Otro tiroteo en masa en California, el estado que tiene las leyes más estrictas de control de armas

Foto del lugar del tiroteo en el festival musical de Gilroy, California.

Un hombre asesinó a tres personas e hirió a 15 durante un festival de música en la ciudad de Gilroy, California. El atacante tenía 19 años y fue identificado como Santino William Legan. Según las autoridades, el asesino usó un fusil y disparó al azar después de ingresar clandestinamente al evento. William Legan murió después de ser abatido por la policía. Un niño de seis años y una adolescente de 13 años fallecieron en el tiroteo.

Jack Van Breen, el cantante de la banda que tocaba al momento del ataque, informó al Associated Press que alguien gritó, ¿Porqué estás haciendo esto? El asesino respondió, “Porque estoy realmente enojado”.

El tiroteo en masa en California revivió la vieja disputa sobre el control de armas en Estados Unidos. Por un lado, los defensores de la Segunda Enmienda dicen que el ataque no pudo prevenirse a pesar que California tiene leyes estrictas de control de armas. Por otro lado, los opositores claman, como siempre, que la culpa es de las armas.

Una vez más, los conservadores usaron sus conocidos argumentos para criticar a los liberales, y viceversa. Al mismo tiempo, los medios de comunicación, como de costumbre, alimentaron la disputa. 

Mencionemos algunos hechos importantes sobre el tiroteo en Gilroy. California es el estado que tiene las leyes más estrictas de control de armas en el país. El sitio del ataque fue previamente designado como un lugar “libre de armas”. En otras palabras, un área donde las armas están legalmente prohibidas. El asesino adquirió el arma en Nevada, un estado donde es legal portar armas en público, pero cometió el ataque en California, donde dicha práctica está prohibida. El rifle que Santino William Legan usó en el tiroteo está prohibido en California. 

¿Cómo es posible que esto ocurra en el estado que tiene las leyes más estrictas de control de armas en EEUU?

¿Pueden las leyes de control de armas prevenir o disminuir los tiroteos en masa?

Por supuesto que debe existir control de armas; y mientras más estricto el control, mejor. Todos los estados del país tienen dichas leyes; sin embargo, hay un hecho irrefutable que los opositores a las armas rehusan aceptar. No importa cuan estricto sea, el control de armas no necesariamente previene los tiroteos en masa. 

The Crime Prevention and Research Center reportó en marzo de 2018 que la incidencia de muertes debido al uso de armas, suicidios y homicidios no es menor en estados que tienen las leyes más estrictas. La masacre en California el domingo pasado, probó una vez más, lo que las estadísticas en EEUU revelaron previamente. Primero, los tiroteos en masa también ocurren en estados que tienen leyes estrictas de control de armas. Segundo, las leyes de control de armas no se aplican para los asesinos. 

Una vez más, el debate se enfocó en las armas, mientras omitimos hablar del perpetrador. Ninguna persona normal asesina a sangre fría a gente inocente en un concierto de música. Ningún individuo normal justifica tal acto porque estaba “enojado”. 

Los demócratas, liberales y opositores de la Segunda Enmienda continúan hablando sobre la necesidad de prohibir las armas como la mejor solución al problema. Irónicamente, ignoran el hecho que la gran mayoría de los tiroteos en masa en Estados Unidos han ocurrido en lugares donde las armas están prohibidas. 

Ojalá algún día los políticos y las autoridades respectivas reconozcan que los tiroteos en masa no están exclusivamente relacionados al uso de armas. El problema es complejo e involucra muchos factores ignorados con frecuencia. 

¿Algún arma se dispara sola? Por supuesto que no; se requiere un  perpetrador que cometa el crimen. 

Es obvio, las leyes de control de armas no previenen los asesinatos y tiroteos en masa. Culpar exclusivamente a las armas es ignorar múltiples factores igualmente importantes. Los principios y valores familiares, el uso de drogas, la necesidad creciente de centros de rehabilitación mental, la educación de los hijos, las películas violentas y el papel de la familia en la formación de un joven no pueden ni deben ser ignorados en ninguna sociedad. 

El odio al prójimo y la violencia son, en gran parte, conductas adquiridas; por lo tanto, pueden ser modificadas. Ningún arma tiene la capacidad de odiar o disparar voluntariamente. La gente si. Enfocarse en las armas mientras se ignora al asesino, su conducta, su pasado y el papel de la familia y la sociedad simplemente perpetuará los tiroteos y asesinatos en masa, no sólo en EEUU, pero en todo el mundo. 

Juan Torres – LibertadUSA