Llevando a Estados Unidos y al mundo de regreso a Dios

Donald Trump habla en las Naciones Unidas.

El sincero discurso del presidente Trump en las Naciones Unidas esta semana ha vuelto a convertir a Estados Unidos en una nación de fe cuando dijo: “Estados Unidos se basa en el principio de que nuestros derechos no provienen del gobierno, provienen de Dios”

El sincero discurso del presidente Trump en las Naciones Unidas esta semana ha vuelto a convertir a Estados Unidos en una nación de fe cuando dijo: “Estados Unidos se basa en el principio de que nuestros derechos no provienen del gobierno, provienen de Dios”.  ¿Qué presidente estadounidense, con la sociedad inmersa desde hace décadas en la agenda del liberalismo y la antirreligiosidad, se habría atrevido a mencionar a Dios?

El Presidente Trump incluso no fue a una reunión sobre el cambio climático, el principal programa de las Naciones Unidas, para convocar la reunión sobre la libertad religiosa. En esta reunión, recibió una ovación de pie incluso antes de decir una palabra.

El sincero discurso del presidente Trump en las Naciones Unidas esta semana ha vuelto a convertir a Estados Unidos en una nación de fe cuando dijo: “Estados Unidos se basa en el principio de que nuestros derechos no provienen del gobierno, provienen de Dios”.  ¿Qué presidente estadounidense, con la sociedad inmersa desde hace décadas en la agenda del liberalismo y la antirreligiosidad, se habría atrevido a mencionar a Dios?

El Presidente Trump incluso no fue a una reunión sobre el cambio climático, el principal programa de las Naciones Unidas, para convocar la reunión sobre la libertad religiosa. En esta reunión, recibió una ovación de pie incluso antes de decir una palabra.

Se mostró entristecido por ser el primer presidente en abordar esta cuestión, y también por el hecho de que “aproximadamente el 80% de la población mundial vive en países donde la libertad religiosa está amenazada, restringida o incluso prohibida”. El presidente Trump agregó que al principio no podía creer esta estadística y pidió que la verificaran, pero desafortunadamente era correcta.

También mencionó que “la gente es encarcelada, sancionada, torturada e incluso asesinada a manos de su propio gobierno por expresar sus profundas creencias religiosas”.

La necesidad de disolver el Partido Comunista

Es un hecho chocante que los gobiernos lleven a cabo las peores persecuciones religiosas contra su propio pueblo. El vicepresidente Pence, que habló antes que el presidente Trump, señaló que los países con los abusos más graves contra las creencias religiosas son, por ejemplo, Irán, Irak y el Partido Comunista Chino, que “arresta a pastores cristianos, prohíbe la venta de la Biblia, derriba iglesias y arresta a millones de personas”. Sin embargo, no mencionó la persecución en curso contra alrededor de 100 millones de practicantes de Falun Dafa, una antigua disciplina de la Escuela Buda. Durante 20 años, desde 1999, los practicantes chinos sufren arrestos, torturas, muertes y la extracción de sus órganos para la venta.

Sin embargo, es significativo que el vicepresidente Pence se refiriera claramente al “Partido Comunista Chino” en vez de a China, ya que esta persecución sin precedentes contra los practicantes espirituales fue lanzada por el ex líder comunista chino Jiang Zemin en 1999.

Se cree que los cientos de miles de practicantes de Falun Dafa desaparecidos están encarcelados en campos de concentración secretos en el noreste de China, y se han convertido en los máximos proveedores de órganos para el floreciente comercio internacional de órganos y el tráfico de seres humanos y de niños. El actual presidente Xi aún no ha sido capaz de poner fin a esto.  Debe darse cuenta de que si no pudo acumular el poder suficiente para detener tal atrocidad, la única manera de no tener la responsabilidad de un número tan grande de muertes sobre sus hombros, llevadas a cabo por el Estado comunista al que pertenece, es disolver el Partido Comunista Chino -como cuando Gorbachov disolvió la Unión Soviética- y que de esa manera China pueda volver a Dios y a sus 5.000 años de tradición.

