Trump intenta desfinanciar a China mientras esta intenta detener su reelección

El líder chino Xi Jinping (Der) da la mano al presidente estadounidense Donald Trump antes de una reunión bilateral al margen de la Cumbre del G20 en Osaka, el 29 de junio de 2019. (Brendan Smialowski/AFP/Getty Images)

Comentario

El presidente Donald Trump cree que China no tiene otra opción más que hacer un acuerdo comercial. Sin embargo, China puede pensar de diferente manera, porque el comercio no es su principal preocupación.

China es bastante abierta con respecto a sus ambiciones de dominación mundial. A diferencia de otros presidentes, Trump está enfrentando directamente esas ambiciones en lugar de financiarlas con acuerdos comerciales débiles. Como respuesta, China está haciendo lo que puede para que en las elecciones de 2020 gane cualquiera menos Trump.

Las democracias son notoriamente lentas para reaccionar a los desafíos de la política exterior. Uno de los peores ejemplos en la historia fue el período previo a la Segunda Guerra Mundial. Los gobiernos libres de Europa se negaron a reconocer la tormenta inminente hasta que les cayó encima.

Trump, por otro lado, fue proactivo en las principales cuestiones de política exterior. No perdió tiempo en atacar y reducir a ISIS. A diferencia del expresidente Barack Obama, Trump trató a ISIS como una cuestión apremiante.

Trump también se enfrentó a Rusia, pero de manera pacífica.

La política “Estados Unidos Primero” de Trump significó más que solo puestos de trabajo estadounidenses e ingresos para las empresas de Estados Unidos. También promete reducir los ingresos rusos a corto y largo plazo. Cada dólar que Rusia no obtiene en el mercado mundial reduce la financiación de sus ambiciones.

Esas políticas están muy lejos del error estratégico que cometió Estados Unidos durante décadas. Estados Unidos envió y sigue enviando interminables cantidades de dólares a Medio Oriente. Esos petrodólares han financiado el terrorismo, han costado puestos de trabajo en Estados Unidos e hicieron subir los costos de defensa de Estados Unidos.

También ayudaron a financiar las peligrosas y desestabilizadoras ambiciones de Irán.

Todo lo cual nos conduce a China. No cabe duda de las ambiciones de China a lo largo y a lo ancho. No solo quieren dominar Asia. Quieren ser la potencia militar preeminente del mundo. Quieren ser un imperio.

Para convertirse en esa potencia, China necesita una economía vibrante que genere enormes ingresos para su régimen totalitario. La historia demuestra que las ambiciones militares hegemónicas dependen directamente de las tasas de crecimiento económico a largo plazo de un país.

Durante años, China estuvo haciendo crecer a su economía y a su Ejército prácticamente sin control. Para ello, pudo contar con un dócil Occidente y un comercio según sus propios términos.

El mundo sabe que China lleva a cabo el espionaje económico y el robo de propiedad intelectual. Al hacer eso, ayuda a crecer su economía. El mundo sabe que China subvenciona las industrias locales y utiliza las barreras comerciales para fomentarlas y protegerlas también. Eso también ayuda a hacer crecer su economía. Recientemente, China comenzó a “administrar” su moneda para permitirle debilitarse en una iniciativa para impulsar las exportaciones, en un intento por evitar que su economía vacile.

A pesar de sus esfuerzos, la economía de China se debilitó significativamente y mucho de eso tiene que ver con la guerra comercial de Trump con China. El economista Stephen Moore dijo recientemente que podría entrar en una caída libre si la guerra comercial continúa por mucho tiempo. El dinero está saliendo de sus mercados financieros. Algunos fabricantes están trasladando sus operaciones fuera del país, a países menos políticos y con menores costos de mano de obra, por ejemplo, a Vietnam, por nombrar uno de esos lugares.

Entonces, ¿qué puede hacer China en esas circunstancias? Obviamente, lucha contra su verdugo, Trump.

A pesar de una reciente declaración en sentido contrario, también hubo indicios de que China esperaría hasta las elecciones de 2020 antes de llegar a un acuerdo comercial, lo que podría perjudicar a la economía de Estados Unidos y a las posibilidades de reelección de Trump.

Pero el intento de China de influir en las elecciones de 2020 no termina ahí. Recientemente, China insinuó sobre futuros aranceles, y uno de sus objetivos puede estar más motivado políticamente que económicamente.

Este titular de noticia podría presagiar graves consecuencias políticas: “China planea reanudar aranceles del 25% sobre las importaciones de autos de EE.UU.”.

China es el mercado de automóviles nuevos más grande del mundo y tales aranceles podría afectar duramente a empresas estadounidenses como Ford y Chrysler. Políticamente, eso podría perjudicar a Trump entre los miembros del sindicato que lo apoyaron en 2016 y eso incluye a Michigan, donde Trump apenas ganó en 2016, por algo más de 10.000 votos.

¿Tendrá éxito China en influir en las elecciones de 2020? ¿Se aferrará Trump a sus armas comerciales y liderará al mundo en la desfinanciación de las ambiciones de China? ¿Y están dispuestos los estadounidenses a sacrificarse pacíficamente hoy para no tener mayores costos de defensa en el futuro?

Solo el tiempo dirá las respuestas a esas preguntas, pero hay dos cosas que son seguras: 1) Trump tiene razón al impedir que Estados Unidos financie las ambiciones de China al comerciar con China según sus términos, y 2) China no tiene ningún interés que Trump gane en 2020 en una elección justa en Estados Unidos.

Thomas Del Beccaro – La Gran Época

Thomas Del Beccaro es un aclamado autor, conferencista y escritor de opinión para Fox News, Fox Business, y La Gran Época y expresidente del Partido Republicano de California. Es autor de las perspectivas históricas “La Era Dividida” y “El Nuevo Paradigma Conservador”.