¿Cuántos países forman parte del Movimiento Comunista Mundial?

Guerrilleros del Nuevo Ejército del Pueblo (NPA) descansan entre los arbustos de la Sierra Madre, ubicada al este de Manila, Filipinas, el 30 de julio de 2017. (NOEL CELIS/AFP/Getty Images)

Opinión

A menudo se nos dice que solo quedan seis países “comunistas”, es decir, naciones gobernadas por un partido abiertamente comunista.

Son China, Cuba, Laos, Nepal, Vietnam y Corea del Norte. Si se define “comunista” en el sentido tradicional marxista-leninista de “economía planificada”, en realidad solo queda uno: Corea del Norte.

Sin embargo, este enfoque es engañoso. Subestima totalmente el poder comunista mundial. No entiende en qué se ha convertido el comunismo moderno.

La verdadera pregunta es esta: ¿cómo se define con precisión al “Movimiento Comunista Mundial?”

El camino al comunismo

Claramente, bajo la vieja definición –un Estado policial marxista-leninista con un solo partido, una constante retórica comunista y una economía planificada centralizada– el comunismo está casi muerto. Pero esta definición ignora el marxismo básico y no tiene en cuenta las sutilezas de la estrategia leninista. También ignora las realidades modernas y el equilibrio global de poder.

Según el marxismo clásico, la sociedad evoluciona en varias etapas:

  1. Comunismo primitivo: un grupo de cazadores salen a matar un mamut. Si tienen éxito y no son aplastados, comparten la carne con su tribu.
  2. Feudalismo: con el nacimiento de la agricultura aparece una forma primitiva de propiedad privada. Los campesinos cultivan pequeñas parcelas de tierra. Necesitan protección contra las incursiones de otras tribus, por lo que hombres fuertes reúnen pequeños ejércitos para proteger ciertas áreas y se les paga un tributo por ello. En otras palabras, un negociado de protección política.
  3. Capitalismo: con el nacimiento de la industria, la propiedad privada se extiende a fábricas, patentes, sistemas de transporte, etc. Se produce una enorme cantidad de riqueza, pero según la teoría marxista, esta riqueza se concentra en unas pocas manos, mientras que las masas trabajadoras reciben solo una pequeña fracción de lo que les corresponde.
  4. Socialismo: los trabajadores aplastan a los patrones y toman el control del Estado mediante una combinación de acción política e insurrección armada. Expropian la riqueza del capitalista y proceden a redistribuirla.
  5. Comunismo: toda la riqueza es de propiedad común. El Estado se desvanece. El capitalismo y la competencia están completamente abolidos y todos trabajan felizmente juntos por el bien común. Y en cada jardín vivirán hadas.

Ninguno de los antiguos países “comunistas” era en realidad comunista. Todos tuvieron revoluciones, lideradas por representantes de los trabajadores, pero ¿saben qué? Cuando llegó el momento de dividir la riqueza del capitalista, la nueva clase dominante se quedó con la mayor parte.

La mayoría de los occidentales observan las florecientes economías pro-negocios de China o Vietnam y suponen que estos países abandonaron el objetivo comunista. Están totalmente equivocados. China, Vietnam, algunas de las “ex” naciones comunistas de África, e incluso Rusia, reconocieron que sus enormes problemas económicos se deben a que no siguieron correctamente el marxismo.

Todos ellos trataron de saltar directamente del feudalismo al socialismo, pasando por alto al capitalismo. Este intento de encontrar un atajo a Marx condujo al desastre económico. El regreso temporal a alguna forma de capitalismo para construir suficiente riqueza para el socialismo es un reconocimiento de la “corrección” de la teoría marxista, no un repudio de ella.

Poco después de asumir el control en 2012, el mandatario chino Xi Jinping dijo a los dirigentes del Partido Comunista:

“La desaparición final del capitalismo y la victoria definitiva del socialismo debe ser un largo proceso histórico. (…) Debemos comprender profundamente la capacidad de autorregulación de la sociedad capitalista, valorar plenamente la realidad objetiva de la ventaja a largo plazo de los países desarrollados occidentales en las esferas económica, científica y militar y prepararnos concienzudamente para todos los aspectos de la cooperación y la lucha a largo plazo entre los dos sistemas sociales”.

