba, estoy diciendo que la amenaza que pesa sobre el país es el neo-comunismo y que éste ha trazado su plan de acción basado en el caos social para hacer que el país sea ingobernable e instalar en el poder a un “trotzky” actualizado, como consecuencia lógica de la política cómplice de un “kerensky” como lo es Macri o como, ciertamente lo será Alberto Fernandez, máscarón de proa del kirchnerismo.

Los recientes acontecimientos de Ecuador y lo que está pasando ahora en Chile, demuestran el poder de la izquierda para crear el caos y la relativa impotencia de los gobernantes “democráticos” para contenerlo. Aunque, a diferencia de la argentina, en ambos países existen todavía las FFAA que en este momento en Chile, por ejemplo, están cumpliendo con su deber de contener la subversión callejera y el Presidente Piñera ha debido declarar el “estado de emergencia” y el “toque de queda”, luego de tres días de incendios, muertes y destrucción. Aquí ni Macri ni Fernandez harían algo así, ni existen ya las FFAA y, aunque existieran, no podrían intervenir porque una ley dictada por la “democracia recuperada” prohibe que ellas intervengan en caso de conmoción interna. O sea, cuando la extrema izquierda quiera, el país sería suyo, tras algunos días de caos social incontenido.

Esta “receta” de la extrema izquierda es casi invencible en las actuales circunstancias políticas y se compone de los siguientes “ingredientes”:

1) Es una fuerza anónima que se puede desplegar por etapas. Primero aparecen inofensivas “familias” y plebe pacífica, pero detrás están los violentos que pueden ser lanzados a la acción destructiva y mortífera cuando la oportunidad haya llegado.

2) Los jefes de esas movilizaciones son agitadores poco conocidos o fácilmente reemplazables entrenados para la acción subversiva y cuentan con el apoyo intelectual de periodistas y comentaristas que multiplican por mil el efecto político de cada embestida. Y lo que es peor, entre esos dirigentes hay sacerdotes y miembros de la Jerarquía “católica” que proveen la filosofía de la subversión revistiéndola de un ropaje pseudo-cristiano. Entre ellos, duele decirlo, está el mismo Papa.

3) Una técnica operativa largamente estudiada y aplicada en todos los asaltos al poder realizados por el comunismo, desde el siglo XIX hasta la fecha siendo su más exitoso exponente la revolución rusa de 1917.

4) El complejo demagógico de las “autoridades democráticas” que, en el fondo, simpatizan con la izquierda y han aprendido en carne propia o ajena que la “represión” de la subversión social tiene “mala prensa” y peor final para ellas que de tantas maneras han colaborado para fomentarla. Estas “autoridades” se han rendido siempre a esos atropellos anónimos supuestamente “populares” y han desalentado a los integrantes de la Fuerza Pública para que no actúen, dejándolos sin preparación para esas eventualidades y hasta ordenándoles expresamente un suicida “dejar hacer, dejar pasar”.

5) Esa apariencia de “espontaneidad popular” cuenta, además, a) con una difusa simpatía del resentimiento social creado por los políticos, especialmente los peronistas, por la “intelligentzia” de izquierda que domina los medios de comunicación y ha contaminado a grandes sectores de la población; b) con la sorda indignación de mucha gente pacífica pero gravemente ofendida por los atropellos sufridos de parte de los malos gobiernos, como sin duda lo es el de Macri que no ha dejado injusticia por cometer en perjuicio de los más pobres y de la clase media; y c) el odio de los malos que quieren destruir lo que queda de la antigua civilización cristiana.

Le menciono algunos de los artículos en que denuncié esta maniobra con suficiente claridad, no todos porque son muchos : Nro. 712, 6/4/2006 “Ahora, el caos social”; Nro. 1513, “¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?”; Nro. 1368, 15/1/2016, “Gravísima revelación”; Nro. 1578, 13/9/2018, “Macri, pase lo que pase y cueste lo que cueste”; Nro. 1648, 25/9/2019, “Cómo va surgiendo un “trotzky” porteño después del “kerensky” Macri”. Si quiere comprobar que lo que está pasando era previsible, aunque nadie o pocos lo querían prever, lea esos artículos.

Conclusión: los acontecimientos de Ecuador y de Chile y la inminente caída de la argentina en la antesala próxima del caos social bajo cualquiera de los candidatos que se perfilan, constituyen un indicio de que la suerte de Iberoamérica está echada. Sólo un milagro de Nuestra Señora de Guadalupe, Patrona de América, puede salvarnos. Pongámonos bajo su misericordiosa protección y si queremos ser escuchados, volvamos a ser católicos de verdad.

Cosme Beccar Varela – La Nueva Nación