El juicio político de Trump expone las intenciones de los Demócratas 

El presidente de Estados Unidos, Donald J Trump.

Honestamente, nunca dudé las verdaderas intenciones de los demócratas. Desde el día que Donald Trump fue elegido presidente, sus opositores han mencionado la posibilidad de un juicio político. Para ser más preciso, incluso antes de la inauguración presidencial.

La historia detrás de la resolución para enjuiciar al presidente Trump generó críticas y rechazo en el país; sin embargo, los demócratas tienen un plan preconcebido que debe – a cualquier costo – llevarse a cabo.

En los últimos meses Trump ha sido acusado de extorsión, abuso de poder y traición al país. Todo empezó después que el mandatario sostuvo una conversación telefónica el 25 de julio de este año con el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky. Según los demócratas, Trump presionó al presidente ucraniano y condicionó la ayuda militar/económica de EEUU a cambio que investigue a Joe Biden y su hijo por supuestas corrupciones durante la administración de Barack Obama. 

Recientemente, el Congreso demócrata tuvo la oportunidad de probar la veracidad de sus acusaciones. Desafortunadamente para ellos – y afortunadamente para el país – las audiencias públicas no revelaron evidencias de traición o actos criminales cometidos por el presidente. 

Las anunciadas “evidencias” resultaron ser suposiciones, rumores, presunciones y comentarios hechos por segundas o terceras personas que nunca hablaron con Trump y que no tuvieron acceso directo a la conversación telefónica entre los dos mandatarios. No obstante dos semanas de testimonios, ninguno de los múltiples testigos mostró algo nuevo que justifique continuar el juicio político contra el presidente.

Cabe mencionar que todos los testigos que participaron en las audiencias públicas fueron seleccionados por los legisladores demócratas. Adam Shiff, presidente del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, prohibió a los republicanos el derecho a llamar a testigos. 

Adam Shiff

A pesar de la ausencia de pruebas que apoyen las acusaciones contra el mandatario, la prensa liberal pro demócrata incriminó a diario al presidente republicano. Fue obvio, los medios anti-Trump tuvieron dos semanas para fomentar y propagar las acusaciones de la oposición.

Un hecho evidente durante los interrogatorios fue la insistencia de Adam Schiff y sus colegas demócratas para crear la impresión en el pueblo norteamericano que Donald Trump perpetró un crimen que no cometió. 

Recordemos que para justificar el juicio contra el presidente, Adam Schiff alteró el contenido de la llamada telefónica entre Trump y Zelensky. Maliciosamente, Schiff leyó ante el Congreso la transcripción de la conversación usando palabras que Trump nunca mencionó. Adam Schiff fue criticado por inventar comentarios jamás expresados por el presidente y dijo que se trató de una “parodia”

Analicemos algunos de los testimonios más relevantes de las recientes audiencias públicas. 

El embajador de Estados Unidos a la Unión Europea, Gordon Sondland, dio un testimonio contradictorio. En su comentario de apertura dijo que Trump había cometido “soborno”; sin embargo, al ser interrogado por los legisladores republicanos negó tal acusación. Por supuesto, los medios  liberales sólo publicaron la primera parte del testimonio. 

Gordon Sondland

El Embajador de los Estados Unidos en Ucrania, William Taylor, admitió que “no hubo conexión” entre la financiación de la ayuda militar a Ucrania y las investigaciones de los Biden en ninguna de las tres reuniones que mantuvo con Zelensky durante el tiempo en cuestión. 

Para complicar más las acusaciones de los demócratas, el Coronel Alexander Vindman admitió que Trump estaba “dentro de sus derechos” para pedir ayuda a Ucrania en la investigación de los Biden. Vindman también señaló que la transcripción Trump-Zelenksy fue “muy precisa” y dijo que “no podía recordar” que los ucranianos se sintieron presionados a hacer tal investigación. 

El Coronel Alexander Vindman

Otro hecho evidente durante las audiencias públicas fue la actitud sesgada de Adam Schiff respecto a Eric Ciaramella, el supuesto denunciante de Trump que dio lugar a las acusaciones de los demócratas. Según Schiff, “la identidad del denunciante debe ser protegida”. Irónicamente, Adam Schiff dijo que no conocía a Ciaramella. Los comentarios de Schiff generaron una pregunta obvia: ¿es posible proteger a alguien que no se conoce? 