Ahora mismo, la mayor parte del Movimiento Comunista Mundial está utilizando métodos “capitalistas” para acumular suficiente riqueza y poderío militar para desafiar a Occidente. Su principal obstáculo a la dominación mundial es Estados Unidos y, en menor medida, algunos de los países de la OTAN, Israel, Taiwán y, hasta hace poco, Corea del Sur. Desde que el presidente de izquierda, Moon Jae-in, tomó el control en Corea del Sur, nuestro importante aliado pende de un hilo.

¿Quién está en el Movimiento Comunista Mundial?

El panorama cambia drásticamente si se define al Movimiento Comunista Mundial como los “ex” países comunistas o semicomunistas aliados o que trabajan con la cúpula comunista mundial para socavar o derrocar a la Alianza Occidental liderada por Estados Unidos.

Esto incluye completamente a Rusia en esa mezcla. Estando aún dirigida por la KGB (ahora FSB) formada por los comunistas, Moscú está aliada política, económica y militarmente con China, Vietnam, Cuba y Corea del Norte. Rusia también apoya a muchos de sus viejos aliados latinoamericanos, todos ellos aún liderados por comunistas y socialistas: Nicaragua, Venezuela, Bolivia y Ecuador. México tiene ahora un presidente marxista, Andrés Manuel López Obrador, que está cerca de Cuba. Argentina, Chile, Colombia, Perú, El Salvador, Honduras y Guatemala han tenido gobiernos de tendencia marxista o fuertes insurrecciones comunistas dentro de sus propias fronteras. Solo Brasil y Colombia están realmente sosteniendo la línea de la libertad en América Latina.

En África, los comunistas o “excomunistas” siguen controlando Mozambique, Angola, Namibia, la República Democrática del Congo y, por supuesto, Zimbabwe y Sudáfrica. Con toda su importancia estratégica y riqueza mineral, Sudáfrica resistió durante décadas la agresión y el terrorismo apoyado por los soviéticos, hasta que Nelson Mandela y su Congreso Nacional Africano, controlado por los comunistas, tomaron el poder en 1994. Ahora Sudáfrica es amiga de Cuba y trabaja en estrecha colaboración con China.

Más al norte, la mayor parte de África está fuertemente bajo la influencia económica y política de China. Tanzania es prácticamente un Estado cliente chino e incluso alberga en su territorio una institución de formación comunista controlada por los chinos para aspirantes a convertirse líderes africanos: la Escuela de Excelencia en Educación Política Julius Nyerere.

En Oriente Medio, Irán y Siria están estrechamente aliados con Rusia. El Líbano e Irak son ahora parte del eje ruso-iraní. Afganistán también caerá probablemente cuando se retiren las fuerzas dirigidas por Estados Unidos.

En Asia Oriental, Mongolia y Camboya están lideradas por “excomunistas” y están económicamente vinculadas a sus vecinos comunistas. India y Sri Lanka tienen partidos comunistas fuertes y están hasta cierto punto vinculados a China y Rusia a través de la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS), un pacto militar, económico y político. Los “ex” comunistas Kirguistán, Uzbekistán y Tayikistán también son miembros de la OCS, al igual que las naciones islámicas de Pakistán, Afganistán, Irán y Turquía –que sigue siendo nominalmente miembro de la OTAN.

En el Pacífico, los chinos tienen una gran influencia en la mayoría de los microestados, además de Fiji y Tonga. Filipinas sigue teniendo una insurgencia comunista activa y tiene vínculos tanto con China como con Corea del Norte.

En los confines de Europa, Moldavia y Bielorrusia son Estados semicomunistas prorrusos. Las redes rusas siguen operando en la mayor parte de la vieja Europa del Este, muchas de las cuales, incluyendo Bulgaria y Rumania, siguen siendo dirigidas por “excomunistas”. Italia, España, Portugal y Grecia tienen fuertes movimientos comunistas, al igual que Bélgica, Francia, Dinamarca y Noruega. Rusia también tiene fuertes lazos con la República Checa y Hungría a través de los partidos de izquierda y de la llamada “derecha”. Incluso la Alemania de la “conservadora” Angela Merkel (que una vez fue líder ideológica de la juventud comunista de la Alemania Oriental) viró con fuerza hacia Rusia.