Entre los muchos discursos destacados de Ronald Reagan, en uno que pronunció en 1983, conocido como el “discurso del Imperio del Mal”, Reagan señaló que el comunismo es “el foco del mal en el mundo moderno”.

“Sí, oremos por la salvación de todos aquellos que viven en esa oscuridad totalitaria, oremos para que descubran la alegría de conocer a Dios. Pero hasta que lo hagan, seamos conscientes de que mientras predican la supremacía del Estado, declaran su omnipotencia sobre el hombre individual y predicen su eventual dominación de todos los pueblos de la Tierra, ellos son el foco del mal en el mundo moderno”.

En aquel momento Ronald Reagan no podía imaginar que en 1991 Gorbachov eliminaría el papel constitucional del partido comunista y disolvería la Unión Soviética y que, un día, un presidente ruso, un cristiano, declararía que hay una crisis moral que debilita y destruye a Occidente debido a la ausencia de fe.

Fue Vladimir Putin, ex comunista y el único líder que habla de Dios, además del presidente Trump. Parecía que se había convertido en un cristiano incondicional, ya que constantemente planteaba abierta y firmemente la necesidad de normas morales que han desaparecido en Occidente.

El 25 de marzo de 2017, en un discurso poco publicitado, Putin señaló directamente el deterioro de la moralidad de muchos países y afirmó abiertamente que la agenda de muchos gobiernos para la degradación de las normas morales, ha llegado a un punto en el que no hay distinción entre el bien y el mal.

El 25 de marzo de 2017, en un discurso poco publicitado, Putin señaló directamente el deterioro de la moralidad de muchos países.

Dijo: “Sin los valores morales arraigados en el cristianismo y en otras religiones del mundo, sin las reglas y valores morales que se han formado y desarrollado a lo largo de milenios, las personas perderán su dignidad humana (o sea, se convertirán en bestias). Y creemos que es justo y natural defender y preservar estos valores morales”.  Vladimir Putin, el presidente de Rusia, sin ninguna consideración por la corrección política, declaró con audacia y firmeza que la humanidad está en el camino de la depravación.

Una nación sin moralidad, sin una creencia en lo divino, no puede existir. No solo el cristianismo enseña esto, sino que también se enseña fuertemente en la Escuela Buda, que la moralidad es la esencia de la humanidad, ya que los humanos fueron una vez seres divinos. El propósito final de una individuo en la Tierra es regresar perfeccionado al Hogar. Sin embargo, durante las reencarnaciones y sumergidos en la “modernización” de las sociedades empujadas por la ciencia y los motivos ocultos, los seres humanos se desviaron cada vez más de su esencia divina.

Hay todo tipo de trampas colocadas y planificadas para asegurar esta desviación. Una es el abandono orquestado de la fe que vacía el corazón y lo llena de pensamientos y conductas inmorales que desafían las tradiciones que unieron a la humanidad y aseguran el viaje de regreso al Hogar. Los izquierdistas son más violentos y no se pueden adherir a lo que predican, como la igualdad, porque la falta de creencia en su origen divino les impide fusionarse con la esencia de un universo basado en la moralidad que rige el corazón y las conductas.

China también debe volver a Dios

China es un ejemplo. Al borrar la esencia de una cultura de 5.000 años basada en la creencia del “Cielo”, la gente ha perdido sus raíces. Es una sociedad de bienes materiales, beneficios y corrupción llevada a cabo por el propio Estado y, debido a su poderío, coludida con líderes y funcionarios occidentales corruptos para degradar aún más al mundo.

La oposición de Dios debe borrar la fe de una nación de 5000 años, ya que esta antigua cultura basada en lo divino es lo suficientemente poderosa como para extenderse por todo el mundo. Con la aparición del comunismo, se puso fin a cualquier potencial influencia de China en el mundo.

Quema pública de reliquias y estatuas religiosas durante la Revolución Cultural china.
Quema pública de reliquias y estatuas religiosas durante la Revolución Cultural china.

