No nos rindamos nunca

Estados Unidos conmemora cada año los atentados del 11 de septiembre de 2001, fecha en la que terroristas mataron a casi 3,000 de nuestros compatriotas. En los días posteriores al 11 de septiembre, los americanos, unidos en bloque, dejaron de lado el fervor partidista y reconocieron al enemigo común en grupos terroristas islamistas, particulamente al-Qaeda. Apropiadamente, la seguridad nacional volvió a ser la máxima prioridad de nuestra nación.

Aunque Osama bin Laden está muerto, haciéndose así un poco de justicia a las familias de las víctimas y al resto de Estados Unidos por los execrables actos de los que todos fuimos testigos, la muerte de un terrorista no justifica volver a la mentalidad que sobre la seguridad nacional había antes de aquel día.

Como dijo Thomas Paine, “Aquellos que esperan recoger las bendiciones de la libertad deben, como hombres, deben padecer la fatiga de sostenerla”.

Esa noción es hoy más cierta que nunca. Gracias a las importantes políticas puestas en marcha tras el 11 de septiembre, Estados Unidos ha sido capaz de impedir ataques terroristas públicamente conocidos. Tal vigilancia salvó vidas y continuará haciéndolo. Como escribió el experto de Heritage, Matt Mayer, días después de la muerte de bin Laden:

En los escondrijos terroristas por todo el globo, muchos hombres con mentalidad igualmente retorcida están ansiosos de ser el próximo bin Laden. Saben que el camino para conseguir tal título pasa por atacarnos domésticamente con éxito y provocar gran muerte y destrucción.

La Guerra Global contra el Terrorismo que comenzó como resultado del 11 de septiembre continúa hoy y hay hombres y mujeres valientes arriesgando a diario sus vidas para proteger a Estados Unidos y prevenir  futuros atentados terroristas. Las fuerzas militares de Estados Unidos requieren la capacidad de responder de forma contundente y efectiva y dependen de que el Congreso y el presidente les faciliten los recursos necesarios.

Como dijo Abraham Lincoln en el Discurso de Gettysburg, “Nos corresponde a nosotros los vivos dedicarnos más bien a completar la obra inconclusa que tan noblemente han adelantado aquellos que aquí combatieron”.

Debemos recordar cómo permanecimos unidos como una sola nación con un propósito e intensidad compartidos el 12 de septiembre de 2001 y los días posteriores. Esa vigilancia colectiva y eterna todavía sigue siendo esencial. No nos rindamos nunca.

Ericka Andersen

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