Luego están las Naciones Unidas y sus subsidiarias, que generalmente reflejan la voluntad de Rusia y China. También hay que tener en cuenta a las ONG de izquierda, como el Consejo Mundial de Iglesias y varias organizaciones del frente comunista internacional que siguen activas, como el Consejo Mundial de la Paz, la Federación Democrática Internacional de Mujeres y la Federación Sindical Mundial.

En octubre de 2017, 20.000 jóvenes comunistas de todo el mundo se reunieron en el festival de la Federación Mundial de la Juventud Democrática en Sochi, Rusia, para celebrar el centenario de la Revolución Bolchevique. El orador principal fue el presidente ruso Vladimir Putin, quien por cierto también aseguró el lugar para los jóvenes comunistas.

Antiamericanismo

El Movimiento Comunista Mundial hoy en día es amorfo e ideológicamente diverso. Aunque todavía está encabezado por Rusia y China, el “comunismo” ahora incluye a casi cualquier país o movimiento dispuesto a enfrentarse a Estados Unidos.

Los comunistas de todo el mundo se justifican por los obvios fracasos del socialismo diciendo “bueno, Estados Unidos lo saboteó”. Cuba es pobre debido al bloqueo de Estados Unidos. Venezuela es un desastre debido a las sanciones económicas de Estados Unidos. La Unión Soviética colapsó porque Estados Unidos provocó que Moscú cayera en la bancarrota con una carrera armamentista.

La respuesta: “Para tener un socialismo o comunismo real, primero debemos destruir a Estados Unidos”. El antiamericanismo, no muy lejos de la utopía, es ahora la principal motivación del Movimiento Comunista Mundial. Cualquiera puede unirse. Puedes ser un ambientalista, un activista de los derechos de los homosexuales, una feminista, un “cristiano”, un budista, un hindú, un islamista, un socialista o incluso un fascista.

Puedes ser un joven comunista en Moscú, un activista ambiental en Alemania, un miembro de Antifa en España, un activista del Nuevo Partido Democrático en Canadá, un guerrillero en Filipinas, un productor de cocaína en Colombia, un activista de la marihuana en Minnesota, un soldado en Irán, un empresario en Vietnam, un luchador de ISIS en Libia, o servir a Boko Haram en Nigeria. Mientras odies a Estados Unidos, eres parte del movimiento comunista de hoy, lo sepas o no.

La mayoría de los comunistas de hoy en día nunca debaten sobre las complejidades del marxismo. Eso es aburrido. Eso es para el futuro. Destruyamos primero a Estados Unidos. Ese es el grito de guerra.

En este mismo momento, el Movimiento Comunista Mundial trabaja principalmente de manera encubierta. Todavía no alcanzó el poder que necesita para garantizar una rápida victoria militar. Estados Unidos sigue siendo todavía bastante fuerte. Estados Unidos todavía tiene aliados como Gran Bretaña, Canadá, Australia, Taiwán e Israel. Si Estados Unidos se tambalea, o tiene un colapso económico o elige a otro presidente de izquierda que haga recortes al Ejército, los comunistas apuntarán a matar.

El Movimiento Comunista Mundial no son solo seis países. Es Rusia, China, Irán y todos sus aliados y organizaciones títeres. Controla a más de la mitad del mundo. Si Estados Unidos fracasa, el Movimiento Comunista Mundial regirá por sobre todos nosotros.

Puede haber cambiado su forma, pero su objetivo nunca lo hará.

Trevor Loudon – La Gran Época

Trevor Loudon es un autor, cineasta y conferencista de Nueva Zelanda. Durante más de 30 años, investigó los movimientos de izquierda radical, marxista y terrorista y su influencia encubierta en el ámbito político.

Los puntos de vista expresados en este artículo son las opiniones del autor y no reflejan necesariamente los puntos de vista de La Gran Época.