Las desvastadas islas de Bahamas piden ayuda, Estados Unidos responde

MIAMI 5 DE SEPTIEMBRE DE 2019, —Estados Unidos es el primer país en concretar ayuda a unas Bahamas devastada por el paso del huracán Doria.

El ejército de Estados Unidos ha enviado personal especializados en desastres naturales, mientras los senadores de Florida Marcos Rubio y Rick Scott ya le han hecho llegar al Presidente Donald Trump su interés por ayudas a las áreas damnificadas.

Mientras tanto las labores de rescate se redoblaron en Abacos y su isla principal, Marsh Harbour tras el paso del huracán Dorían, que dejó al menos 20 muertos en el archipiélago en su camino hacia la costa sureste de Estados Unidos.

El número de fallecidos por el huracán aún puede aumentar, indicó el ministro de Salud bahameño, Duane Sands, que precisó que las labores de rescate y la exploración de las casas inundadas acababan de comenzar.

El temor es palpable en todas las islas de Bahamas, “no tengo noticias de cinco de las 14 personas que trabajan para mí”, se lamentó Robert Neher, propietario de un negocio de pescadores ubicado en el este de la isla de Gran Bahama, añadiendo que “esas personas no tienen nada, ninguna de ellas tiene seguro”.

Dorian destruyó un 60% de Marsh Harbour, en Ábaco, mientras que el primer ministro, Hubert Minnis dijo que el aeropuerto estaba inundado y toda la zona parecía un lago. Unas “70,000 personas necesitan ayuda inmediata” en las islas Bahamas, dijo un funcionario de la ONU, que se encuentra en la isla.

La organización desbloqueó un millón de dólares, dijo el funcionario a periodistas en una conferencia telefónica desde Nassau, hablando de la necesidad de proporcionar alimentos, agua, refugios y medicamentos a los afectados.

El primer ministro Hubert Minnis calificó la situación como “una de las mayores crisis en la historia del país”.

Imágenes aéreas muestran daños catastróficos, con centenares de viviendas sin techo, autos volcados, enormes inundaciones y escombros por todos lados.

En el aeropuerto de Nassau, abrumado por el ruido de las hélices de los helicópteros de rescate, las ambulancias aguardaban la llegada de heridos para trasladarlos a los hospitales.

“Todo lo que tenemos o que teníamos, está en esa isla”, dijo Meghan Bootle, de 21 años, una estudiante de Nassau cuya familia vive en el norte de la isla de Gran Ábaco, “pero no nos ha quedado nada”.

El presidente, Donald Trump, aseguró que el gobierno de Bahamas ya había solicitado ayuda. “Una gran parte de las Bahamas fue golpeada de una manera que poca gente había visto jamás”, declaró Trump, agregando que “ellos necesitan mucha ayuda, nuestra ayuda”.

El Centro Nacional de Huracanes, aquí en Sweetwater, alertó sobre una crecida de las aguas en los estados del este de Estados Unidos, calificando la situación de potencialmente peligrosa.

En Folly Beach, Carolina del Sur, George Hubbard, de 41 años, dice creer que los vientos “no serán muy fuertes”, señalando que estaba muy inquieto por las inundaciones.

El Pentágono, en tanto, indicó que unos 5,000 miembros de la Guardia Nacional y más de 2,500 militares en servicio estaban listos para intervenir en caso de necesidad.

Nelson Horta Reporta