También cortó el entendimiento que tenían todos los chinos dentro de la cultura de que los humanos descendían del cielo “tian” con el propósito de cultivarse para alcanzar la perfección de nuevo. Los caracteres chinos reflejan completamente este antiguo concepto de lo divino y el origen del hombre.  Un ejemplo muy básico, el carácter para el hombre o humano. Un 人 humano es representado con un torso erguido y dos piernas, diferente a todos los animales.  Cruzando el torso con una línea horizontal 大 toma el significado de “grande”, y otra línea sobre el torso 天 significa “Cielo”. El significado es muy simple de ver, ese hombre es grande, importante y vino del Cielo.

De estos tres países más poderosos, China, que juega un papel protagónico en el futuro del mundo, definitivamente tiene que volver a sus 5000 años de cultura basada en lo divino, volver a Dios, y el pueblo debe sanar del espectro del comunismo.

El presidente Trump lo sabe. En su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas el martes, dijo:  “Uno de los desafíos más serios que nuestro país ha enfrentado es el espectro del socialismo, que es el destructor de naciones y sociedades. Los acontecimientos en Venezuela nos recuerdan a todos que el socialismo y el comunismo no tienen que ver con la justicia, no tienen que ver con la igualdad, no tienen que ver con la elevación de los pobres y ciertamente no tienen que ver con el bien de la nación. El socialismo y el comunismo son solo una cosa, poder para la clase dominante”.

Y la clase dominante en un país comunista son los pocos que tienen el poder absoluto y el control de las masas. Cualquier libertad de creencia conduce a la libertad de pensamiento y, finalmente, de expresión, que son amenazas para las élites totalitarias. Por lo tanto, estos gobiernos tienen que prohibir la libertad de creencia.

Estados Unidos estuvo al borde del socialismo

A medida que el mundo abraza de nuevo el liberalismo y el socialismo, ir contra la corriente no es fácil, ya que la agenda de una sociedad vacía de Dios fue impulsada sistemáticamente. En 2009, bajo el mandato de Obama, Estados Unidos se volvió hostil hacia la fe, la religión y las tradiciones.  Esta hostilidad extendida y el odio dominaron a los estadounidenses y fueron alimentados por las leyes hasta que Donald Trump fue elegido.

Un informe llamado ataques de la libertad religiosa de Obama enumeró todas las acciones de Obama para aumentar el nivel de hostilidad con las leyes por parte del Estado. Algunas de las medidas para destruir un país con fe en Dios son simplemente espantosas para cualquiera que tenga normas morales básicas.

Una de las muchas medidas viciosas fue: “Cambió “libertad de religión” por “libertad de culto”, un cambio de léxico que podría limitar la libertad religiosa fuera de las cuatro paredes de la iglesia”. Esta era una manera poderosa y efectiva para que el Estado comenzara a prohibir cualquier libertad de fe y podría extenderse a la prohibición absoluta incluso de la palabra Dios.

El Cardenal Raymond Burke, conservador estadounidense pro-vida y familia, declaró públicamente en 2014:

“El presidente Obama quiere restringir el ejercicio de la libertad de religión a la libertad de culto; es decir, sostiene que uno es libre de actuar según su conciencia dentro de los límites de su lugar de culto, pero que, una vez que la persona abandona el lugar de culto, el gobierno puede obligarlo a actuar en contra de su conciencia correctamente formada, incluso en las cuestiones morales más serias”.

Estados Unidos estaba al borde del socialismo, que se arrastraba sigilosamente y cambiaba las mentes del pueblo y rechazaba el principio de los padres fundadores. Los otros dos países más poderosos, Rusia una vez estuvo dominada por un régimen comunista poderoso y temeroso y China todavía lo está. Sin embargo, los 5.000 años de la antigua cultura de la humanidad, basada en lo divino, nunca fueron borrados, solo suprimidos, pero no pueden seguir así por mucho más tiempo.  Donald Trump fue elegido.  Él está llevando a Estados Unidos de regreso a Dios, y todo el mundo humano quiere y debe regresar a Dios.

Liwei FuBLes