Los testimonios en el Congreso expusieron hechos contrarios a las acusaciones propagadas en contra del mandatario. La información proporcionada por los testigos fue diferente y a veces contradictoria. Aún más, los testigos fueron incapaces de probar ninguna de las siguientes acusaciones: 

* Donald Trump ejerció presión sobre el presidente Zelensky para que investigue a Joe Biden y su hijo Hunter.

* Trump condicionó la ayuda económica/militar a Ucrania a cambio de la investigación de los Biden.

* El presidente postergó la ayuda a Ucrania esperando que se inicie la investigación en cuestión.

* Hubo una conexión entre la ayuda a Ucrania y la investigación de los Biden en la conversación telefónica que mantuvieron los dos mandatarios. 

Todas estas acusaciones resultaron ser falsas. Aún más, EE.UU. entregó a Ucrania  toda la ayuda prometida, 391.5 millones de dólares. De estos, 125 millones se gastaron antes de la conversación telefónica del 25 de julio. 

Cabe mencionar un punto importante ignorado por los críticos de Trump. Los ucranianos no adoptaron ninguna medida específica en relación con la investigación de los Biden antes que el presidente libere el dinero prometido. 

Quizás el aspecto más embarazoso en el juicio político de Trump es la historia del denunciante, que según múltiples medios de comunicación, es un ex agente de la CIA llamado Eric Ciaramella. Ciaramella tiene un historial sesgado contra el presidente, trabajó con Joe Biden y estuvo involucrado en la falsa trama Trump-Rusia. 

Aún mas, Eric Ciaramella está representado por un abogado que celebró un posible “Golpe de Estado” contra el presidente Trump y predijo su enjuiciamiento político pocos días después de la posesión presidencial. Esta es la persona que Adam Schiff alega no conocer pero demanda proteger. Schiff incluso dijo que cualquier palabra del soplón sería “innecesaria y redundante”…. Parece mentira pero es verdad. 

Uno de los momentos más decepcionantes para los demócratas durante las audiencias públicas fue cuando salió a la luz una conversación entre el embajador Gordon Sondland y Donald Trump. Sondland llamó directamente al presidente y le preguntó: “que quiere usted de Ucrania?”… Trump contestó, “nada”.  

El juicio contra Trump sufrió otro debacle durante el intercambio entre el representante de Ohio Mike Turner y el embajador Sondland. “Entonces, ¿realmente usted no tiene hoy ningún testimonio que vincule al presidente Trump con un plan para retener la ayuda de Ucrania a cambio de estas investigaciones?”, Turner preguntó. “Aparte de mi propia presunción”, dijo Sondland. “Lo cual no es nada”, Turner respondió.

Sondland no sólo admitió de nuevo que la única evidencia directa que tiene sobre Trump es la propia declaración de Trump diciendo que no quería “nada” de Ucrania, “no quid pro quo”, sino que también tuvo que reconocer que tenía cero pruebas de que Trump trató de conectar la ayuda militar con las investigaciones de 2016. 

La respuesta de Donald Trump al embajador Gordon Sondland

Por ahora, se espera que Adam Schiff entregue un informe al Comité Judicial de los tres Comités que supervisan las investigaciones del juicio político. Entonces será el Comité Judicial, presidido por Jerry Nadler – otro demócrata y enemigo de Trump – que decida qué sucederá a continuación. 

La razón por la que los demócratas no han podido encontrar evidencias de crimen o traición por parte de presidente es clara… Las evidencias no existen. 

Es inconcebible que se pretenda destituir a un presidente republicano a través de un juicio forzado, basado en presunciones y rumores, con testigos sesgados donde ningún testimonio pudo demostrar la culpabilidad del mandatario. Es también inconcebible que el denunciante de Trump permanezca en la clandestinidad y que no esté permitido a testificar públicamente – bajo el amparo y complicidad de los demócratas -.

El pueblo estadounidense tiene el derecho a saber quien denunció falsamente al presidente, porqué y cuáles fueron sus antecedentes y conexiones con el partido demócrata. 

El juicio político contra Donald Trump parece cada vez más una ilusión sin sentido de los demócratas. Para muchos analistas las acciones de Trump no tienen nada que ver con ningún delito criminal, soborno o acto de traición. El objetivo es claro, la oposición quiere destituir al presidente antes de las elecciones de 2020; pero – por razones obvias – no lo pueden admitir en público.

Como dije en un artículo previo, la prioridad de los demócratas ha sido, es, y será, destituir al presidente Trump.

Juan Torres